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domingo, 26 de abril de 2009

Suegras "último modelo": Más compinches y menos metidas

Por el cambio de rol de la mujer, la cuerda que une a nueras, yernos y suegras dejó de ser tan tirante. Y ahora, por la sobreocupación de las suegras con cursos y trabajos, hasta sus hijos les piden "que no se borren".
Por: Gisele Sousa Dias

Jura el estereotipo que la suegra de antes era la dueña de las verdades absolutas, la que era capaz de decir que no quería a su nuera porque era tan flaca que parecía tuberculosa. Que la suegra de antes era la que hacía de la cocina su reino, la que se regodeaba con asegurarse de que su nuera era incapaz de superar su tuco. Que la suegra de antes metía la lengua filosa en la crianza de los nietos avalada por la universidad de la experiencia. La mala noticia es que las suegras con dientes filosos y cascabel en la cola no se extinguieron. La buena es que cada vez son menos. Muchas de las suegras modernas son más compinches y menos entrometidas.

Lo sostienen en la Asociación Psicoanalítica Argentina: por el cambio de rol de la mujer, la cuerda que une a nueras, yernos y suegras dejó de ser tan tirante, especialmente en las parejas jóvenes.

"La sensación es que las suegras que antes agobiaban ahora hacen falta. Hace décadas, existía la "gran familia": enormes casas chorizo con cabida para tres generaciones y en donde la suegra se entrometía pero ayudaba. Claro que había de las buenas y de las responsables del estereotipo: las que no admitían que viniera la mujer joven a meterse a su cocina, las que querían criar a sus nietos porque no dudaban de que podían hacerlo mejor y las que eran incapaces de dar un paso al costado y aceptar que su hijo no era más su nenito", describe Graciela Faiman, terapeuta de familia y pareja. Y compara: "Hoy es más fácil ser una suegra piola porque la mujer tiene más intereses fuera de la casa, pero sigue habiendo de todo tipo: sobrevivieron las que no tienen vida propia, se pegan a los hijos y se inmiscuyen en sus vidas; hay suegras más equilibradas que entienden que tienen nietos y no otra vez hijos y no sienten culpas por no hacer más de lo que pueden. Y hay otras que se van al otro extremo: hacen tantos cursos y trabajan que sus hijos les reclaman que aparezcan, que les den una mano, que vayan a ver al nieto".

¿Por qué las relaciones son menos tensas? "Porque decayó la idea de que la experiencia es la madre de la sabiduría. Antes prevalecía la idea de que la mujer tenía que ser ama de casa y madre, entonces cuando aparecía la nuera podían pasar dos cosas: o la suegra se sentía desplazada o la nuera se sentía en situación de examen permanente. Pensemos que antes, una suegra podía criticar a su nuera porque si trabajaba la gente iba a creer que el marido no la podía mantener", dice Diana Rizzato, miembro de la Sociedad Argentina de Terapia Familiar. Dice Beatriz Goldberg, autora del libro "Suegras": "Antes, los mensajes eran más crudos, la suegra le decía al hijo: 'tu esposa es una inútil', hoy son más solapados porque nueras e hijos aprendieron a poner límites y eso evita choques y crea relaciones más sanas".

Las que encontraron el equilibrio entre ayudar y no ser densas, son hoy un eslabón esencial: "A diferencia del modelo intrusivo, en las familias con hijos chicos comenzó a imponerse un modelo más solidario y cooperativo", dice Mónica Cruppi, investigadora en temas de pareja y familia de APA.

Lo cierto es que la clásica competencia no se acabó sino que mutó. "Antes se competía por quién hacía mejor el tuco o las milanesas, con quién comían mejor los chicos o quién tenía la casa más reluciente (pensemos en el dicho: 'limpiar hasta donde ve la suegra'). Hoy, con las suegras jóvenes se compite por quién tiene mejor figura, quién es más exitosa, se viste mejor o abarca más tareas", dice Goldberg.

