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domingo, 7 de diciembre de 2008

Claves para entender a los hombres

Ver el tema con un toque de humor puede acercarnos a la realidad.

He aquí algunos datos sobre la lógica masculina.

A los hombres les preocupa 100% su masculinidad. Temen a la vejez y a puntos como la disfunción eréctil Los años y la experiencia femenina han logrado descifrar la mayoría de los secretos masculinos que tanto nos complican a la hora de entenderlos. Y es que eso de que ellos son de Marte y ellas de Venus, es absolutamente cierto, pues hasta la manera de pensar y el léxico son diferentes. ¿Cuántas veces han hablado de este tema con tus amigas y han llegado a la misma conclusión? Y es que pareciera que ellos se comportaran bajo el mismo patrón y que éste es, sin duda, absolutamente distinto al nuestro.

De allí nuestros problemas de comunicación, los enredos en las discusiones maritales, y el conflicto de intereses que se generan en una pareja. Aprende a conocer un poco más de su lógica y, tal vez, los entiendas un poco más.

1.- La testosterona es la culpable
Así lo asegura el escritor Josh Coleman en su libro The Lazy Husband, ya que la testosterona atenuaría los sentimientos en el hombre.

2.- No le temen al compromiso
Aunque no lo creas, el compromiso no es el problema, sino que temen a equivocarse de mujer.

Ellos, al igual que nosotras, sueñan con una pareja ideal, la princesa soñada; y les asusta tomar la decisión equivocada y casarse con la bruja en vez de la princesa. Así que si huye al compromiso, es porque no está seguro que ella seas tú.

3.- Son más racionales
Eso está comprobado científicamente, pues generalmente el hemisferio izquierdo del cerebro (la lógica) es el que domina a los machos, lo que les dificulta el camino de expresar los sentimientos.

Por lo mismo, los hombres son mejores oyentes que las mujeres, porque como no saben expresar sus emociones, escuchan mejor las de los otros.

4.- Son esencialmente proveedores
Por eso es que tienden al machismo y les causa problema que la mujer gane más que ellos o que ella pague la cuenta.

Llevan el papel de protectores y proveedores grabado en su cerebro y no les gusta pasar por inútiles o carga para una mujer.

De allí que cuando están cesantes se vuelven hombres irritables e incomprendidos, pues se sienten realmente perdidos en su papel masculino.

5.- Le temen a la vejez
Por lo mismo que hablábamos anteriormente, los hombres les asusta envejecer y sufren más crisis emocionales cuando los años se les viene encima.

Eso de volverse dependientes, medios niños, menos machos (pues para ellos perder las erecciones tiene que ver con su masculinidad) y el control del mundo; los deprime y los vuelve reducidos.

6.- Les cuesta entender a las mujeres
Tal como ellos lo dicen, son muy textuales y nosotras damos muchas vueltas antes de decir algo y tratamos que ellos adivinen lo que tratamos de decir.

Por lo mismo, ellos no logran entendernos. Para ellos las cosas hay que decirlas tal cual se piensan, es decir, textualmente.

En conclusión, cuando necesites hablar con tu pareja, en tres oraciones dile todo lo que necesitas, para que lo comprenda bien.

7.- Detestan los problemas
Son esencialmente solucionadores. Por lo mismo, evitan a toda costa tener problemas con la pareja o con cualquier persona. Incluso, a la hora de discutir, son prácticos y van al problema que lo gestó tratando de encontrar una salida.

Nosotras en cambio, nos remontamos a viejos problemas y los enredamos con el actual. Así, cualquiera no entiende.

8.- Tienen intereses diferentes a nosotras
Ellos tienen una base distinta. Él está orientado hacia la consecución de logros, objetivos y metas.

Las mujeres son más de procesos. Por eso es que ellos si necesitan un par de zapatos, van a la tienda, piden uno y se lo llevan. No son de probarse muchos zapatos, modelos, colores y además regatear el precio. Van por la solución al problema.

9.- Son sexualmente básicos
Si fuera por ellos, tendrían sexo simple, en la misma posición y sin mucho preámbulo. Para ellos el sexo es una vía de procreación o de obtención de placer, y para eso no es necesario tanto juego ni caricias. Eso al menos creen ellos.

10.- No necesitan decir mil veces "te quiero"
Para ellos la comunicación tiene el propósito de dejar en claro, con el mínimo de palabras posible, la situación que viven.

Por eso es que ellos no ven la necesidad de decir continuamente que quieren a sus mujeres o de declarar sus sentimientos, pues sienten que repiten la información. Es decir, si los sentimientos no han variado, ¿para qué volver a decirlos?

Frases celebres masculinas:

* Cocinemos algo rico: Quiere decir, tengo mucha hambre. ¿Por qué no preparas algo rico y hago como si te ayudo, pero en realidad miro televisión?

* El problema no eres tú, soy yo: quiere decir, el problema eres tú. Eres tan posesiva que te pareces a mi mamá y con mujeres así no quiero estar.

* Simpática tu amiga: quiere decir, es simpática tu amiga, además de muy bonita.

* Te prefiero al natural: quiere decir, no te pintes mucho porque pareces una callejera.

07 de diciembre de 2008 (Correo del Caroní)

jueves, 4 de diciembre de 2008

Además de la preocupación por ser chicas “malas” si gozan y desean tener sexo, muchas mujeres se preocupan de gozar del sexo de la manera "correcta".

Ayude a su pareja a superarlo.

Se preocupan de gustar, del olor, de la vestimenta. Se preocupan de la celulitis en sus muslos o por los “rollos” que puedan resultar poco atractivos.

