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domingo, 26 de abril de 2009

Suegras "último modelo": Más compinches y menos metidas

Por el cambio de rol de la mujer, la cuerda que une a nueras, yernos y suegras dejó de ser tan tirante. Y ahora, por la sobreocupación de las suegras con cursos y trabajos, hasta sus hijos les piden "que no se borren".
Por: Gisele Sousa Dias

Jura el estereotipo que la suegra de antes era la dueña de las verdades absolutas, la que era capaz de decir que no quería a su nuera porque era tan flaca que parecía tuberculosa. Que la suegra de antes era la que hacía de la cocina su reino, la que se regodeaba con asegurarse de que su nuera era incapaz de superar su tuco. Que la suegra de antes metía la lengua filosa en la crianza de los nietos avalada por la universidad de la experiencia. La mala noticia es que las suegras con dientes filosos y cascabel en la cola no se extinguieron. La buena es que cada vez son menos. Muchas de las suegras modernas son más compinches y menos entrometidas.

Lo sostienen en la Asociación Psicoanalítica Argentina: por el cambio de rol de la mujer, la cuerda que une a nueras, yernos y suegras dejó de ser tan tirante, especialmente en las parejas jóvenes.

"La sensación es que las suegras que antes agobiaban ahora hacen falta. Hace décadas, existía la "gran familia": enormes casas chorizo con cabida para tres generaciones y en donde la suegra se entrometía pero ayudaba. Claro que había de las buenas y de las responsables del estereotipo: las que no admitían que viniera la mujer joven a meterse a su cocina, las que querían criar a sus nietos porque no dudaban de que podían hacerlo mejor y las que eran incapaces de dar un paso al costado y aceptar que su hijo no era más su nenito", describe Graciela Faiman, terapeuta de familia y pareja. Y compara: "Hoy es más fácil ser una suegra piola porque la mujer tiene más intereses fuera de la casa, pero sigue habiendo de todo tipo: sobrevivieron las que no tienen vida propia, se pegan a los hijos y se inmiscuyen en sus vidas; hay suegras más equilibradas que entienden que tienen nietos y no otra vez hijos y no sienten culpas por no hacer más de lo que pueden. Y hay otras que se van al otro extremo: hacen tantos cursos y trabajan que sus hijos les reclaman que aparezcan, que les den una mano, que vayan a ver al nieto".

¿Por qué las relaciones son menos tensas? "Porque decayó la idea de que la experiencia es la madre de la sabiduría. Antes prevalecía la idea de que la mujer tenía que ser ama de casa y madre, entonces cuando aparecía la nuera podían pasar dos cosas: o la suegra se sentía desplazada o la nuera se sentía en situación de examen permanente. Pensemos que antes, una suegra podía criticar a su nuera porque si trabajaba la gente iba a creer que el marido no la podía mantener", dice Diana Rizzato, miembro de la Sociedad Argentina de Terapia Familiar. Dice Beatriz Goldberg, autora del libro "Suegras": "Antes, los mensajes eran más crudos, la suegra le decía al hijo: 'tu esposa es una inútil', hoy son más solapados porque nueras e hijos aprendieron a poner límites y eso evita choques y crea relaciones más sanas".

Las que encontraron el equilibrio entre ayudar y no ser densas, son hoy un eslabón esencial: "A diferencia del modelo intrusivo, en las familias con hijos chicos comenzó a imponerse un modelo más solidario y cooperativo", dice Mónica Cruppi, investigadora en temas de pareja y familia de APA.

Lo cierto es que la clásica competencia no se acabó sino que mutó. "Antes se competía por quién hacía mejor el tuco o las milanesas, con quién comían mejor los chicos o quién tenía la casa más reluciente (pensemos en el dicho: 'limpiar hasta donde ve la suegra'). Hoy, con las suegras jóvenes se compite por quién tiene mejor figura, quién es más exitosa, se viste mejor o abarca más tareas", dice Goldberg.

Si es cierto que las suegras son más mansas, habrá que deshacerse de todo un marketing. Los espantasuegras del Carnaval Carioca ya no van a tener gracia, Jaimito y los gallegos las van a extrañar y los chistes del tipo:

- Suegra, ¿En qué animal quisiera reencarnarse?

- En víbora... o en foca.

