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viernes, 16 de julio de 2010

Quieres entender a los hombres?

¿Cómo son los hombres?, ¿qué piensan?, ¿cómo hay que actuar para conseguir que se tomen en serio una relación? Éstas son algunas de las incógnitas que a menudo nos preguntamos y que pocas sabemos come responderlas.

No es nueva la frase que asegura que los hombres son simples, mientras que las mujeres son complicadas y difíciles de entender. Entonces, ¿por qué muchas mujeres no comprenden el comportamiento masculino?, según el presentador y humorista estadounidense Steve Harvey el conoce la respuesta.

"Los hombres tratan a las mujeres como ellas se hacen tratar". Así de contundente se muestra Harvey en su último libro, Código SeXcreto, un manual divertido, y con algunos toques sarcásticos, fruto de sus años como locutor de radio en los que afirma haber escuchado a muchas mujeres "perdidas, que necesitan una voz que les guíe y que les ayude a lidiar con todo tipo de trucos y engaños que practican los hombres para tener éxito en el amor".

Lejos de intentar convertirse en un tratado, este libro pretende ser un juego para que, aunque no llegue a ser una auténtica enciclopedia sobre la complejidad masculina, al menos robe una sonrisa a todo el que lo lea.

Las chicas son muy complicadas

"Las mujeres son seres complicados, necesitan muchas cosas. Y esperan que un hombre se las dé aunque no le haya dicho cuáles son, y aunque eso que necesitan y desean ahora sea diferente a lo que necesitaban y deseaban hace cinco minutos", ironiza Harvey en su libro.

"De hecho para que una mujer sea feliz es necesario convertirse en cuatro hombres: un viejo que la abrazará y le dará consuelo, sin sexo, porque no podrá, un feo que hará todo lo posible por ayudarla, llevar los niños al colegio, hacer la compra, lavar el coche, el semental, ya sabes para qué, y el gay, para charlar todas las horas que quiera, y aún así, no es garantía de éxito", puntualiza divertido.

Los hombres sólo necesitan tres cosas

Sin embargo los hombres son mucho más simples y sólo necesitan que la mujer les dé tres cosas para ser felices: apoyo, lealtad y sexo.

* Apoyo. Los hombres han sido educados para soportar muchas responsabilidades: desde pequeños se les enseña a no llorar cuando se caen, a levantarse del suelo y comportarse "como hombres".

Se les enseña a ser fuertes, y por eso, de vez en cuando es importante recordarles lo que valen. "A los hombres les gusta impresionar, y sentirse interesantes, esto les impulsa a dar más", asegura Harvey.

* Lealtad. Para ellos es importante que su chica demuestre que está orgullosa de su hombre.

"Es importante por ejemplo que cuando vayan caminando y vean a otro hombre guapo, alto, con estilo, nos aprieten la mano y nos digan desde el fondo del corazón, no quiero a ninguno de esos, para mí sólo tú importas", comenta Harvey.

* Sexo. No hay nada en el mundo que les guste más y sin lo que puedan vivir porque para los hombres, el sexo es su forma vida, es tan necesario como el aire que respiran.

¿Compromiso?

Prácticamente desde el primer momento en que un hombre tiene contacto con una mujer ya sabe si ésta va a ser alguien con la que querrá comprometerse o si por el contrario, se tratará de una relación pasajera y sin ningún futuro.

Si una mujer no tiene reglas, no tiene compromisos, no exige nada en especial a los hombres que conoce, no pone límites ni tiene respeto por sí misma, un hombre comprenderá al momento que puede obtener lo que quiera, en un principio estará contento porque ha conseguido lo que deseaba, pero no le ha costado esfuerzo, así que después de conseguirlo se irá.

Si por el contrario, una mujer sabe perfectamente lo que quiere, no está dispuesta a dar su número de teléfono a la mínima, no se entrega con facilidad y pone límites, los hombres sabrán que, si la quieren, tendrán que luchar.

Si un hombre se ríe de los límites que pone la mujer, si a menudo llega tarde sin avisar, si no presenta a su chica a sus amigos o a su familia o si su conversación es superficial, olvídate del chico, él no quiere tener nada serio.

"Tenemos que hablar"

"Tenemos que hablar" suele ser la frase más amenazante e inquietante que todos los hombres temen.

En lugar de eso, sería preferible que una mujer comenzara la conversación con un "amor: no es que haya pasado algo, pero me gustaría hablar sobre esto", una frase más sutil que no despierte las alertas masculinas.