Se preocupan de estar limpias “allá abajo”. Se preocupan de cuánto les lleva alcanzar el clímax, de cuánto el hombre tiene que acariciarlas, frotarlas, o penetrarlas para ayudarlas a llegar al máximo placer.

Todos esos pensamientos las alejan de lo que están haciendo. Por eso, ayúdela a sentir placer con su cuerpo, dígale con palabras, sonidos y miradas todo lo que la adora, cómo podría pasarse todo la vida acariciándola, que es un placer que usted pueda darle ese placer. Y llévelo a la práctica, porque si usted no aprende a dar placer a su pareja tampoco obtendrá placer propio.

Una vez que ella sea capaz de relajarse y focalizar sus sensaciones en que su cuerpo puede sentirse bien más allá de las distracciones de su mente, la trayectoria hacia el orgasmo será más clara. Y, con ciertas habilidades, usted podrá asistirla para que se “abra” de par en par al placer.

La mayoría de los hombres gozan de que su pareja toque sus órganos genitales en cualquier momento, estén excitados o no. No es el mismo caso para las mujeres.

Piense en la vagina como una puerta potencial que se abre, una puerta mágica que se abrirá feliz para recibirlo, pero solamente después de que usted haya llamado a la puerta correctamente.

Preceda sus exploraciones genitales centrando su atención en otras partes del cuerpo, besando primero el cuello, los pezones, los hombros, los brazos, acariciando todo su cuerpo.

Solamente después de estimularla mucho ella demostrará estar lista, a través de signos como respiración rápida, piel húmeda, las entrepiernas endurecidas, o gemidos que le indiquen que es hora trasladarse a su vagina. Una vez que su mano o su boca están cerca de esa zona comience a explorarla desde afuera hacia adentro – labios externos, clítoris, labios internos, canal vaginal.

Las mujeres generalmente alcanzan el orgasmo más rápida y fácilmente a través del estímulo del clítoris. El clítoris es extremadamente sensible ante la presión directa, sobre todo en los lados. El tacto alrededor del clítoris aumentará el nivel de "entusiasmo" de ella.

Al menos que usted sea un experto al usar sus dedos, es una manera mucho más segura comenzar utilizando su boca para lograr un estímulo oral del clítoris (siempre que ella esté cómoda con esto). Experimente variando presiones, movimientos y velocidades. Pregúntele a ella cómo le gusta más. Una forma de experimentar es probando diferentes maneras de tocar, y luego preguntarle si le gustó más la primera o la segunda.

Si ella quiere, invítela a masturbarse delante suyo para que usted pueda aprender exactamente cómo le gusta ser tocada. Muchas mujeres son tímidas al principio de una relación, pero con cierto estímulo pueden llegar a liberarse de los tabúes.

Muchos hombres se asustan que una mujer sea tan abierta. Pueden hasta dudar de su propia capacidad como hombres para continuar, o de poder desempeñarse adecuadamente. Pueden temer que si ella es demasiado sexual para él, puede irse de su lado y encontrar alguien mejor.

Una forma de que usted supere este miedo es recordar que usted no es el único responsable de darle a su pareja satisfacción sexual. Ella también debe poner de su parte. Pero si este miedo es muy fuerte, usted puede buscar asesoramiento psicológico que lo ayude a superarlo.

Cuando usted encuentra un movimiento o caricia en particular que realmente lo esté ayudando, trate de grabarlo y guardarlo en su memoria. Varíe hasta encontrar la medida justa.

La dirección, la velocidad, la suavidad, que sea ininterrumpido o no, etc. haga esto hasta que ella le pida con palabras o movimientos que cambie. Y siga aunque sus manos o su lengua estén cansadas.

Es una buena idea esperar hasta que esté bien estimulada antes de entrar con sus dedos o con su pene en la vagina. Generalmente, si no está lubricada (mojada), no está lista. Es tan simple como eso.

Si su amante no tiene buena lubricación, utilice un buen lubricante a base de agua.

La parte más sensible del canal vaginal son los primeros centímetros.. Es allí donde la mayoría de los nervios se localizan, así que comience por ahí. El Punto G suele encontrarse allí, en la parte superior de la pared vaginal, un par de centímetros hacia el interior.

Imagine un vaso que yace en el piso. Si usted alcanza la parte superior del mismo con dos dedos, podrá encontrarlo. Es difícil alcanzar el Punto G con la cópula, así que usted lo encontrará mucho más fácil con los dedos que con su pene. Existen también algunos vibradores que tienen una forma especial para alcanzar el Punto G.

Mueva los dedos índice y mayor como indicándole a alguien hacia dónde ir, y frote suavemente dentro de la vagina. Cuando se toca el Punto G, se puede notar una parte desigual o un área rugosa en la mucosa vaginal. Si no lo nota, no lo encontró.

El estímulo del Punto G puede producir orgasmos extraordinariamente intensos. Cuando una mujer está acercándose a un orgasmo del Punto G, puede sentir como que tiene ganas de orinar.

Esto puede ser por apretar tanto, parar, y volver a apretar. Si ella puede permanecer relajada y aguantar esa sensación de orinar, desaparecerá y se moverá hacia profundos placeres sexuales. La mujer debe orinar antes de que la cópula comience, así puede estar más relajada y disfrutar del momento.

Si usted toca su clítoris antes y durante la cópula, y da más placer tocando el Punto G con sus dedos, hay más posibilidades de que ella consiga un orgasmo vaginal profundo durante el acto sexual.

Aprenda los movimientos que la excitan. Dígale lo fabulosa que es sexualmente. Déle la oportunidad de que ame su propio cuerpo, tocándola y besándola por horas.