Si es cierto que las suegras son más mansas, habrá que deshacerse de todo un marketing. Los espantasuegras del Carnaval Carioca ya no van a tener gracia, Jaimito y los gallegos las van a extrañar y los chistes del tipo:

- Suegra, ¿En qué animal quisiera reencarnarse?

- En víbora... o en foca.

- Ah no. ¡No vale repetir! ya no van a tener gracia.


martes, 21 de octubre de 2008

Estas embarazada? Así cambia tu cuerpo

Si hablamos de cambios, ¿qué puede ser más radical que dejar de ser una sola persona para convertirse en dos dentro de una? Suena raro, pero eso es lo que implica quedar embarazada: crear una persona (mínima) para nutrirla, oxigenarla y cargarla en la panza durante nueve meses hasta que esté lista para salir al mundo. Embarazarse es trasformarse. Maravillosamente, todo en vos se revoluciona para hacerle espacio al ser que se desarrolla dentro tuyo. Con la puesta en marcha del embarazo cada centímetro de tu cuerpo se entera –tarde o temprano y en mayor o menor medida– de que hay algo que cambió y para siempre. “Toda embarazada experimenta importantes cambios en su anatomía, fisiología, bioquímica y psicología. Los cambios físicos, que se suceden durante el embarazo, hacen que de a poco se vaya sintiendo cada vez más distinta”, asegura el Dr. Angel Fiorillo, obstetra, jefe de la Sección Medicina Materno Fetal de CEMIC. El doctor detalla uno de éstos y explica por qué se van dando.


Cuestión de peso
Según el especialista, uno de las primeras y la más evidente de las variaciones a nivel fisiológico es el aumento de peso en la embarazada. “Durante el primer trimestre esto es variable: en un principio puede haber tanto un pequeño descenso como un moderado aumento. Pero luego sí, el aumento será lineal hasta el término del embarazo, entre 400 a 450 grs. por semana. Que la embarazada suba alrededor de 12 kg –con un rango de 6 a 16– contribuye a que haya un mejor parto y posparto”, asegura el doctor.


Hormonas súper poderosas
Luego, indica que en el primer trimestre también es común que muchas mujeres presenten náuseas y vómitos. Además de cefaleas y de una sensación de asco durante lasmañanas que puede extenderse a cualquier momento del día. “Es probable que estas alteraciones gástricas se deban a la presencia la Gonadotrofina Coriónica Humana (HCG), una hormona que aumenta a los pocos días de la falta de menstruación. Y también se asocian a los estrógenos y a factores psíquicos inherentes al nuevo estado”, indica el doctor. Para aliviar los síntomas, la recomendación del obstetra es alimentarse con ingestas de poca cantidad, repetidas a lo largo del día, y a nivel farmacológico se puede recurrir a la metroclopramida que es el antiemético que más se elige. En caso de mujeres con náuseas y vómitos severos se utiliza asociada a la vitamina B6. Mientras, asegura que el tratamiento ideal para la cefalea típica del embarazo es tomar medidas generales como comer frecuentemente y relajarse con paños fríos en la frente. Entre los fármacos, el más inocuo es el paracetamol.


Siguiendo con los cambios a nivel gástrico, muchas embarazadas manifiestan una desagradable acidez y pesadez estomacal que –según el especialista– tienen que ver con el aumento de la progesterona que genera una mayor lentitud en el tubo digestivo. Para combatirlas, ayuda eliminar de la dieta los dulces, la cafeína, las gaseosas, el alcohol y la costumbre de comer poco antes de acostarse. También se pueden ingerir antiácidos que contengan magnesio o calcio. Las alteraciones hormonales también favorecen la constipación, algo muy frecuente. Se manifiesta por un descenso de la frecuencia con que se evacua el intestino y por el endurecimiento de las heces. “Una de las soluciones es aumentar la ingesta de harinas integrales, vegetales y frutas y no menos de 1,5 litros de agua”, señala el doctor.