Otra de las situaciones que más temen los hombres es cuando la mujer espera de ellos el apoyo que recibirían de una amiga.

Un hombre no entiende a las mujeres como una amiga lo haría , ellos son mucho más simples, tardan diez segundos en dar una solución al problema y pueden provocar, sin ser su intención, que la mujer sienta que no es comprendida ni escuchada de igual manera.

Éstos consejos son simples y pueden ayudar a cualquier que quiera triunfar en el amor. Y es que al final, los hombres no son tan complicados como parecen, simplemente las mujeres tienen que conocer cómo funcionan para poder anticiparse a ellos.

Esmas-derf

lunes, 13 de julio de 2009

Redescubre a tu pareja

Durante las vacaciones, podemos dedicarle un poco más de tiempo y aprovechar para revisar y fortalecer nuestra relación con la pareja.

“¿Te acuerdas del primer verano que vinimos con los niños? Estabas muy preocupada de que no se quemaran. Llevabas un bañador morado que te quedaba muy bien. Recuerdo que en aquel momento pensé que eras la mejor madre que podía haber elegido para nuestros hijos; además eras inteligente y preciosa”, le dice Carlos a su mujer en el chiringuito de la misma playa de todos sus veranos. Irene se acerca y le da un beso mientras susurra: “Gracias, cariño”.

Un deseo necesario

Aquella noche hicieron el amor como al principio porque las palabras de Carlos alimentaron el deseo de ambos. Irene pensó que había tenido suerte al encontrar a un hombre que siempre hablaba de todo lo que hacían juntos, señalaba sus virtudes y la hacía sentirse la protagonista de su vida junto a él.

Era el primer verano, después de siete años, que estaban solos, pues habían enviado a los niños a un campamento. Después de aquellas palabras, Irene pensó que ella, sin embargo, se había fijado muy poco en él desde que se convirtió en madre. Había mantenido una relación muy distante con su padre, en el que nunca encontró las palabras de apoyo que ahora, en cambio, hallaba en su marido, un hombre que sí sabía nombrar su amor por ella y al que, con frecuencia, ella no prestaba atención. Ello la llevaba a no disfrutar todo lo que podía de su relación con él, identificándose así con su madre, que siempre se quejaba de un hombre que nunca la animaba. Aquí, frente al mar, relajada y con todo el tiempo por delante, pudo escuchar y dejarse amar, además de dirigir hacia su pareja el deseo de encontrarse más íntimamente con él.

Evitar la frustración

La vida cotidiana, el trabajo y los hijos pueden invadir la relación de pareja hasta tal punto que el espacio reservado para ella desaparezca. Dos personas que se querían pueden convertirse en dos desconocidos si no cuidan su relación amorosa y rescatan algo de tiempo para estar solos. La pareja no sólo es vulnerable a los acontecimientos externos, buenos o malos, que conlleva el paso del tiempo, sino a los cambios internos de los individuos que la componen. Si no somos conscientes de ellos, podemos conducir nuestra convivencia a un deterioro del que no nos damos cuenta hasta que la incomodidad explota o el aburrimiento se instala. En estos cambios internos interviene la repetición de modelos vividos y que reproducimos porque no recordamos la influencia que tuvieron sobre nosotros. Para que las vacaciones sean un tiempo del que la pareja salga fortalecida hay que reconocer primero los sentimientos que se tienen en la actualidad hacia ella y después pensar cómo va nuestra comunicación amorosa.

Una relación estable puede ser el mejor excitante del deseo, pero en ocasiones también se puede sentir como un espacio frustrante porque, a medida que progresa, vamos viendo que el otro tiene rasgos diferentes a los que esperábamos. A nosotras nos ocurre lo mismo. Nos creemos juzgadas, cuando en realidad la censura del otro es, con frecuencia, un reflejo de la nuestra por no haber sabido responder a una exigencia excesiva.


¿QUÉ NOS PASA?

Tenemos una cantidad limitada de energía psíquica que repartimos entre los que amamos. A la pareja tenemos que dedicarle atención si queremos enriquecer ese vínculo. La falta de comunicación es uno de los motivos que deteriora una relación. Si nos sentimos alejados de nuestra pareja, es posible que nos hayamos dejado influir por la falsa idea de que al amor no hace falta ponerle ningún esfuerzo.

¿QUÉ PODEMOS HACER?

• Evita los reproches y expresa todo lo que echas de menos. Ambos tenéis que estar dispuestos a escuchar al otro.