Ayúdela a que se olvide de la ansiedad por si el orgasmo sucederá o no, y a que se concentre a fondo en cada momento del acto sexual. Si usted logra que su mujer goce, usted también lo hará.

lunes, 17 de noviembre de 2008

¿Nos quieren con Celulitis y panza?

El 81% de los hombres encuestados por la revista española "Cuore" prefiere una mujer con curvas, frente a una delgada; escogen un poco de panza al vientre plano; se inclinan por una cara bonita antes que por un cuerpo escultural, sin importarles la celulitis.
Nada de tatuajes y tampoco músculos y sobre todo, al natural, fuera maquillajes.

De la encuesta realizada se deduce que el hombre del siglo XXI aboga por el triunfo de la naturalidad. De nada sirven las dietas o las interminables horas pasadas en el gimnasio y la peluquería, ya que actualmente son indiferentes ante unos kilos de más o un poco de celulitis.

Sin embargo, se revelan inflexibles a la hora de elegir a una chica natural e informal. Gran parte de los varones admite que admira más una mujer sin maquillar y vestida de modo natural que a una artificial.

Confiesan que un poco de barriga no es algo que les eche para atrás, sino al contrario. De hecho, solamente hay que ver las redondeces de la mujer más sexy del mundo: Scarlett Johansson. Marilyn Monroe, que a día de hoy sigue personificando la sensualidad, es otro de los iconos que lucía la ¿curva de la felicidad?

Aunque si hay algo que no soportan, es a las teñidas. Son contrarios a mechas y tintes, decantándose por las morenas frente a las rubias. Asimismo, prefieren una larguísima melena antes que un corte de 'melenita' o 'a lo chico'. Y es que una cabellera como la de Jennifer López o Penélope Cruz hace las delicias de la mayoría del género masculino.

Frente al cliché que asegura que la altura sí importa, los chicos insisten en asegurar que les es indiferente que ellas les superen en altura.

Y entrando en terreno arenoso, ¿cuantas veces nos habremos avergonzado por el volumen de nuestro glúteos? Podés decirle adiós a esos complejos. Pese que a las mujeres les resulte incomprensible, ellos son fanáticos de colas con generosas proporciones.

No obstante, los miembros del sexo masculino se posicionan contra las mujeres musculosas, favoreciendo la feminidad. Al igual les ocurre con tatuajes y piercings, no les atraen en absoluto.

Entre una cara y un cuerpo bonito, eligen la primera y a ser posible sin adornos de ningún tipo, ni exagerados peinados, ni joyas, ni capas de maquillaje, sólo un 8% asegura preferir a la mujer más arreglada.

Aunque para ser sinceros, ellos dicen ser más adeptos a las mujeres que usan tacones que a las que van en zapatos planos, porque además de estilizar sobremanera la silueta les confiere un aire sexy y muy coqueto. Sostienen como verdadera su preferencia por un pecho proporcionado con el resto del cuerpo.

En cuanto a la depilación, a pesar de que dicen que es más cómoda e higiénica una mujer bien rasurada, no consideran fundamental la dama perfectamente depilada para mantener relaciones sexuales. En cambio, un 80% se muestra exigente a la hora de opinar sobre lencería. Tampoco le gustan las uñas largas o las medias de rejilla, que consideran vulgares
16 de Noviembre de 2008 (Corrientes Noticias)

viernes, 14 de noviembre de 2008

“Me veo fea"

Las causas de la inquietante sensación de no gustarte durante el puerperio y las claves para volver a sentirte tan linda como siempre.

Todo parece funcionar como lo habías soñado: tenés a tu bebé de una semana durmiendo en tus brazos, tu pareja está pendiente de vos, tu mamá se encarga de que tu casa funcione a la perfección y tus amigas te llenaron de regalos. El cuadro parece ideal, pero vos te sentís la peor de todas. Aunque te digan que estás divina, sabés que tus lolas están que explotan, la celulitis invadió tus piernas, la panza no baja como lo habías pensado y la cara de cansancio delata que no sos la belleza que eras antes de quedarte embarazada.

Extrañando la panza
“Cinco son los ciclos vitales de la mujer: menstruación, embarazo, puerperio, climaterio y menopausia y todos están gobernados por cambios hormonales que ejercen modificaciones en el cuerpo y la psiquis”, señala el Dr. Daniel Pantano, obstetra del Sanatorio Mater Dei. Y así deja en claro que las hormonas son las principales responsables del malestar que física y anímicamente afecta a muchas mujeres durante el puerperio. El especialista define esta etapa como el período que transcurre desde la expulsión de la placenta hasta la desaparición de todos los cambios que ocasiona el embarazo y el restablecimiento del organismo hasta recuperar el estado preconcepcional. Y en este sentido la Lic. Marta Maglio de Martin, psicóloga, presidente de Fundalam, asegura: “no todas las mamás experimentan la tan temida depresión posparto y en el caso de las que la padecen, las causas varían. Pero se podría decir que lo que experimentan es una tristeza por el cambio corporal y por el hecho de no llevar más este bebé adentro. No se trata de una depresión patológica”. Según la especialista, mucho tiene que ver con esto el hecho de que durante el puerperio la mamá deja de ser el centro de atención que era mientras estaba embarazada y el bebé se convierte en la novedad.

El Dr. Pantano especifica: “En el tercer y el cuarto día después del parto las mujeres manifiestan sentirse raras sin su panza, algo deprimidas, como extrañas con su nuevo cuerpo y que están de mal humor o hipersensibles”. Y luego agrega: “Este fenómeno es lo que muchos autores llaman tristeza posparto y se cree que es consecuencia de la disminución hormonal que ocasiona la expulsión de la placenta y que muchas veces coincide con la bajada de la leche”.