- Ah no. ¡No vale repetir! ya no van a tener gracia.


viernes, 13 de febrero de 2009

La importancia que las "monerías" tienen en el intelecto de su hijo

Un reciente estudio reveló que la riqueza del lenguaje no verbal de los niños predice la futura abundancia de vocablos que manejarán los pequeños. El rol de los padres y la estimulación temprana
Antes de hablar, los niños utilizan los gestos para comunicarse y el modo en que los padres interactúen con sus hijos es determinante para que éstos adquieran determinadas destrezas para expresarse.

Según publicó el diario El Mundo, medio centenar de bebés de 14 meses procedentes de familias residentes en Chicago, en los Estados Unidos, fueron grabados durante 90 minutos mientras interactuaban con su cuidador principal en casa. Los gestos y las frases empleadas por unos y otros fueron meticulosamente analizados por Meredith Rowe y Susan Goldin-Meadow, del departamento de psicología de la Universidad de Chicago.

El equipo de trabajo aseguró que a esa edad los bebés hicieron una media de 20,9 tipos de gestos distintos, con grandes diferencias en función del estatus social de sus familias. Al parecer, los de familias más acomodadas produjeron una media de 24 mientras que los del otro extremo sólo 13. Estas desigualdades también se percibieron en los padres, cuyo nivel de gesticulación estaba, además, directamente relacionado con el de sus hijos.

Rowe remarcó que "es sorprendente que en los compases iniciales del aprendizaje del lenguaje, cuando las diferencias en el vocabulario debidas a la posición socioeconómica aún no se perciben, es posible ver cómo este estatus influye en el uso de los gestos".

A más gestos, más palabras
La investigación continuó, y al momento de que los niños concurran al colegio (tenían ya 54 meses), las investigadoras evaluaron su riqueza verbal y nuevamente afloraron las diferencias: Los vástagos de familias socioeconómicamente más aventajadas obtuvieron una media de 117 puntos mientras que los de estamentos más bajos se quedaron en 93.

Un análisis más detallado confirmó que la posición de la familia está independientemente relacionada tanto con las puntuaciones como con los gestos del niño y que esta última determina, asimismo, el nivel de vocabulario.

Según las autoras, "las diferencias iniciales en la gesticulación, en suma, ayudan a explicar las grandes desigualdades en el tamaño del vocabulario que caracterizan a los diferentes estamentos sociales cuando entran en el colegio". Esta particularidad, que está bien documentada en la literatura, es uno de los indicadores más relevantes de las posibilidades de éxito o de fracaso escolar de un alumno.

En definitiva, la cantidad de gestos que es capaz de realizar un niño parece tener cierta influencia en la adquisición posterior de vocabulario.


martes, 28 de octubre de 2008

Mamá por teléfono

Nuevas costumbres. Con la misma destreza y al mismo tiempo que resuelven sus responsabilidades laborales, controlan qué hacen sus hijos en casa. Vía telefónica o por chat, los ayudan a hacer las tareas de la escuela, deciden lo que van a comer, chequean si tomaron el remedio, si llegaron de la clase de pintura o fútbol. Estas madres nacidas de la creciente inserción femenina en el mundo laboral forman una nueva categoría. Para Ti consultó con varios especialistas. ¿Qué aconsejan ellos?


Un día la maestra del jardín de la más chiquita, que tiene 2 años, me contó que estaban haciendo un juego en el que cada uno de los nenes se disfrazaba de la ocupación de alguno de sus padres. Y cuando le tocó a ella, la maestra le preguntó: ‘Flopi, ¿tu mamá qué hace?’ Y ella respondió: ‘¡Trabaja en el teléfono!’. Es que escucha a la señora que los cuida y que cada vez que llamo les dice: ”‘Chicos, mamá está en el teléfono. ¿Quién quiere hablar con ella?’”, cuenta Carina Mirla entre carcajadas. Carina tiene 39 años, tres hijos de 12, 9 y 2, es licenciada en administración de empresas en una compañía multinacional de golosinas y es una de las miles de mujeres a las que los especialistas colocan en una nueva categoría de madres a las que se denomina “madres por teléfono”.
Según ellos, el caso de Carina no es excepcional y se trata, más bien, de un fenómeno de época, generado por la inserción de la mujer en el mundo laboral, sobre todo en esta última década y en especial en las capas medias de la sociedad: “Hoy la regla es que las mujeres combinen trabajo y maternidad. Y como para todos, las jornadas de trabajo son cada vez más extensas por lo que le van robando horas a la maternidad. En contextos de clase media este fenómeno es generalizado al punto de que para los chicos es lo normal que su mamá no está en su casa durante todo el día”, afirma Vivian Loew, psicóloga, terapeuta familiar y grupal con amplia experiencia en el tema. En coincidencia, la psicoanalista Alejandra Marroquín, coordinadora docente y supervisora de Centro Dos, hace hincapié en la diferente vivencia de la ausencia según cuál sea el motivo de la inserción laboral de la mujer: “La carga afectiva que tendrá el trabajo será distinta en cada una de estas situaciones y también en cada una de las mujeres que deciden o tienen que trabajar. Los sentimientos de culpabilidad por no brindar ese tiempo a los hijos son bastante frecuentes, y en general se relacionan con ideales culturales que vinculan a la función de la madre en la casa y con los hijos”.