Todo lo regulan
Es claro que las hormonas son protagonistas de mucho de lo que ocurre durante los nueve meses. La progesterona ejercerá, entre otras cosas, presión sobre las venas y así estimulará la aparición de várices y de calambres en las piernas. Según el doctor, para prevenir la aparición de várices hay que evitar: el exceso de peso, estar sentada por mucho tiempo, utilizar ropa ajustada en las piernas, muslos o la cintura, usar tacos muy altos, fumar y constiparse. Además, sugiere caminar todos los días y hacer ejercicios nocturnos que favorezcan el vaciamiento de la sangre de las venas. En tanto, para los calambres, que suelen aparecer en el segundo y tercer trimestre de embarazo y que son causados por la sobrecarga de trabajo para el sistema muscular y la falta de minerales como el calcio, potasio y magnesio, lo aconsejable es hacer ejercicios de elongación de las pantorrillas y completar la dieta con alimentos que contengan estos minerales como leche fortificada con calcio o banana.


¡Irresistible!
Claramente, el aparato genital femenino también se modifica morfológica y funcionalmente durante el embarazo. “Los cambios en las mamas se empiezan a percibir al principio y son constantes”, indica el doctor. Agrega que, con el paso de las semanas, suelen aparecer grietas por la distensión de la piel y una pigmentación más o menos intensa del pezón.


Ecos en la piel
Según el especialista este aumento del color de la piel se puede percibir además en la cara donde constituye el cloasma o mascarilla típica del embarazo, en la línea media abdominal y en los órganos genitales externos. Esta coloración desaparece después del parto, aunque a veces persiste pero con mucha menos intensidad. Para las manchas en la piel como el melasma es conveniente evitar la exposición a rayos ultravioletas utilizando cremas con pantalla solar.


Hablando de la piel, otro fenómeno importante es que aparecen las estrías, fundamentalmente en las zonas de mayor distensión de los tejidos, como el abdomen. Pero también se perciben en senos, caderas, nalgas y muslos. Varían en color: las más recientes –producidas por el embarazo– son rosadas, congestivas y a veces pigmentadas; las antiguas, remanentes de embarazos anteriores, son blancas y nacaradas. Se deben a factores exclusivamente mecánicos: se sobredistiende la piel al vencerse la elasticidad de sus fibras. “Tanto la prevención como el tratamiento es dificultoso, pero es importante mantener la piel hidratada mediante la aplicación de lociones o cremas humectantes naturales como aquellas que contienen dexpantenol”, indica el obstetra.


¡La hora de disfrutar!
Según el Dr. Fiorillo, la gran mayoría de las mujeres cuenta que durante el segundo trimestre del embarazo sienten más placer al tener relaciones sexuales y esto debido a los cambios físicos que se producen en esta etapa. “La región pelviana, especialmente la vagina, experimenta un incremento del flujo sanguíneo como respuesta al aumento en la concentración de estrógenos circulantes. Esta congestión venosa mejora la habitual sequedad vaginal debido a que produce una continua secreción que la lubrica adecuadamente”, explica el doctor.


Líquidos y más líquidos
La retención de agua representa la mitad del incremento del peso corporal de la embarazada. En promedio, se calcula que se retienen todo el embarazo unos 6.000 ml de líquidos. “La acción de los estrógenos (hormonas femeninas) y el permanecer de pie producen modificaciones hemodinámicas (vinculadas al funcionamiento de la sangre) que aumentan la reabsorción de sodio y agua por el riñón. Mientras que en las piernas aumenta la presión intravascular provocando un edema (hinchazón) en los tobillos. Esto es normal y al estar acostada y fundamentalmente de costado, aumenta la necesidad de hacer pis durante la noche”, señala el doctor. Su recomendación es elevar los pies por encima del cuerpo en el reposo y en posición horizontal, mientras que cuando el edema se localiza en las manos hay que sacarse los anillos. También es importante el ejercicio y disminuir la ingesta de sal en las comidas.


