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domingo, 10 de mayo de 2009

El casamiento ya fue: ahora las parejas prefieren la convivencia

Durante los últimos ocho años bajó un 20 por ciento el número de parejas que deciden contraer matrimonio, según los datos del Registro Civil porteño.


Los motivos que ponen los novios para comenzar a convivir sin pasar por la etapa previa del casamiento son: “porque un papel no cambia nada”, “porque el casamiento precipita el final de la pareja” o “porque le quita romanticismo a la pareja”, entre otros motivos o excusas.


Como informa el diario La Nación, la convivencia sin matrimonio pareciera ser una tendencia en crecimiento y esto sucede porque, según el Centro de Opinión de la Universidad Nacional de La Matanza, “el 86 por ciento de los argentinos no cree en las uniones legales”.


En la convivencia de las parejas se da mucho lo de “probar” para ver si resulta y luego se convierte en matrimonio, aunque según Susana Torrado, titular de la cátedra de Demografía de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), la mayoría de las parejas se casa después de haber tenido un hijo.



Lo cierto es que para contraer matrimonio es necesario que se haga bajo las convicciones de ambos. No por un mandato social ni por la insistencia de un miembro de la pareja porque, de ser así, ese matrimonio estaría condenado al fracaso.


martes, 8 de julio de 2008

SOBREVIVIR A LA CONVIVENCIA

No importan los motivos (ahorrarse un alquiler o cumplir el sueño de dormir todas las noches juntos), la convivencia se plantea al principio como un ideal. Al fin elegimos con quién queremos vivir y todo está por construir. Pero no todo es color de rosa, y si bien esta frase suena a la de una prima divorciada y resentida, puede ser la base realista necesaria de un "comieron perdices y vivieron felices por siempre".

La primera semana

Podría suceder que en los primeros días o meses de convivencia quieras demostrarle que sos la mujer perfecta, aquella que le plancha las camisas y le lleva el desayuno a la cama. Error: guardá esta energía para el futuro. La primera etapa de la convivencia se construye de a dos. Es muy normal que las mujeres hagamos esfuerzos sobrehumanos para que todo funcione, pero es importante que el otro se haga cargo de su parte, y en estos primeros días es cuando se establecen los roles. Si hay algo maravilloso de vivir con otro, es el trabajo en equipo.

Flexibilidad

Palabra mágica si las hay. Si de entrada se prometieron que el viernes sería el día de peli y comida romántica, y él se aparece con un cumpleaños de hombres solos o si tiene la manía de dejar las remeras tiradas: flexibilidad. Charlar, claro. Las grandes peleas, la mayor parte de las veces, se encienden con pavadas.

Tener vida propia

¿Una obviedad? No lo parece. Esta es la llave para la felicidad eterna, lo que sucede es que a veces la perdemos, como a cualquier otra llave. Tener espacios propios es lo que enriquece a la pareja, lo que genera temas de conversación una vez en casa, lo que te nutre a vos como persona para estar contenta. Muchísimas veces, las propias insatisfacciones se convierten en críticas hacia el otro.

Cita obligada

Es muy lindo que cada uno tenga sus momentos, pero también hay que crear otros para compartir, para volver a ser novios de alguna manera. Quizás ir a comer a algún lugar lindo o simplemente improvisar una comida gourmet con lo que haya en la heladera. Los espacios de pareja son los que auguran el sexo, porque la convivencia convierte el sexo en algo que está dado por sentado.

Aceptarlo tal como es

Hay algo más allá de tener flexibilidad con el otro, es la aceptación. Con la convivencia sobrevuela una fantasía: genial, más tiempo para hacerlo a mi imagen y semejanza. Bueno, no es así. Si hay un momento en que el otro es como es y no como quisiéramos que fuera, es en la convivencia. No hay tregua. Todos podemos cambiar, seguro, pero no cambiamos cuando nos lo piden. En definitiva, si el otro fuera el que imaginamos, ¿nos hubiéramos enamorado?

Por Soledad Simond
Experta consultada: Lic. Sofía Facal