¿Se puede ser madre por teléfono? Frente a esta nueva realidad que combina trabajo y maternidad, el teléfono parece haberse convertido en un aliado indispensable de las mujeres, de las que se sienten culpables y de las que no también, para estar en contacto permanente con sus hijos y su casa. “Se puede ejercer el rol de madre por teléfono pero lo que no se puede es abarcar y controlar todo. Ni es recomendable que así sea –sostiene Alejandra Libenson, psicopedagoga y psicóloga especializada en crianza y vínculos familiares, autora del libro Criando hijos, creando personas–. Lo aconsejable es contar con la persona indicada para que ocupe ese lugar con nuestras indicaciones cuando estamos fuera de casa. Posiblemente se escapen o se pierdan algunas experiencias estando lejos de los nuevos acontecimientos por los que transita tu hijo, pero también una mamá feliz permite a los hijos crecer felices y con proyectos propios”.

Sin embargo, la psicóloga Adriana Penerini, directora de Bebé a Bordo y especialista en maternidad, paternidad y crianza, advierte: “Si bien es una ayuda imprescindible para lograr esta ‘joint venture hogar y empresa’, no se debería abusar de él. Porque el contacto telefónico no reemplaza la presencia de los padres”. Entonces, encontrar el equilibrio en el uso de esa posibilidad pasa a ser la variable más importante y por ello, también la más difícil de controlar: “Frente a la angustia que les provoca la separación de sus hijos, muchas mujeres recurren a todos los medios tecnológicos -mail, teléfono, móvil- para tratar de estar ¡en dos lugares al mismo tiempo! Sabemos que esto no es posible pero la angustia por no estar más tiempo con los hijos les juega una vivencia que es muy estresante ya que más que comunicadas con sus hijos están “conectadas” como si no se hubiesen ido de su casa”, señala Marroquín.

Calidad vs. cantidad, un dilema de estos tiempos. Muchas veces se suele decir que la calidad del tiempo que los padres dedican a sus hijos es tan, o incluso más importante, que la cantidad. Sin embargo, los especialistas coinciden en afirmar que no siempre esa ecuación funciona y que, en realidad, es el consuelo de muchos padres para mitigar la culpa que se siente al dejar a los niños solos durante casi todo el día desde que son muy chicos.

“Esa premisa es falsa y fue impuesta de algún modo por un sistema que necesita que la gente trabaje cada vez más tiempo. Y no registra el impacto que tiene a futuro en la sociedad el hecho de que las familias estén tantas horas alejadas: no solo para los hijos, sino también para cada uno de los padres y para la pareja. Por eso, hay que analizar esto sabiendo que los hijos necesitan de sus padres y que el trabajo y la maternidad son combinables siempre que ninguno de los dos atente contra el otro y sólo si la mujer, en este caso la mamá, siente que suma placer y no que resta salud y bienestar para ella y los que más ama”, sentencia Penerini, quien remarca que “la cantidad de tiempo que se está con los hijos, sobre todo en sus primeros cinco años es tan importante como la calidad”.

Es lo cotidiano, esas pequeñas cuestiones de la vida diaria de los hijos, lo que las mujeres señalan que más sufren por no poder compartir y lo que las convierte en madres telefónicas: “Ayudarlos a hacer la tarea, decirles qué ponerse para ir al cumpleaños de sus amigos, ponerles límites con la tele o la computadora y hasta asegurarme de que coman fruta o tomen un remedio. Son todas cosas de las que necesito estar al tanto para quedarme tranquila y que, creo, que ellos también necesitan para no sentirse solos”, cuenta Marina Cernili, ejecutiva de cuentas de una agencia de publicidad de Palermo y madre de dos nenas de 6 y 8 años, quien reconoce que aun cuando pasa mucho tiempo en el teléfono, resulta imposible estar en los detalles a la distancia. “Se puede utilizar el teléfono para controlar una medicación, una salida de los hijos con un tercero, chequear si comieron bien y demás, recibir en el celular la foto de una acto escolar del hijo mientras actúa no reemplaza el estar viendo al hijo actuar”, señala Penerini. Como en los del resto de las profesionales, en su consultorio también está presente esta problemática ya que encontrar ese equilibrio no resulta una tarea fácil.