Moviendo el eje
A partir del segundo trimestre de la gestación, más precisamente entre la semana 16 y la 18 comienza a observarse el cambio en la forma del abdomen por el aumento del volumen del útero. El especialista indica que llegando al tercer trimestre del embarazo se modifica el centro de gravedad de la embarazada, proyectando la cabeza y el tronco hacia atrás, estableciendo lo que se denomina lordosis lumbosacra compensatoria. Esta modificación, junto al progresivo crecimiento del útero, entre otras, explican el dolor en la zona baja de la espalda.


Fuente: Para Timamá
Por Ana van Gelderen


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miércoles, 15 de octubre de 2008

Un caso de cáncer de mama cada dos minutos

Distintas investigaciones aseguran que más de 5.000 mujeres mueren por año en la Argentina a causa de tumores de este tipo. Cuáles son los factores de riesgo
De acuerdo a las estadísticas de la Sociedad Argentina de Mastología (SAMAS), cada dos minutos una mujer en el mundo recibe la noticia de que sufre cáncer de mama.

A nivel nacional, más de cinco mil mujeres mueren por año como consecuencia de esta enfermedad, mientras que otras 15 mil la contraen en ese período.

Por otra parte, 1 de cada 8 mujeres que alcancen los 85 años habrá desarrollado tumor de mama a lo largo de su vida. No obstante, hay que tener en cuenta que 8 de cada 10 nódulos en esa zona del cuerpo no se corresponden con cáncer.

Hay distintos factores de riesgo que predisponen a contraer la enfermedad. Ellos se pueden dividir entre no modificables o biológicos y modificables o ambientales.

Entre los primeros se encuentran: ser mayor de 40 años, presentar antecedentes personales de cáncer de mama u ovario o antecedentes familiares de tumor de mama, haber sufrido mutaciones genéticas, haber tenido una menarca precoz (menstruación antes de los 12 años) o una menopausia tardía (mayor de 55 años), o haberse realizado una biopsia previa que muestre hiperplasia atípica o carcinoma in situ.

En tanto, dentro de los factores de riesgo que son posibles de ser cambiados figuran el consumo de más de una copa de alcohol diaria, el sobrepeso, concebir al primer hijo después de los 30 años o no tener descendencia superada esa edad, el uso de terapia de reemplazo hormonal por más de cinco años, el estrés y el sedentarismo.

Es por ello que los especialistas recomiendan realizar el examen médico correspondiente cada 2 o 3 años si la mujer tiene entre 20 y 35 años, y anual o semestralmente después de esa edad. Se aconseja también la realización de una mamografía cada dos años entre los 35 y los 40, y posteriormente de manera anual.

jueves, 4 de septiembre de 2008

Sexo con panza

A pesar del embarazo, vos y tu pareja pueden alcanzar la plenitud en los momentos íntimos. Lo que tenés que saber para reducir al máximo las molestias que pueden aparecer.
Asesoraron: Dra. Beatriz Literat, sexóloga y ginecóloga del Instituto Halitus, MN. 50.294 y Lic. Esther Bulcholz, psicóloga especialista en sexualidad, miembro de la comisión directiva de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana (SASH), MN. 6.655

La sexualidad durante el embarazo se vive de manera diferente. Los cambios que experimenta tu cuerpo pueden generarte molestias a la hora de tener sexo con tu pareja: tu deseo fluctuó considerablemente este último tiempo, las posiciones que antes te resultaban placenteras, ahora te incomodan y te cuesta transmitir la revolución hormonal que estás sintiendo. El aumento de tu sensibilidad, el dolor mamario y el tamaño de tu abdomen, entre otras cosas, pueden complicar un momento que debiera ser sumamente placentero y que encima acarrea el miedo a molestar al bebé.

El embarazo y la sexualidad son funciones fisiológicas perfectamente compatibles. Durante los nueve meses, existen variaciones en las sensaciones que experimentan las embarazadas: desde un estado de total plenitud física y mental, hasta el sentirse raras, diferentes, incómodas e indispuestas. La pareja tendrá que adaptarse a esta nueva condición en la mujer y descubrir una sexualidad diferente a la que acostumbraban tener”, explica la Dra. Beatriz Literat, sexóloga y ginecóloga del Instituto Halitus.