Cambia, todo cambia
¿Qué mujer, durante el puerperio, no se preocupó al pensar que su cuerpo no volvería a ser el mismo que antes de quedar embarazada? “Se angustian porque perciben estos cambios sin poder hacer nada. De manera totalmente pasiva ven cómo su cuerpo se va trasformando. Y a esto se les agrega el temor de nunca más sentirse atractivas para sus parejas”, explica el Dr. Pantano.

Por su parte, la Lic. Maglio de Martin asegura: “El cuerpo de la puérpera no es el de antes de quedar embarazada. Pero esto no quita que con el tiempo no pueda volver a estar en forma y atractiva e incluso mejor que antes. Dando de mamar todo se acomoda: se recupera más rápido el estado físico y se agiliza el metabolismo. Además es lógico que esto ocurra y tiene que ver con el acto de amor y entrega de tener un hijo, es tan profundo que llena el alma”.

Según la especialista, amamantar contribuye además a que la tristeza posparto desaparezca por la satisfacción de darle un alimento propio al bebé y de vincularse muy estrechamente con él a través de la teta, como cuando estaban conectados por medio del cordón umbilical. Pantano concuerda: “Los cambios del cuerpo están al servicio del parto en primera instancia, y luego, de la lactancia, que es vital para que el bebé crezca bien vinculado a su mamá”.

Lolas, cicatrices y demás
La principal molestia del puerperio está a veces vinculada con las mamas. En los días subsiguientes al parto algunas mamás tienen algo de fiebre –que no dura más de 24 horas–, provocada por la ingurgitación de la leche en la glándula mamaria. De ahí, la sensación de que los pechos se sientan duros y duelan. “Todo es perfectamente normal y dura unos pocos días”, asegura el doctor. Mientras Maglio de Martín asevera: “Además el vínculo de amor que se establece entre mamá y bebé es de tanta gratificación que las incomodidades se superan. Y si bien los pechos cambian, se calcula que al tercer mes de haber dado a luz volverán al tamaño natural”.

Otra gran incomodidad de los días subsiguientes al parto tiene que ver con las cicatrices: en el perineo de aquellas mamás a las que se les hizo una episiotomía y en el abdomen de las que tuvieron a sus hijos por cesárea. El Dr. Pantano aconseja para las del primer caso acudir a soluciones antisépticas o jabón blanco para higienizarse, y a hielo y analgésicos (que no interfieran con la lactancia) si hay dolor.

“La mayoría de las mamás se quejan de los denominados dolores de entuerto que son aquellos retorcijones que aparecen debajo del ombligo y muchas veces se sienten al amamantar. Se dan por la liberación de una hormona que produce la contracción del útero para que vuelva a su lugar y recupere su tamaño normal”, explica el especialista. Y luego se refiere a la importancia de seguir visitando al obstetra para continuar con el control puerperal luego del nacimiento del bebé, para verificar cómo se reacomoda el cuerpo. En el caso de las dificultades con la lactancia lo prudente sería consultar a una puericultora.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Los 5 pecados de la pareja

Cuando pasa la luna de miel y los individuos se muestran tal cual son –sin dulcificar descuidos, manías y opiniones–llegan los roces, los problemas y el inevitable sufrimiento. Sin embargo, el dolor también puede ser un estímulo para la superación personal, es decir, una oportunidad para aprender a amar con un vínculo más auténtico y de calidad.

Según el psicólogo Antonio Bolinches, “la pareja que permanece es la que madura, y la madurez se alcanza superando todos los pequeños y grandes conflictos que surgen en las distintas fases de la convivencia. En la juventud, el reto es acoplarse y mantenerse unidos; en la madurez, superar los problemas relacionales y familiares; y en la vejez, saber convertir convivencia en apoyo recíproco”. Los celos, las mentiras, la incomunicación, la rutina y la saturación son los enemigos más destructivos de una relación amorosa. Por su culpa llega la frustración y el desamor. Así los vivimos y así podemos superarlos.

¿CÓMO SUPERARLO? LOS PRINCIPIOS BÁSICOS

1. Sé sincera desde la sensatez. Si utilizas la autenticidad, obtendrás una herramienta muy útil para construir relaciones sinceras, constructivas y enriquecedoras. Pero si te decides por la impertinencia, en lugar de mejorar la comunicación, sólo conseguirás crear resentimientos. Las personas maduras no son las que dicen todo lo que piensan, sino las que piensan todo lo que dicen.

2. Reflexiona acerca de que lo que ocurre entre dos nunca es responsabilidad de uno solo. La culpa inmoviliza y la responsabilidad dinamiza. Lo que necesitan las parejas no es sentirse culpables de sus problemas, sino responsables de sus soluciones.

3. No te engañes, el egoísmo del otro sólo se puede detectar desde el propio. Cuando los intereses de las partes discrepan, ambos suelen acusarse de ser egoístas. Esa percepción es la consecuencia de que sus dos egoísmos no coinciden.

4. No te esfuerces para que tu pareja te entienda sino para entender a tu pareja. Es la consigna más difícil de seguir. Cuando la comprensión se incorpora a la conducta, las personas hablan con menos resentimiento.

5. Es un error confundir una pareja para siempre con estar siempre con la pareja. No hace falta ir juntos a todas horas. La mejor forma de mantener vivo el amor es concebir la relación como un espacio común que no debe ser incompatible con otro privado.