• Habla de cómo te sientes y enfréntate a los afectos que no te gustan sin críticas, pero sí aceptándolos e intentando resolverlos. Los rencores que se guardan y no se resuelven se convierten en motivos determinantes del distanciamiento.

• Haz balance de cómo han ido las cosas y revisa lo que tienes que cambiar.

• Piensa cómo te apetece que sea vuestra vida en pareja y ponla al día. Haz proyectos juntos y reconoce en qué os ayudáis y os necesitáis el uno al otro.

• La relación de pareja se hace sola, hay que trabajar por ella y cuando está herida hay que intentar curarla.


13 de julio de 2009 (hoy mujer)

lunes, 6 de julio de 2009

Los cinco errores que pueden terminar con una pareja

Cómo evitar la crisis. La incomunicación, los celos, la saturación, las mentiras y la rutina pueden llevar a la pareja hacia una crisis inevitable. Pero si se actúa a tiempo, si se está dispuesto a luchar, y atento a determinados síntomas, la relación puede salvarse. En esta nota, cómo detectar a los enemigos y cómo combatirlos.

En chino, el significado de la palabra crisis tiene dos componentes: peligro y oportunidad. En este sentido, podría decirse que la amenaza que implica toda crisis puede diluirse con la esperanza del cambio. Pero cuando se trata de enfrentar una crisis de pareja, no es fácil. Sincerarse, tomarse un tiempo para ver cuáles son los puntos débiles de la relación y proponerse luchar para seguir juntos son los pasos que indica el sentido común. Sin embargo, a veces hay síntomas que no son demasiado claros. Es fundamental detectarlos porque, a corto o largo plazo, se convierten en los enemigos de la relación.
INCOMUNICACION. Entre la oficina, la casa y los chicos no había tiempo ni espacio para los dos. La monotonía, la rutina y el trajín diario los fueron sumergiendo en un silencio agónico. Dejaron de hablarse, de mirarse y de fijarse en el otro. Eso llevó a la desconfianza y no hubo vuelta atrás. Sobrevino la crisis y, con ella, la separación. “No hay peor enemigo en la pareja que la incomunicación. Allí está el origen de todos los errores que se pueden cometer para caer en una crisis”, asegura Graciela Faiman, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina, especialista en psicoanálisis de familia y pareja. Y continúa explicando: “El amor que une a dos personas está compuesto básicamente por dos ingredientes: erotismo y ternura. La ternura, que tiene parentesco con la camaradería, implica confianza, deseo de cuidar al otro, tener gusto en compartir diferentes momentos y algunas actividades (no todas), respetarlo (y esto quiere decir no ejercer un rol de carcelero), y estar al tanto, alentar los proyectos, y también admirarlo. Entonces, el amor es una construcción que exige tiempo y esfuerzo”.

Según Sergio Sinay, escritor y especialista en vínculos, “la comunicación en la pareja exige una construcción artesanal. Las herramientas están en cada uno de nosotros, en la mirada, por ejemplo. Si dejo de mirar al otro estoy cortando uno de los puentes de la comunicación. En cambio, si los dos integrantes de la pareja se miran y se redescubren, se mantienen comunicados”. Y continúa diciendo que la otra herramienta de la comunicación es “saber escuchar que, en definitiva, es tener la posibilidad de redescubrir otro aspecto del vínculo”. Además, Sinay menciona “la palabra” como otra de las herramientas de la comunicación: “Pedir lo que uno necesita, sentirse entendido por el otro son maneras de enseñar cómo necesito ser amado y viceversa. Los dos nos convertimos en maestros”. Por último, agrega “la presencia”: “Hay que estar en reuniones, encuentros de amigos que al otro le gusta que uno esté (aunque no nos guste). Esa presencia comunica. No se trata de hablar, sino de estar. La comunicación son proyectos y espacios comunes; la sexualidad, una forma de afecto”.

Para Graciela Moreschi, médica psiquiatra y autora del libro “Lo que les faltó aprender a Adán y Eva”, donde habla de las herramientas para vivir en pareja, asegura: “La incomunicación es producto de evitar las peleas. Algunos, por no hablar, conceden y luego, se fastidian, se resienten o se toman revancha por otro lado. A menudo cometen infidelidad. Otros, cuando hablan, no plantean las cosas, acusan o reprochan”. Por otra parte, Moreschi aclara que “hablar no es tratar de convencer al otro. Es común escuchar “no me entendés” y eso no es real: el otro entiende, pero no comparte porque no ve las cosas de igual modo. Y además, hay que tener en cuenta que cuando uno pide algo, la respuesta puede ser “sí” o “no”. Cuando queremos que el otro sólo nos conteste afirmativamente, es una exigencia”.