Placeres saludables

Según la especialista, la vida sexual de la pareja durante la gestación debe desarrollarse de manera que no haya brusquedades, cuidando que la penetración no sea tan profunda y que la futura madre no se sienta aplastada por su pareja. “Los límites los pone el mayor o menor grado de confort y seguridad que la embarazada sienta. Las posiciones contrarias a la ley de gravedad no son recomendables, tampoco movimientos que exijan de ella un esfuerzo físico. Es el varón quien tendría que actuar de modo más activo para adaptarse al estado y buscando el bienestar de su compañera”, señala la Dra. Literat.

Durante el tercer trimestre, el mayor desafío de la pareja es el volumen corporal de la embarazada y su dificultad para moverse como solía hacerlo. Es, entonces, cuando hay que recordar que el órgano sexual más importante es el cerebro y que los sentidos como el oído, el olfato y el tacto son poderosos estímulos eróticos. El secreto de la plenitud sexual en el embarazo está en que la pareja sea receptiva de los deseos y necesidades de cada uno, creativos y solidarios en su capacidad de adaptación a este momento que están viviendo”, explica Literat. Además, agrega que durante los últimos meses de gestación, contrariamente a lo que señala el mito, el sexo ayuda a la mamá a prepararse para el parto. “Promueve un mayor tono muscular del piso pélvico, que son los músculos que más trabajan durante el período expulsivo del parto. Es como ponerlos a punto para el gran momento”, indica la especialista.

Temores masculinos

La especialista cuenta que mientras la mujer se adapta a la modificación de su cuerpo, a los típicos síntomas del embarazo y a la revolución hormonal y emocional, el hombre también vive momentos de cambio: se encuentra frente a un cuerpo diferente, que desea, pero al que tiene miedo de dañar. Y que algunos padres optan por la abstinencia cuando lo ideal es ir disipando aquellos temores irracionales que puedan surgir. La Dra. Literat concluye: “Un hombre sensible debería estar muy receptivo a todos los cambios, seguramente ya anunciados por el obstetra en las consultas periódicas, y hacerle sentir a su mujer que la ve más linda y atractiva que nunca. Así alienta en ella el deseo que podría estar reprimido por temor o pudor”.

En tanto, la Lic. Esther Bulcholz, psicóloga especialista en sexualidad, miembro de la comisión directiva de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana (SASH) asegura que el romanticismo, la comprensión y la paciencia serán fundamentales para evitar dificultades. “Cada mujer vive su embarazo y todo lo relacionado con este momento, de una manera particular. Caricias, masajitos, besos… todo lo que tiene que ver con el placer y que está más allá de la penetración, es necesario. Los mimos son fundamentales para que la pareja viva con plenitud la sexualidad”, señala la sexóloga.

Luego explica que durante este período, es necesaria la comprensión de ambas partes: a veces, es la mujer la que está muy metida para adentro y no se fija en lo que le pasa al hombre. Desde el punto de vista psicológico, cuanto más amor hay en la pareja, mejores son las relaciones sexuales y mejor está el bebé.