6. Estabilidad no es lo mismo que rutina. No hagas siempre las mismas cosas, a la misma hora y en el mismo lugar.

7. Recuerda que las cosas van mejor con refuerzos que con esfuerzos. En el ámbito de los sentimientos, esforzarse siempre resulta contraproducente, porque la afectividad y la sexualidad no dependen de la voluntad, sino del buen clima de la relación.

8. La pareja no puede funcionar sólo con sexo, pero tampoco sin él.
08 de noviembre de 2008 (PUNTO DE VISTA/Hoy mujer)

viernes, 17 de octubre de 2008

¿Vivís la crianza con humor?

Sabe usted, en palabras del famoso Freud (“El humor”l927), que "el humor es una de las formas de obtener placer mediante una actividad intelectual... ...No es resignado, sino rebelde...y logra triunfar sobre la adversidad de las circunstancias reales..."?

Cuantas veces en el día, lidiamos con situaciones críticas para resolver y nos enojamos, nos rebelamos descargando nuestras imposibilidades en el otro en vez de poder mirarnos equivocándonos o tardando más de la cuenta en hacer algo y riéndonos por ello.

Ejemplos: Estar cambiando un pañal al bebé y que en el último instante antes de cerrarlo vuelva a hacerse pis rompiendo nuestra economía diaria y nuestra paciencia.

Lograr aceptar que el bebé se mueve cuando lo estamos bañando, por el placer de sentirse libre y disfrutar de ello pero que es imposible que lo haga, sin salpicar todo el baño y que el jabón al terminar el juego, pueda justo caerse y ruede hasta el comedor.

-Entender que tu hijo si ve comida lo primero que trata es de tocarla y es a veces una inútil tratar de llegar a tiempo para que no introduzca sus dedos en todo, incluso en la torta decorada especialmente para su cumple y que aun no fue presentada en sociedad.

En general el humor en las comedias, está vinculado a situaciones complicadas para el protagonista de la escena “humorística”.

Son por ejemplo las caídas, torpezas, dramas, carencias, desacuerdos o malentendidos entre personas.

¿Pero cómo en la vida diaria y normal respondemos frente a esas situaciones? ¿Cómo nos miran nuestros hijos cuando nos vemos desbordados y enojados por estas constantes situaciones similares a la de las “sit-com”, que pueden sucederse más aun cuando se trata de la crianza?

El humor tiene que ver con cómo vivimos esas “peripecias” o cómo las miramos, especialmente cuando nos suceden a nosotros mismos en nuestra vida cotidiana.

Algo que para alguien puede resultar divertido, gracioso, ingenioso, a otro puede parecerle dramático, angustiante, trágico.

El humor, así como el juego o el chiste, es una de tantas posibilidades humanas por excelencia de mitigar el impacto, el dolor o la ansiedad que podemos sentir frente a alguna situación que nos toca vivir y especialmente si es de manera sorpresiva.

Es una válvula de escape frente a algo que nos presiona. Por ejemplo cuando no sabemos hacer algo. Cuando somos “primerizos”. Pero reírse de los demás es mucho más fácil que reírse de uno mismo.

¿Hemos aprendido y estamos preparados para reírnos de nosotros mismos? ; ¿ o para tolerar nuestras propias “metidas de pata” o tragedias? Parecería que no lo suficiente.

Pero para lograrlo y encontrarnos con nosotros mismos, conocernos y aceptarnos, necesitamos tomar cierta distancia emocional con aquello que nos ocurrió o nos desubicó.

Esto es el humor. El que nos puede habilitar, para mirarnos como si fuéramos otros. Sin juicios de valor, sin culpas. Sólo mirar y mirarnos.

Es poder correrse del lugar “rígido”, “congelado” de víctima para vernos diferentes: especialmente imperfectos y humanos.

Este corrimiento no sucede habitualmente mientras se vive “el drama cotidiano” aunque sería ideal; sucede tiempo después, cuando recordamos aquello que vivimos. Ahí si podemos quizás logremos “reírnos de eso que nos pasó”.

El humor no es algo que se tiene o no se tiene, sino algo con lo que se vive la vida.

Asociando el humor con el chiste, para que este sea comprendido por otros tiene que haber cierta concordancia o complicidad entre el que lo produce y el que lo recibe.

Algo en común para que yo me ría. Ver algo de mí, o de cómo yo pienso en él.

Sino pasa a ser inentendible y hasta a veces sonar cruel y agresivo. Si dentro de la pareja de padres alguno de los dos lo realiza y el otro no esta en sintonía, lo más probable es que lo viva como una agresión, humillación o desvalorización de su rol.

En síntesis, tienen que darse una serie de condiciones para que el chiste produzca el efecto deseado y no dañe, y para que el HUMOR se convierta en la manera de vivir la crianza y nuestras vidas.

Todas sus experiencias serán bienvenidas para seguir compartiendo y aprendiendo juntos.

Hasta la próxima.


Lic. Alejandra Libenson
Psicopedagoga, Psicóloga
Autora del libro Criando hijos, Creando Personas
Especialista en crianza, vínculos familiares pareja y fertilidad
www.alejandralibenson.com.ar


sábado, 11 de octubre de 2008

Cuánto ejercicio es necesario para una vida saludable

Profesionales aseguran que "más del 59% de los adultos no realizan la suficiente cantidad de actividad física y un cuarto de ellos no es activo para nada en su tiempo libre". Qué hacer y con qué freuencia
Los adultos deberían realizar dos horas y media de actividad física por semana y los niños tendrían que correr y jugar al menos una hora por día, según las nuevas guías emitidas el martes por el Gobierno de Estados Unidos.

Los lineamientos, que buscan acompañar al consejo nutricional de la "Pirámide Alimenticia", se basan en estudios que muestran beneficios claros para la salud del ejercicio regular y moderado.