¿Qué se puede hacer cuando hay incomunicación en la pareja? Sinay responde: “Lo primero que hay que ver es si los dos integrantes de la pareja están de acuerdo en que no se pueden comunicar. Si se pueden poner de acuerdo, ya se empiezan a comunicar. Y luego, proponerse desde tomar un café hasta hacer un viaje o consultar a un terapeuta para ver por dónde siguen para incentivar la comunicación”.

SATURACION. “Esta época acelerada en que vivimos confunde a las personas y las hacen, a veces, esquivas a la dedicación indispensable para solidificar una relación de amor”, advierte Faiman. Y señala que esta falta de dedicación tiene sus consecuencias: “La pareja se satura, entra en una vida rutinaria y para escapar de esa rutina asfixiante aparecen aventuras que hay que esconder con mentiras. Así sobreviene la crisis”. No pretender que una pareja sólo se sostenga por la atracción sexual, es la fórmula para salir adelante y pelear la crisis, según esta especialista. “Dedicarle tiempo a la pareja, momentos de intimidad sin que los hijos o los problemas laborales lo invadan todo y tener comprensión frente a las necesidades y/o dificultades del otro, poner en práctica eso de ‘ponerse en su lugar’”, es el consejo que ofrece Faiman.

RUTINA. Es otro de los enemigos de la pareja y cuando se mete entre las sábanas, logra aniquilar la relación. Para Moreschi, saturación y rutina van de la mano: “La saturación se produce por falta de creatividad, excesivas responsabilidades y falta de complicidad. Cuando una pareja, por las demandas de la vida diaria, se sumerge en el trabajo, a veces hace postas para cuidar a los hijos resignando momentos de placer, o pierde esa complicidad que los unía para divertirse o lograr cosas, y la rutina se adueña de sus vidas, entonces se saturan”. Cuidar la pareja, guardar momentos para estar juntos, salir y hablar sin hijos, es prioritario para esta especialista. “No es necesario que haya velas, ni que intenten volver al romanticismo de cuando se conocieron porque eso es imposible. Pero sí es necesario estar juntos, divertirse de a dos, y es preciso que la responsabilidad no invada los espacios de esparcimiento”, subraya Moreschi.

Sinay opina que hay rutinas que son necesarias para vivir porque generan seguridad y previsibilidad. “En la pareja hay rutinas que tienen que ver con las celebraciones, con el hecho de llegar a casa y saber que alguien te espera; pero, en cambio, aquellas rutinas que evitan el trabajo de comunicarse, que no reinventan el reencuentro amoroso, terminan matando a la pareja”, explica. Y recomienda “tener tiempos, espacios y proyectos compartidos. Aunque también son importantes los tiempos y proyectos individuales porque de esos espacios se saca la energía que luego se deposita en el pozo en común. Porque, de otra manera, cuando uno se diluye en el otro, se produce la saturación”.

CELOS. “El amor no es sufrimiento. ‘Eso’ que hace sufrir no es amor”. Cuando el psicoterapeuta Hugo Finkelstein escuchó estas palabras de una de sus pacientes, se sintió iluminado. Así descubrió que él, al igual que esa mujer que semana tras semana acudía a su consultorio, no había amado, sino que había experimentado el amor falso e impostor. Este descubrimiento lo llevó a escribir “El libro del no amor, 20 años después”, donde el autor presenta los celos como los grandes destructores de la pareja.

“Los celos pueden ser normales o enfermizos. Decimos que es normal cuando la persona responde a la amenaza por un tercero real, pero esto se torna enfermizo cuando no hay límites para esta amenaza, la persona reacciona ante cualquier situación nueva y que no pueda controlar. Porque el celoso intenta inmovilizar al otro, controlarlo”, detalla Moreschi. “Se supone que toda relación está conformada por dos personas, adultas y libres. Y lo valioso es que ese hombre y esa mujer se hayan elegido y lo sigan haciendo a diario. Cuando uno se olvida que fue elegido por el otro, es cuando aparecen los celos”, explica Sinay. Y asegura que una manera de evitar los celos es recordar que si el otro está con nosotros, es porque nos eligió: “Cuando los celos aparecen, desvalorizan a los dos: al celoso y al celado”.