Y ese equilibrio nunca puede ser el mismo para todas las mujeres ni para todos los chicos. En la mirada de Marroquín, “Es la historia que cada una pudo armar con ese hijo lo que deja marca en un niño. No podemos desconocer, también, el enorme malestar que viven mujeres que sólo se dedican a la crianza de sus hijos y postergan sus deseos personales y profesionales. El teléfono, el móvil, el mail, pueden ser recursos magníficos para comunicarnos con los hijos, pero la cuestión es qué lugar le damos a eso. Muchas veces tienen el atributo de comando-control. Y en vez de traer alivio a la relación madre-hijo, sólo traen agobio a los niños, dependencia y estrés a las madres”.

Pero el problema no termina aquí ya que una vez resuelto este difícil equilibrio, queda aún otro con el cual lidiar en la pareja: a pesar de que en la actualidad hombres y mujeres trabajan codo a codo fuera del hogar, puertas adentro sigue siendo la mujer la que está atenta a los detalles de la vida cotidiana de los hijos: “Las nuevas tecnologías han facilitado muchísimo el ejercicio del rol en la distancia para todos. Sin embargo, en los hechos somos muchas más las madres por teléfono que los padres por teléfono”, plantea la licenciada Susana Beatriz Gamba, comunicóloga especializada en estudios de género y creadora de Agenda de las Mujeres, y deja el debate abierto.

Fuente: Para Ti
Textos: Paula Bistagnino. Ilustraciones: Verónica Palmieri.

jueves, 16 de octubre de 2008

¿Por qué se celebra el Día de la Madre en el mundo?

Si bien muchos dicen que "día de la madre es todos los días", la festividad tiene un origen milenario y una historia del siglo XX que selló los festejos


Las primeras fiestas se realizaron en la Antigua Grecia para agasajar a Rhea, madre de los dioses Neptuno, Júpiter y Plutón. La celebración se conocía como La Hilaria y tenía lugar el 15 de marzo en el templo de Cibeles.

Muchos siglos más tarde, en el XVII, Inglaterra comenzó a festejar el llamado "Domingo de las Madres", en el que los niños debían regresar a casa después de misa con regalos para sus progenitoras. Era una jornada no laborable pero paga, para que los trabajadores pudiesen viajar a visitarlas.

En los Estados Unidos, Julia Ward Howe, autora del Himno de la batalla de la República, propuso el 8 de diciembre -fiesta de la Inmaculada Concepción en el santoral católico- como fecha para honrar la paz. Durante varios años, se realizaron encuentros en las ciudades de Boston y Massachussetts.

Luego, en 1905, una joven norteamericana llamada Anna Jarvis sufrió la muerte de su madre, Anna Reeves Jarvis, una activista comunitaria de Virginia Oriental que en 1858 organizó a un grupo de mujeres para trabajar en mejora de la sanidad pública en las comunidades apalaches durante la Guerra Civil.

Impulsada por la figura materna, comenzó a enviar cartas a políticos, abogados y otras personas influyentes de su país para que declararan como Día de la Madre el segundo domingo de mayo, fecha cercana al aniversario del fallecimiento de Reeves Jarvis.

Si bien lo logró en 1914, cuando el Congreso declaró ese día "fiesta nacional", a partir de 1923 comenzó a militar en contra de la celebración que ella misma había creado, por el tono mercantilista que había adquirido. Pero no tuvo ninguna respuesta a sus pedidos.

En la mayoría de los países del mundo, el Día de la Madre se festeja en el mes de mayo. En algunos otros, como Panamá, se toma como fecha de recuerdo el 8 de diciembre. La Argentina es el único sitio en el que se festeja el tercer domingo de octubre.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Hasta qué edad se puede esperar para ser madre

Cada vez más mujeres retrasan la maternidad. Sea por priorizar el desarrollo profesional o no hallar a la persona "ideal", lo cierto es que la fertilidad disminuye con los años.