"Más del 59% de los adultos no realizan la suficiente cantidad de actividad física y un cuarto de los adultos no es activo para nada en su tiempo libre", indicó en una entrevista telefónica Michael Leavitt, secretario de Salud y Servicios Humanos.

"Creo que éstas son las primeras guías federales exhaustivas sobre actividad física", añadió el funcionario. Muchos estudios han demostrado que el ejercicio regular y moderado disminuye el riesgo de enfermedad cardíaca, muchos cánceres, osteoporosis, diabetes, Alzheimer, depresión y otras dolencias.

"En los niños y adolescentes, la actividad física induce el bienestar cardiovascular y respiratorio y también contribuye a la salud ósea", dijo Leavitt.

Las últimas estadísticas de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), difundidas en julio, muestran que el 25,6 por ciento de los adultos estadounidenses son médicamente obesos. La mala alimentación y la falta de ejercicio son los principales responsables.

En el 2002, el Instituto de Medicina de Estados Unidos señaló que los habitantes necesitan ejercitar al menos una hora completa por día para mantener el peso y la salud.

Las nuevas guías resultan más sencillas de cumplir y recomiendan un promedio de actividad física de media hora por día, durante cinco días a la semana, o más. Las personas deberían ejercitar de la forma que puedan, dijo Melissa Johnson, directora ejecutiva del Consejo de Bienestar Físico y Deportes de la Presidencia.

"Las caminatas ligeras son un ejemplo espectacular", añadió. Los niños necesitan 60 minutos diarios de actividad física, dijo Penelope Royall, otra funcionaria del área de salud.

"También queremos alentar la actividad de fortalecimiento muscular", agregó Royall. Las guías están disponibles, en inglés, en la página de internet www.health.gov/paguidelines.
Fuente: Reuters

miércoles, 8 de octubre de 2008

Pilates "promete" panza chata, glúteos firmes y piernas tonificadas

Ésos serían sólo los "beneficios estéticos" que ofrece el sistema. La directora de un prestigioso estudio de Buenos Aires aseguró que "en 30 sesiones cambia el cuerpo". Detalles de la disciplina que practican Madonna, Salma Hayek y Cameron Díaz.

La disciplina creada por el alemán Joseph H. Pilates podría definirse como un "sistema que engloba diferentes actividades, como danza, rehabilitación, gimnasia y yoga, y que trabaja sobre el sistema inmunológico y anímico".

Así eligió precisarla Gabriela Notti, la directora del estudio Pilatesol, quien a la hora de marcar las diferencias con otras rutinas de ejercicio aseguró que "el sistema es personalizado, trabaja con diferentes máquinas, cada una de las cuales tiene una ayuda biomecánica diferente".

Según Notti, con Pilates "tonificás, ganás fuerza" y la gente que nunca hizo gimnasia se "engancha" con la disciplina cuando notan que "después de la primera clase ya duermen mejor".

Tras asegurar que "los glúteos y piernas que se obtienen con Pilates no los lográs con otra cosa", Notti destacó: "En 30 sesiones cambia el cuerpo; las personas no adelgazan, pero afinan talles. Pesás lo mismo, pero tonificás y elongás". Esto sería porque la disciplina "logra activar 'memorias' del cuerpo" ya que -según Notti- ellos no enseñan a recuperar lo que la persona tenía" ("Uno cuando es chico es tónico y laxo", aseguró.)

Consultada acerca de cómo definiría al Pilates, Notti remarcó que es "belleza para el cuerpo y la mente" y destacó el hecho de que el instructor "esté tan enfocado en el alumno que la persona, durante la clase, sólo piensa en eso, por lo que, además del trabajo físico, cuando termina la clase la cabeza está 'liberada"'.

Para quienes opinan que la disciplina es "aburrida" por el poco movimiento, por ejemplo, Notti subrayó que eso ocurre "si no está bien dado y lo hacen lento".

El sistema Pilates no tiene límite de edad y lo pueden realizar todas las personas, inclusive con patologías óseas ya que la técnica está basada en preeducación neuromuscular, lo que permite mejorar profundamente la postura y aliviar las lesiones como por ejemplo lumbalgias, tensión a nivel cervical.

Los beneficios de practicar esta disciplina
-Mejora la capacidad cardiovascular y respiratoria
-Aumenta la densidad ósea (previniendo y mejorando la osteoporosis
-Tonifica, endurece, modela y refuerza la musculatura sin sacar volumen
-Crea una figura más estilizada
-Aporta flexibilidad y equilibrio
-Mejora el estado de ánimo, disminuye el stress, y beneficia el estado general de salud
-Corrige problemas de contracturas y posturales
-Propicia un cuerpo más armónico, firme y con más resistencia
-Mejora la elongación y movilidad articular. Fortalece la musculatura abdominal
-Optimiza el desempeño de deportistas y bailarines
-Aumenta la fuerza muscular y la capacidad metabólica contráctil
-Previene lesiones
-Rejuvenece y revitaliza
-Elimina la tensión del cuello y los hombros
-Estira, fortalece y alarga las piernas
-Reduce el stress y las tensiones

martes, 16 de septiembre de 2008

Como cambié mi cuerpo

Quince, veinte, treinta, setenta kilos de más. Estas mujeres, por distintas razones, dejaron que la comida las invadiera y tapara todos sus malestares. Tras el cuerpo excedido, también había vidas que pedían un cambio, una transformación. Ellas se atrevieron a hacerlo, no sólo por estética, sino por salud. Aquí, te cuentan cómo lo lograron.