Moreschi recomienda “al celado, no acceder a las demandas del celoso, porque cada día avanzará más sobre la persona, y éste se convertirá en un problema del celado más que del celoso. Y al celoso, pedirle que diferencie entre amenaza real o fantaseada. Es importante que trabaje consigo mismo la confianza”. Por último, que se cuestione: ¿desconfía del otro o de sí mismo?, ¿qué necesitaría para recobrar la confianza en el otro?, ¿alguna vez la tuvo?, ¿desconfía de todos? Las respuestas le indicarán si necesita ayuda profesional.

Sinay asegura que “no es fácil curar a una persona celosa. Los celos corroen los cimientos de la relación hasta destruirla. No se sale de una celotipia prometiéndose que ésta es la última vez, hay parejas que se prometen eso, y se meten cada vez más en una agonía. Si quieren seguir juntos, tener proyectos en común y una historia compartida, deberían comprometerse a trabajar el problema en una terapia”.

MENTIRAS. Así como los celos son “hijos” de la desconfianza, la mentira sería la “madre”. “La desconfianza juega un papel preponderante en la relación de pareja. Si uno descubre que el otro miente, se instala y corroe el vínculo de tal manera que lo puede destruir irremediablemente”, asegura Sinay. Es algo inevitable: la mentira diezma la confianza, uno de los puntales de la pareja.

“De la desconfianza es difícil volver”, advierte Moreschi. Y afirma: “La mentira aparece cuando faltan otros recursos en la pareja. Uno debería preguntarse qué quiero obtener o qué no me animo a perder y, además, saber que cuando uno de los dos miente, la situación se vuelve en contra, como un búmeran”.

textos DANIELA FAJARDO ilustraciones VERONICA PALMIERI.

jueves, 25 de junio de 2009

Rutina sexual

La monotonía y el paso del tiempo podrían haber apagado el fuego de tu relación.
Acá algunos consejos para reavivarlo.

La monotonía de una relación puede generar desgastes y por ese motivo las llamas se pueden ir apagando hasta que prácticamente se olviden del significado de la palabra sexo.

Por ese motivo hizo una recopilación de consejos que podés tener en cuenta para reavivar la pasión y volver a tener una vida sexual activa.

Comprá un juguete erótico: Sorprendé a tu pareja en tu próximo encuentro amoroso con un nuevo juguete que genere curiosidad y de ganas de tener relaciones.
Película XXX : No estaría mal que la mujer llegue a casa con una de estas películas.
Lencería erótica: El consejo no sólo va para las mujeres, sino también para el hombre.
Relax: Después de un día de trabajo no hay nada mejor que un poco de tranquilidad, un buen baño de agua caliente con sales aromáticas y todo lo que sume a la hora de estimular los sentidos.
Escribíle un relato erótico: Escribe lo que pueden ser tus fantasías eróticas todo con detalle y después leéselo.
Actúen: Interpreten personajes, pónganse nombres diferentes, simulen no conocerse y todo tipo de actuaciones que estimulen el pensamiento.
Adiós a la timidez: Aunque tengas vergüenza de hacer algo, hazlo. Puedes primero hablarlo y consensuar qué se hará y qué no durante el acto sexual.


24 de Junio de 2009 (MU)



viernes, 12 de junio de 2009

Matrimonio y dormir bien, íntimamente relacionados

El matrimonio mejora nuestro sueño y dormir mejor aumenta a su vez la calidad del vínculo, según sugieren dos estudios nuevos.

Según los resultados de un estudio de ocho años, presentado durante la reunión anual de las Sociedades Profesionales del Sueño Asociadas, las mujeres casadas o con parejas estables duermen mejor que las que nunca se casaron o perdieron a su compañero. Se descubrió también que la felicidad conyugal reduce el riesgo de padecer problemas relacionados con el sueño y que los conflictos en la pareja lo agravan.

A pesar de que las mujeres casadas duermen mejor en líneas generales que las solteras, los investigadores, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh, identificaron un efecto especial "de las recién casadas". Las que eran solteras al inicio del estudio pero consiguieron pareja demostraron tener un sueño más agitado que las ya casadas. Los investigadores especularon con la posibilidad de que las recién casadas estaban menos acostumbradas a dormir con sus parejas que las que llevaban más tiempo.

Este estudio incluyó a 360 afroamericanas, caucásicas y chino americanas de mediana edad. Tuvieron en cuenta estudios sobre el sueño en el hogar, monitoreos que evaluaron patrones de sueño y vigilia y las historias de relación de cada pareja para ver los efectos que tenía en el sueño un matrimonio estable, uno inestable o transiciones como el divorcio.