Muy por el contrario a lo que cree el común de la gente, no sólo ante cada ciclo menstrual la mujer "pierde" óvulos. El estrés, la obesidad y el cigarrillo son factores que disminuyen la fertilidad.

Un estudio permite conocer la reserva ovárica, dato que resulta vital para evaluar el potencial reproductivo.

Infobae.com habló con el doctor Claudio Benadiva, médico especialista en Endocrinología Reproductiva, a quien consultamos a qué edad una mujer debe preocuparse por su fertilidad. "Cuanto más temprano mejor", aseguró el profesional y detalló: "La fertilidad disminuye a medida que pasan los años y los estudios dicen que a partir de los 35 declina más rápidamente".

Pese a que -según dijo el profesional- "hay opciones como la donación de óvulos", si el objetivo es lograr el embarazo con material genético propio, "después de los 40 queda muy poco tiempo y a los 43 las chances de maternidad son sumamente bajas".

En el marco de la reunión científica internacional en Infertilidad, organizada por Red Lara y Cegyr, Benadiva explicó que a diferencia de cualquier pareja que busca un hijo (que al año de no lograrlo debe consultar a un especialista en fertilidad), a partir de los 35 años de la mujer conviene que la opinión de un especialista se busque "tras el sexto mes de intento fallido".

Asimismo, el profesional remarcó que hay situaciones ante las cuales no es necesario esperar: "Ciclos menstruales muy irregulares ya son indicadores de que hay un 'problema'; el médico ya sabe que esa mujer va a necesitar un tratamiento especial, así como aquella que haya tenido una cirugía ginecológica previa o padece endometriosis".

Consultado acerca de hasta qué edad puede lograrse el embarazo naturalmente y cuándo se hace necesario un proceso de fertilización, Benadiva destacó que existe una "confusión muy común en la mayoría de las pacientes".

"Muchas mujeres tardan en consultar porque piensan que se les va a recomendar Fertilización in Vitro (FIV) y la realidad indica que la mayoría de las parejas con problemas de fertilidad no necesitan FIV, dado que se embarazan con tratamientos más simples", aseguró el profesional, quien remarcó que ese procedimiento "se indica cuando otros no funcionaron, o hay diagnósticos que a priori demuestran que no va a funcionar otra cosa".

En ese sentido, subrayó que "algunas mujeres necesitan una cirugía para corregir algún problema; a otras se les induce ovulación, etcétera y logran el embarazo".

"En mi opinión la edad no es motivo de fertilización sino motivo para no perder tiempo ya que una paciente más joven tiene más tiempo para intentar otras cosas", consideró Benadiva, quien hizo hincapié en que factores como el estrés o el cigarrillo "disminuyen la calidad y cantidad de los óvulos".

Para él, "especialmente el cigarrillo es muy nocivo". Pese a que no se sabe exactamente el efecto del tabaco, sí se sabe que es tóxico para los ovarios, ya que estudios comparativos entre mujeres de las mismas edades fumadoras y no fumadoras demostraron que las primeras "tenían menos cantidad de óvulos".

"Mujeres que fuman llegan a menopausia años antes, tienen reserva ovárica más disminuida, si se embarazan naturalmente tienen más riesgo de aborto espontáneo y si lo hacen a través de FIV tienen menos chances de éxito", subrayó.

Respecto al estrés, Benadiva opinó que "es controvertido; no es algo que disminuya la reserva en forma directa, pero sí afecta el ciclo normal de la mujer, puede tener problemas menstruales o dejar de menstruar normalmente".

"También la obesidad causa problemas de infertilidad. Está asociada con la falta de ovulación, mayor riesgo de aborto, trastornos hormonales y son mujeres que van a tener más complicaciones si logran embarazo", detalló.

Cuando la ciencia avanza más rápido que las soluciones
Ante la pregunta de cómo una mujer puede conocer su reserva ovárica y para qué le sirve, Benadiva explicó que hay varios estudios hormonales: "El más común es hacer una medición de hormonas (FSH y estradiol) el tercer día de menstruación, si FSH da elevado es motivo de preocupación, ya que es un indicador de reserva ovárica disminuida".

"La inhibina B, AMH son otros marcadores que se pueden medir", explicó el profesional, quien destacó que "otra forma muy sencilla, que la puede hacer el médico en consultorio es el ultrasonido, que consiste en mirar imágenes de ovarios y realizar recuento de folículos antrales (si el número está disminuido hay posibles problemas)".