Taparse. Vestirse siempre de negro. No mirarse en el espejo. Comer a toda hora y llenar con la comida un gran vacío emocional. Parte del decálogo de sus vidas. Pero un día decidieron que era tiempo de cambiar, que merecían darse otra oportunidad para volver a colocarse en ese lugar de mujer que habían perdido –porque hasta su parte femenina parecía haberse borrado–. “Mirá las fotos: soy otra. Pero no sólo en lo físico, sino en la actitud. Cambió mi cabeza. Peso la mitad de lo que era”, cuenta entusiasmada Vanesa Gorges (38). Ella cargaba con 140 kilos ganados en sus tres embarazos, pero tan sólo en diez meses logró deshacerse de 70 kilos siguiendo el tratamiento del Dr. Máximo Ravenna. “Hoy sigo yendo a la Clínica de Ravenna por mantenimiento. Soy consciente de que esto es de por vida. No te podés relajar. Si una vez fuiste gorda, podés volver a serlo, por eso no hay que dejarse estar”, aclara. Por eso, todas las mañanas, no bien se lava los dientes, se pesa y si la balanza revela que hay dos kilos de más, vuelve a la dieta.

“En todas las fotos de la época en que estaba gorda, me estoy tapando con alguna de mis tres hijas”, dice mientras le muestra a Para Ti “la Vanesa que no quiere volver a ser”. “Siempre vestía de negro; hoy lo uso por elección y no para disimular. Además, me amigué con el espejo. Antes no podía mirarme en ningún lado”, sigue contando. Hasta los 23 años, Vanesa fue flaca, incluso se ganaba la vida trabajando como promotora, pero con el primer embarazo decidió dejar de cuidarse en la comidas, así llegó a engordar 45 kilos. Después de tener a su primera hija, como no podía bajar de peso, decidió quedar embarazada nuevamente. “Con el segundo embarazo me quedé con 30 kilos de más. Era capaz de comerme una pizza entera. Probé todo tipo de dietas pero como no te enseñan a tener conducta con la medida de lo que podés comer, enseguida volvía a aumentar lo que había bajado. Y después del tercer embarazo llegué a pesar 140 kilos”, cuenta.

En julio de 2006, una amiga le recomendó probar con el método de Ravenna. “Comencé por leer su libro y comprobé que eso era lo que estaba buscando. Empecé por dejar de consumir harinas, y ahí bajé de una manera impresionante. Soy de retener mucho líquido, y la harina no ayuda. También aprendí a controlar la medida: antes de conocer el método Ravenna, si la dieta que yo seguía indicaba comer un tomate, iba a buscar el más grande –señala–. En la clínica me enseñaron a cambiar de actitud. Trabajé tanto la importancia del cuerpo que ya no vivo para comer, y empecé a valorar lo importante que es mantener el peso no sólo a nivel estético, sino para la salud”. Cuenta que tuvo que pensar qué ponía en la comida, qué vacíos estaba llenando y desplazar el placer hacia otro lugar. “Nunca pensé que bajando de peso iba a poder solucionar varias cuestiones personales. Es imposible no decir que todo esto cambió mi vida”, confiesa.

Vanesa hizo diez meses de tratamiento para bajar de peso; hoy sigue en mantenimiento. A lo largo de esos diez meses descubrió que no podía seguir trabajando doce horas y cambió su empleo en una peluquería por el de una empresa de organización de eventos, donde trabaja la mitad de tiempo. “Pude hacer una conexión conmigo y descubrir qué era lo que realmente me gustaba porque sentí que durante muchos años yo me había desdibujado. Vivía para la foto familiar y en realidad estaba en el último lugar para todo, hasta para darme los gustos”, sigue contando. Recuperar su peso le llevó a sentir una sensación extraña: “Volví a tener ese cuerpo que había dejado a los 20 y tuve que aprender a conocerme para encontrar cuáles eran mis gustos, mis placeres. Durante mucho tiempo estuve fuera de lugar: pensá que no entraba sentada en la butaca del cine, que ni siquiera podía sentarme en el piso para jugar con mis hijas. Todo me costaba el doble de esfuerzo”.

Para Vanesa, bajar de peso significó un crecimiento personal: “Me había casado para ser feliz y tener la familia Ingalls y el príncipe azul, y nada de eso pasó”. Cargaba con una historia pesada, física y emocionalmente. “El método Ravenna es muy personal. Estás contenida por nutricionistas, médicos y psicólogos. No estás a la deriva. No todo el mundo tiene las mismas necesidades. En mi caso, al principio fue sólo una dieta de 600 calorías más suplementos de vitaminas y minerales. Consumía un yogur por la mañana, una manzana por la tarde; para almorzar, una pata de pollo, un tomate perita y dos rodajas de calabaza, y de cena, una hamburguesa light y una fruta. Además, mucho líquido y un caldo hipocalórico antes de cada comida. Nada de picotear entre horas. Después, me agregaron gimnasia”, explica. Si tenía una fiesta, comía en su casa, antes de salir.

Hoy consume entre 1.200 y 1.300 calorías diarias, camina una hora diaria y hace gimnasia tres veces por semana.“Hasta que bajé de peso no me había dado cuenta de cuánto afectaba a mis hijas –tienen 15, 14 y 10 años–. Ellas me dicen que yo vivía triste y además, no les gustaba que las fuera a buscar al colegio. Sentí que me había perdido”, sigue diciendo. A la pérdida de peso le sobrevino la crisis matrimonial: “Separarse de la comida es como separarse de un marido con hijos, dice Ravenna en su libro y aunque suene irónico, eso es lo que me pasó. El papá de mis hijas es un buen hombre pero mi relación con él se había vuelto dañina. Quien te dice que es feliz así te está mintiendo. Cambié yo y cambió mi entorno. Siento la fuerza de poder superar muchas cosas”.