Otro estudio de menor escala a 29 parejas descubrió que en el día a día, la calidad de relación de una pareja y la de su sueño están estrechamente ligadas. En este último estudio, de la Universidad de Arizona, 29 parejas heterosexuales sin hijos llevaron un diario sobre sus hábitos de sueño y relación durante una semana. Resultado: cuando los hombres duermen mejor tienden a tener una opinión positiva sobre la pareja al día siguiente.


martes, 14 de abril de 2009

La importancia de las caricias en la relación

Las caricias son tan importantes que las necesitamos para desarrollarnos psicológica y emocionalmente desde que nacemos. Pero esta vez no hablaremos de la educación sino de su aplicación en la pareja. Dejarlas de lado es uno de los errores más frecuentes y dañinos que cometen. Reducen el riesgo cardiovascular y mitigan el estrés en las mujeres. Y los estudios demuestran que además de placenteras y tranquilizadoras, los mimos, son terapéuticos.



“La cara de las mujeres se nutre de caricias, lo mismo que las abejas se nutren de miel”, afirmó a comienzos del siglo XX, el escritor francés Anatole France. Las investigaciones recientes sugieren que el efecto positivo del contacto físico en el género femenino va mucho más allá de lo que sugería el ganador del Premio Nobel de Literatura.



Según un estudio de investigadoras de la Universidad de Carolina del Norte y de Pittsburgh, EE.UU., cuando una mujer recibe estímulos como caricias, abrazos, mimos o masajes por parte de su pareja, se reduce su presión sanguínea y su ritmo cardíaco.



Las expertas estudiaron a 59 mujeres de entre 20 y 49 años, antes y después de que mantuvieran con sus parejas un "contacto cálido" que terminaba en un largo abrazo de 20 segundos, concluyendo que los abrazos frecuentes y el respaldo emocional se relacionan con mayores niveles de la hormona oxitocina, vinculada a la excitación sexual y el amamantamiento, así como a un descenso de la presión de la sangre.



Por otra parte, se comprobó científicamente que las mujeres casadas sometidas a un estrés extremo que toman la mano de su marido sienten un alivio inmediato al producirse un efecto apaciguar a nivel neuronal.



El efecto tranquilizador del contacto humano se comprobó por medio de técnicas de diagnóstico por imagen que permitieron visualizar distintas zonas del cerebro profundo de las participantes en el experimento, desarrollado por neurocientíficos de las universidades de Wisconsin y Virginia, en los Estados Unidos.



El alivio que sintieron las mujeres era muy superior cuando su mano era tomada por sus maridos comparado cuando el contacto era con una persona extraña, mientras que aquellas más unidas a su pareja fueron las que experimentaron un mayor bienestar, según la investigación.



Precisamente, uno de los problemas más frecuentes en las parejas en conflicto es su dificultad para expresar afecto físico, lo cual es muy sencillo y necesario para que se mantenga la intimidad y la buena comunicación, pero suele descuidarse después del matrimonio o cuando se inicia la convivencia, y los besos, caricias y abrazos se van espaciando.



Según psicólogos de pareja, los maridos suelen quejarse de que sus mujeres no los besan, abrazan o acercan lo suficiente, mientras que ellas lamentan que sus intentos de acercamiento sean interpretados por sus esposos como insinuaciones sexuales en vez de expresiones de cariño.



La reducción del contacto físico y afectivo, debido al acostumbramiento, la rutina, el desinterés o la monotonía puede parecer algo sin importancia, pero es uno de los factores que más puede socavar una la relación y que con más frecuencia conduce al fracaso o a la ruptura del vínculo.



Para el formador en PNL y análisis transaccional, Álex Rovira Celma, autor de libros de autoayuda, “la persona precisa del contacto con los otros a través del afecto, la ternura, la caricia, la mirada, la palabra o el gesto, para crecer, desarrollarse y sobrevivir”.



Según el experto, los estímulos positivos o negativos, es decir las “caricias”, que recibimos de los demás son determinantes en nuestra evolución como personas, y los trabajos de numerosos psicólogos demostraron que la falta de caricias, puede provocar en el bebé un retraso en su desarrollo psicológico y una degeneración física que le lleve a la muerte a pesar de tener el alimento y la higiene necesarios para sobrevivir.



El experto asegura: “Nacemos hombres y mujeres, pero devenimos humanos gracias a la caricia, el cuidado, el afecto, la atención, la ternura, la compasión y la gratitud” que damos y recibimos.

Martes 14 de Abril de 2009 00:00