Ahora, si bien es un gran logro que las mujeres puedan conocer su reserva ovárica, el interrogante que se planteó Benadiva es qué se hace cuando se conoce esa información.

"Nadie sabe si esto se mide a la alguien que no está tratando de quedar embarazada, qué va a representar para su futuro", dijo el profesional quien calificó como un "arma de doble filo" el hecho de que una mujer que no planea familia en el corto plazo sepa que su reserva ovárica no es la ideal.

"Qué se supone que haga esa mujer si no está en pareja", se preguntó Benadiva, quien consideró "esa información es útil si 'sirve' para algo; todo tiene un pro y un contra, pero esta información puede hacer acelerar cosas y generar consecuencias en las decisiones que una mujer tome", aseguró el profesional, en referencia a que se apresure a buscar un padre para su hijo, por ejemplo.

Por el contrario, del lado de los "pro" del estudio, si la reserva ovárica da mal y la mujer fuma, puede dejar de fumar.

En cambio, si una mujer planea familia "el consejo es que no espere y trate de asimilar el proceso lo más pronto posible", remarcó Benadiva e insistió: "El mensaje sería que el estudio se haga a mujeres que consultan por infertilidad; ofrecerlo a alguien que no está preocupada es delicado porque hay que darle una respuesta a la paciente que consulta".

Respecto a la alternativa de congelado de ovocitos, opinó que esa técnica "se sigue considerando experimental; no es como el congelado de embriones, que es efectivo y la persona puede contar con eso para que se produzca el embarazo".

"Tener óvulos congelados y planear usarlos más adelante no está muy claro, es posible que de aquí a unos pocos años la técnica se perfeccione y esa sea una posible solución", finalizó.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Mujeres que dan de mamar recuperan más rápido la figura

La lactancia exclusiva ayuda las mujeres a perder más rápido el peso acumulado durante el embarazo que el uso de mamadera
Las mujeres recuperarían su peso previo al embarazo si optan por la lactancia exclusiva para sus bebés, indicó un nuevo estudio. Así lo dijo a Reuters Health el doctor Alex Kojo Anderson, de la Universidad de Georgia, en Atenas.

El equipo dirigido por Anderson comparó el peso corporal de 24 mujeres de 19 a 42 años antes del parto y en el momento del nacimiento con su peso en la semana 12 posparto. De ellas, 17 usaban lactancia exclusiva y nueve alimentaban a su bebé con fórmula o la combinaban con la lactancia.

Según el estudio, publicado en la edición en internet de International Breastfeeding Journal, las mujeres que combinaban la lactancia adelgazaron más que las mujeres que usaban la lactancia exclusiva en las primeras cuatro semanas posparto.

Pero eso se revirtió entre la octava y la duodécima semana. Cuando el equipo comparó la disminución del peso corporal materno después del parto, en las mujeres que sólo amamantaban era mayor a las dos, cuatro, ocho y 12 semanas posparto que en las mujeres que optaban por la lactancia combinada.

Esa tendencia fue evidente a pesar de un mayor consumo calórico y un menor nivel de actividad física entre las mujeres que usaban la lactancia exclusiva que entre aquellas que optaron por la lactancia combinada.

Asimismo, "la tendencia en el porcentaje de pérdida de peso fue estadísticamente significativa entre las mujeres que usaban la lactancia exclusiva y no en el otro grupo de mujeres", agregó Anderson.

"Estos resultados aportan más evidencia de que la lactancia exclusiva promueve una mayor pérdida de peso materna que la lactancia combinada, aún en la primera etapa posparto", sostuvo el equipo. Promover la lactancia exclusiva es una forma de ayudar a las mujeres a prevenir el sobrepeso o la obesidad, concluyeron los autores.
Fuente: Reuters


sábado, 13 de septiembre de 2008

Hay especialistas que ayudan a las madres a criar a sus hijos

Ayudan durante el embarazo, el parto y la crianza.
Hubo un tiempo en que cursar un embarazo, parir, criar era más sencillo. Eso dicen quienes creen que las mujeres hoy "se complican mucho" y que, "rebuscadas", buscan problemas en rutinas y tareas que alguna vez fueron simples, llanas, casi instintivas... "Si los chicos se crían solos". Pues bien: las cosas cambiaron y cada vez son menos los que se atreverían a firmar al pie de esa afirmación. Y, menos aún, los que se animarían a proclamar a viva voz que "criar es fácil". La tendencia es al revés: en general, la experiencia de tener y educar a un hijo es vivida por estos días con una buena dosis de angustia e incertidumbre, y, sobre todo, como una gran exigencia. Tan es así que la demanda y la oferta de servicios de apoyo y asesoramiento en la crianza no dejan de crecer.