lunes, 25 de agosto de 2008

Exámenes de embarazo

PRUEBAS BÁSICAS
Biometría hemática. Revela un panorama amplio del estado de salud de la mujer embarazada, porque detecta padecimientos como la anemia e diversas infecciones. Se toma una muestra de sangre y se analizan los glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. La paciente no necesita ninguna preparación, ni estar en ayunas. Debe realizarse en cuanto se diagnostique el embarazo al inicio del segundo y tercer trimestres. No tiene ningún riesgo, la cantidad de sangre que se extrae no afecta ni a la madre ni al bebé. Permite observar cambios importantes que se van produciendo en la sangre materna o a lo largo del embarazo, y además permite detectar oportunamente problemas que pudieran ocasionar complicaciones del embarazo. Química sanguínea de 4 elementos. Detecta alteraciones en los niveles de glucosa, urea, creatinina y ácido úrico, relacionados con el metabolismo de las proteínas y la digestión de los carbohidratos. Se toma una muestra de sangre en ayunas. Cuanto antes se realice mejor, otra vez durante el primer trimestre del embarazo, otra durante el segundo trimestre y una más en el tercer trimestre. Permite detectar oportunamente alteraciones metabólicas, controlar padecimientos como la diabetes gestacional, y prevenir complicaciones del embarazo. Grupo sanguíneo. Detecta el grupo sanguíneo y la existencia del factor Rh en la sangre de la madre. Se extrae una pequeña muestra de sangre de la paciente, para identificar su grupo sanguíneo. En caso de un resultado positivo, es necesario confirmarlo con otros estudios específicos. Debe realizarse apenas se diagnostique el embarazo y se hace sólo una vez. Realizada tanto en la madre como en el padre del bebé en formación, es más fácil predecir y actuar frente a una posible incompatibilidad de Rh entre la madre y el hijo, la cual en el segundo embarazo de la madre podría ser muy peligroso para el bebé. Examen general de orina. Ayuda a diagnosticar padecimientos renales y del tracto urinario, infecciones y otros trastornos relacionados con enfermedades metabólicas o sistémicas. Se recolecta y se lleva al laboratorio la primera orina del día y ahí se hace un estudio microscópico y bioquímico para encontrar sustancias de desecho como glucosa, proteínas, cetonas, leucocitos, eritrocitos y bacterias. Está indicada durante el primero, segundo y tercer trimestre. Al detectar a tiempo infecciones o enfermedades renales o del tracto urinario, se pueden tomar medidas para prevenir complicaciones del embarazo. Urocultivo. Detecta la presencia de bacterias en la orina, y a qué tipo pertenecen. Se recolecta la primera orina del día, para colocarla en el laboratorio ante diferentes medios de cultivo y ver el tipo de desarrollo bacteriano que resulta. Debe realizarse desde el primer trimestre y cuanto antes mejor. Permite actuar con oportunidad frente a infecciones que pudieran ocasionar complicaciones del embarazo. Ultrasonido básico. Es una técnica que utiliza ondas sonoras para ver imágenes del bebé en una pantalla. Puede ser vaginal o sobre el abdomen. Es de gran ayuda para determinar la edad del feto, distinguir un embarazo múltiple, controlar el crecimiento y tamaño fetal, e identificar los principales defectos de nacimiento. También sirve para descubrir el porqué de ciertas complicaciones del embarazo, como hemorragias vaginales. Revela cierta información precisa, pero también puede sugerir alteraciones que necesitarían confirmarse con otros estudios. Se recomienda realizarlo una vez por trimestre: entre las semanas 8 y 12 para calcular la edad del feto, entre las semanas 16 y 20 como guía si a la mujer se le practica una amniocentesis, y cerca del nacimiento para revisar los niveles de líquido amniótico y evaluar los movimientos y el bienestar general del bebé. Si después de realizar un ultrasonido convencional, el médico sospecha que el bebé tiene un defecto congénito, entonces pedirá un ultrasonido más detallado. El ultrasonido proporciona información valiosa para elegir el tratamiento adecuado en caso necesario y mejorar las