Grupos de preparación para la maternidad. Diplomaturas en primera infancia. Centros de maternaje. Doulas. Grupos de crianza. Al compás de infinidad de cambios que revolucionaron las formas familiares, arrancaron a la mujer del hogar y la pusieron en juego en el ámbito laboral, se multiplican las instituciones y especialistas que ofrecen servicios para ayudar a los padres a transitar una etapa que sienten, por lo menos, difícil.

"Los padres están desorientados respecto a cómo ejercer su rol: creen que poner límites es ser autoritarios y que ser democráticos implica consultarle todo a los hijos. Esto hace que los niños se sientan desamparados, teniendo que educar y sostener a aquellos que deberían educarlos y sostenerlos. Las instituciones advierten estas carencias y responden armando grupos de crianza o maternaje para explicar cuestiones que antes resolvía el sentido común, la experiencia de una abuela o el consejo de un pediatra con tiempo", dice Gisela Untoiglich, psicoanalista investigadora de la UBA.

Para la terapeuta Laura Gutman, al frente de Crianza, dos cuestiones explican el boom de estos servicios. La primera, vinculada a la identidad femenina. "Antes, las mujeres teníamos organizada nuestra identidad en torno al acto de maternar y quedaba menospreciado todo atisbo de libertad o desarrollo personal. Hoy, nuestra identidad se organiza en torno a la libertad y la autonomía, y lo vinculado al maternaje quedó silenciado y sin reconocimiento personal, familiar y colectivo. Esto hace que la mujer busque identidad en lo laboral y se vea obligada a buscar reemplazantes maternantes".

La segunda explicación tiene que ver con las formas que asumió la familia en las grandes urbes. "La familia nuclear es el peor sistema para criar. Una mamá y un papá somos demasiado pocos para esa tarea", dice Gutman. También Adriana Penerini, directora de Bebé a Bordo, rastrea explicaciones en la "nueva estructura social urbana: las parejas están cada vez más solas y la vida en departamentos es alienante. Los vecinos conviven años sin conocerse y falta el apoyo real, concreto, de una red que sostenga a los padres. Eso deriva en una carencia emocional que lleva a buscar nuevas tramas de contención, y los profesionales capacitados en crianza asomamos como una referencia viable. Lamentablemente, los padres deben pagar para encontrarse con alguien que los acompañe en el recorrido".

Marisa Drexler, directora de Nueve Lunas, Centro de Preparación para la Mater-Paternidad, hace foco en "las consecuencias" de la salida de la mujer del hogar. "Al estar más involucrada en el ámbito laboral o profesional, tiene menos tiempo para dedicarse a la crianza, conoce menos las necesidades del niño y su personalidad y pide ayuda. Tenemos muchas consultas por niños en edad escolar", dice. Para Drexler, "criar es menos sencillo por la vida que se lleva. Hacerlo bien lleva tiempo y no hay suficiente. Antes se vivía más cerca de los afectos y la opinión de la familia tenía un valor y una influencia que ya no tiene".

Si bien hoy los padres están más conectados con los hijos y con la crianza, son las mujeres las que, en general, recurren a estas opciones. "Tiene que ver con el contexto en que les toca transitar su maternidad", dice la licenciada Diana Wechsler, de Natal, Docencia en Maternidad. "Están muy sobrecargadas por exigencias externas e internas y a esas demandas se suman el estrés, la ansiedad, la incertidumbre, la dificultad de encuentro de la pareja y la falta de tiempo para fomentar los vínculos de la constelación familiar".

Las especialistas coinciden en que las mamás jamás se bastaron solas. Siempre necesitaron que las contuvieran y ayudaran de una u otra manera. Siempre hubo -dice Penerini- "consejeras naturales" (madres, comadres, vecinas, abuelas), "acompañantes de confianza que las sostenían con el corazón, con su sabiduría quizá rudimentaria pero efectiva". Ser padres sin red y sin tiempo no es fácil. Y los chicos no se crían solos (sin costo). Jamás lo hicieron.

12 de septiembre de 2008 (Clarín)