probabilidades de tener un bebé sano. Tamiz de glucosa. Detecta la diabetes gestacional. Se debe asistir con 10 a 12 horas de ayuno. Una hora después de tomar una solución glucosada, a la paciente se le toma una muestra de sangre que será analizada en el laboratorio. Si el resultado es positivo, deberá practicarse otro estudio confirmatorio, llamado curva de tolerancia a la glucosa oral. Debe realizarse entre las semanas 24 y 28. Aproxima al diagnóstico de diabetes gestacional, padecimiento que puede poner en riesgo la salud de la mamá y del bebé. VDRL. Detecta enfermedades venéreas, principalmente sífilis, mediante un análisis de sangre de la paciente. No es muy concreto, por eso en caso de un resultado positivo, es necesario confirmarlo con otros estudios específicos. Apenas se diagnostique el embarazo, debe realizarse sólo una vez. Orienta al médico sobre cómo manejar a la paciente y sobre el tipo de parto más conveniente. PRUEBAS ESPECIALESPerfil Torch. Detecta anticuerpos formados por el contacto con algún microorganismo que genere infecciones agudas como toxoplasma, rubéola, citomegalovirus, herpes simple y otros. Consiste en buscar anticuerpos contra enfermedades provocadas por esos microorganismos. No es de rutina, sino que se solicita cuando hay factores de riesgo específicos, por ejemplo cuando la mujer embarazada convive con gatos o ha estado en contacto con personas enfermas de rubéola. Permite actuar frente al riesgo de que esas infecciones interfieran con el desarrollo fetal. Amniocentesis. Detecta malformaciones causadas por alteraciones cromosómicas, Trisonomía 21 (Síndrome de Down), Trisonomía 18 y Trisonomía 13, entre otras. Mediante una punción en el abdomen de la madre, con una aguja delgada y bajo guía ecográfica, se obtiene una muestra de líquido amniótico que rodea al bebé. En la actualidad es la prueba más confiable para detectar alteraciones cromosómicas, con un margen de acierto cercano al 100%. Debe realizarse entre las semanas 15 y 18. El riesgo es que se produzca un aborto por ruptura de membranas, infección, lesión fetal, entre otras complicaciones, aunque esto sucede apenas en el 0.5 a 1% de los casos. después Del procedimiento algunas mujeres experimentan dolor, sangrado ligero o pérdida de líquido amniótico. Esta prueba permite conocer tempranamente alteraciones cromosómicas importantes y diagnosticar ciertos defectos cardiacos en el bebé. Determinación de anticuerpos antifosfolípidos. Detecta enfermedades inmunológicas que pueden causar muerte fetal, como las que producen los anticuerpos antifosfolípidos. Se toma una muestra de sangre de la madre, para buscar la presencia de anticuerpos que puedan ocasionar padecimientos como afecciones vasculares, entre otros. Debe realizarse sólo cuando el médico lo determine, ante la sospecha de alguna enfermedad inmunológica, o cuando la madre haya tenido embarazos previos en los que haya habido muerte fetal. Esta prueba facilita el tratamiento oportuno de ciertas alteraciones de tipo inmunológico. Cuádruple marcador. Detecta defectos del tubo neural y alteraciones cromosómicas como Síndrome de Down. Se toma una muestra de sangre de la paciente y se analiza en el laboratorio con cuatro reactivos, que permiten identificar alteraciones. No es una prueba específica, en caso de resultar positiva, la paciente debe someterse a pruebas específicas más agresivas como la amniocentesis para confirmar el diagnóstico. Debe realizarse entre las semanas 15 y 18. Permite saber si hay riesgo de que el bebé padezca Síndrome de Down o espina bífida. Es una prueba muy útil, pero su costo es alto. Doppler. Detecta alteraciones hemodinámicas en el bebé. Es un tipo de ultrasonido con un aditamento especial que permite valorar los flujos sanguíneos de las arterias importantes, entre ellas la umbilical y las cerebrales. Debe realizarse en el primero y tercer trimestres, cerca de terminar el embarazo. No tiene ningún riesgo, pero debe evitarse durante las primeras semanas. Gracias a este estudio es posible actuar oportunamente en caso de sufrimiento fetal u otras alteraciones hemodinámicas.

miércoles, 20 de agosto de 2008

¿Por qué mi hijo moja la cama?

Es normal que el niño moje la cama incluso hasta los 6 años. La mayoría de los pequeños que mojan la cama tienen la vejiga pequeña. Sus vejigas no pueden contener toda la orina que se forma en la noche. También pueden dormir profundamente y no se despiertan cuando su vejiga está llena. La mayoría de los que mojan la cama tienen riñones saludables. No tienen problemas emocionales. Es importante ayudarlo de la manera correcta. Si no después pueden tener problemas emocionales. ¿Cuánto dura? - La mayoría de los niños que mojan la cama dejarán de hacerlo entre los 6 y los 10 años. Incluso sin ayuda, todos los niños lo superan en algún momento. Es importante ayudarlo a que deje de hacerlo sin que se sienta mal consigo mismo. ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo? - Ayude a que el niño se levante a orinar (hacer pipí) durante la noche. Que sea fácil para él llegar al baño. Deje una luz encendida en el baño. Si le queda lejos, ponga un inodoro portátil en su cuarto. - Que el niño beba mucho líquido en la mañana y temprano en la tarde. Mientras más líquido beba, más orina va a producir. - Mientras más orina, más grande la vejiga. - No deje que beba mucho líquido las 2 horas antes de acostarse. Asegúrese que el niño orine antes de acostarse. Algunas veces los padres deben recordárselo. Los mayores pueden sentirse mejor con un letrero al lado de la cama o en el espejo del baño. - No le ponga pañal o calzoncito. Es posible que el niño no sienta la necesidad de levantarse en la noche. - Felicite al pequeño en las mañanas cuando se levante seco. - Sea amable cuando el niño moje la cama. La mayoría se sienten culpables y avergonzados por el problema de mojar la cama. Necesitan apoyo y ánimo. No les ayuda la culpa, el castigo o las bromas. El presionarlo sólo hará que moje la cama por más tiempo. ¿Qué pasa si mi hijo ya tiene 6 años? - Cuando el niño cumple 6 años, puede hacer varias cosas más para auxiliarlo: Ayude a que el niño se despierte solo. Puede ayudarle a que aprenda a despertarse solo en la noche, si practica lo siguiente a la hora de dormir: Acuéstate en la cama con los ojos cerrados. Actúa como si fuera la mitad de la noche. Actúa como si tu vejiga estuviera llena y tuvieras que ir al baño. Actúa como si tu vejiga tratara de despertarte. Actúa como si la vejiga dijera, "levántate antes de que sea tarde". Luego corra al baño y vacíe la vejiga. Recuérdate de levantarte así durante la noche. Practíquelo en el día. Diga a su hijo: "Siempre que tengas que hacer pipí y que estés en la casa, ve a tu recámara en lugar de ir al baño". Acuéstate y actúa como si estuvieras dormido. Fíjate que así se siente la vejiga llena; así va a ser en la noche cuando trates de despertarte. Después de unos minutos, ve al baño y haz pipí (tal como lo harías en la noche). Despierte a su hijo en la noche. Despiértelo cuando usted vaya a dormirse. Déjelo encontrar el baño y usar el sanitario por sí solo. Haga que el niño cambie su ropa mojada en la noche. Si el pequeño siente que sale la orina, debe tratar de detener el flujo de orina. Haga que el niño corra al sanitario para ver si todavía queda orina en su vejiga. Asegúrese que se ponga ropa seca. Haga que ponga una toalla seca sobre la parte mojada de la cama. ¿Qué pasa si mi hijo tiene 8 años o más? Intente todas las sugerencias. Tal vez quiera hablar con el médico sobre el uso de alarmas o medicinas. Llame al médico de su hijo durante horas de consulta si: Hay dolor o ardor cuando el niño orina. El chorro de orina es débil o delgado. El niño también se moja durante el día. Mojar la cama es un problema nuevo (su niño ya se mantenía seco). Signos de un problemaCuando su hijo(a) está comenzando con el entrenamiento del retrete, es seguro y normal que tenga accidentes. Es por ello que no hay razón para que usted esté involucrado(a) cuando se moje hasta que haya un periodo de 6 meses a 1 año de haber permanecido seco(a). En caso que continúe mojando la cama después de los 6 años o si nota alguno de los siguientes signos, consulte a un facultativo: Tener los calzoncillos húmedos, ropas de dormir y ropa de la cama, cuando el niño(a) regularmente usa el retrete. Estar frecuentemente fatigado(a) durante la micción, un chorro de orina pequeño o estrecho o gotear durante la micción. Orina turbia, rosada, o con manchas de sangre en los calzoncillos o la ropa de la cama. Exantema o zona roja en el área genital. Esté escondiendo su ropa interior para ocultar que la ha mojando.