“Logré la estabilidad en todo”

Un trasplante de córnea, una separación, un accidente, quedar sin trabajo después de 12 años en el mismo empleo más un pico de estrés fue demasiado para María Pía Alvarez (37). A partir de ese momento comenzó a comer hasta llegar a los 70 kilos. “Antes que me pasara todo esto pesaba 43 kilos. Pero el empezar de cero en todo hizo que me la agarrara con mi cuerpo y empecé a engordar”. María Pía llegó a pesar 72 kilos que en un metro sesenta, se notan mucho. “No quería mirarme al espejo ni comprarme ropa. Mi terapeuta me aconsejaba que, por lo menos, caminara una vuelta manzana, pero no tenía ganas. Hasta que un día hice el clic y decidí empezar a cuidarme”, cuenta. Como no le gusta cocinar, María Pía contrató un servicio de delivery de viandas Light (Nonnina Light). Son viandas de 1.200 calorías diarias que incluyen pastas, platos con arroz, carnes de todo tipo, tartas, verduras, pescados, mariscos, y postres. “Aprendí a tomarme el tiempo necesario para comer. Cuanto más se tarde en comer, la señal de saciedad llegará al cerebro antes de que se llene de calorías. Es necesario comer bocados más chicos, en forma lenta, degustar, saborear la comida y masticar bien. Y tomar tres litros de líquido diarios (agua, soda, infusiones, gaseosas y jugos diet, aperitivos de hierbas light, caldos desgrasados, gelatina diet)”, explica María Pía.

“Los primeros fines de semana no salía de casa para no tentarme, después me llevaba la vianda a la casa de mis amigos y así empecé a bajar de peso”, relata. Un día, su socia en la agencia de prensa que lleva adelante, la invitó a una clase de spinning y desde ese momento, quedó “enganchada” con la actividad física (su profesor es Marcos Cortez). En seis meses logró bajar 25 kilos. En el verano de 2007, cuando alcanzó a recuperar su cuerpo, contrató un fotógrafo para que le hiciera fotos en la playa. “Ese año me puse el bikini más chiquito que encontré”, dice. Después de bajar de peso, en la Clínica B&S le hicieron mesoterapia, le aplicaron inyecciones reductoras, carbohidrox, accent y Keeling: así logró eliminar la celulitis en grado cinco que tenía. Hoy, pesa 48 y hace spinning todos los días y desde el año pasado, patina dos veces por semana. “Me doy el gusto de comer de todo, pero en menor cantidad, y la gimnasia me ayuda a mantenerme”, cuenta. “Ahora puede lograr el equilibrio laboral, físico y emocional. Me estabilicé en todo”, concluye.

“La que tiene tendencia a engordar no se puede relajar”

En Pía López Cano (40), el embarazo fue decisivo para la balanza ya que le dejó 17 kilos. Seis meses después de tener a su hija, se separó de su marido, y siguió engordando. Llegó a pesar 76 kilos. “Estaba bajoneada y me costaba volver a la rutina de gimnasia, algo que había dejado con el embarazo. Sentía que no servía para nada”, comenta. “Ahora peso 61 kilos pero estuve mucho tiempo cargando con esos kilitos de más. Me costó ponerme las pilas para bajar de peso”, sigue diciendo. Cuando se dio cuenta de que su socia, María Pía Alvarez, había logrado bajar de peso, no quiso quedarse atrás y decidió empezar a cuidarse. Como su ex pareja era personal trainner y le había enseñado qué comer para mantenerse en forma, decidió empezar a ordenar su menú: proteínas (carne, pollo o pescado, con ensalada) al mediodía; pastas secas con aceite de oliva y queso rallado, por la noche. Además hace una clase anaeróbica (ejercita con 165 pulsaciones por minuto) y spinning todos los días menos los domingos. De marzo a hoy bajó los últimos 7 kilos y llegó al peso que tenía antes de quedar embarazada. “Ahora encaro la vida y el espejo de otra manera. En la vida te pasan cosas y muchas veces influye en la balanza”, reflexiona. Su filosofía hoy es el equilibrio: “Si comí un alfajor, ceno liviano. Si como con vino, la comida debe ser light porque una copa de vino tiene 250 calorías. Es cuestión de usar el sentido común”. Es consciente de que como una vez engordó, no se puede relajar. “Comer en su justa medida, evitar las grasas y hacer gimnasia es la fórmula para verse y sentirse mejor”, asegura. “Comía todo el tiempo”a

Cuatro meses. Ese fue el tiempo que le tomó a Emilse Ciezar (35) cambiar su cuerpo obeso (grado 2) hasta alcanzar su peso ideal. “Fueron cuatro meses de puro ejercicios y sacrificios”, aclara. Hace cuatro años pesaba 115 kilos. Una dieta controlada por un nutricionista y un plan de ejercicios hicieron que Emilse bajara 55 kilos en tan sólo cuatro meses. Hoy, en el mundo del running es conocida como “la mujer araña” porque participa de maratones loqueada como el personaje. “Una vez en una carrera, un movilero me vio con una campera estampada con tela de araña y me presentó como “la mujer araña”, a partir de ese momento todos me llamaron así”, cuenta sonriendo. Fuera del circuito de las carreras, Emilse es ingeniera en informática en una empresa de telecomunicaciones. “En 1999 tuve un accidente donde sufrí ruptura de peroné y tibia. A partir de ese momento, como en casa todos somos de tendencia a engordar, comencé a subir de peso de a poco. Empecé a comer de todo, a toda hora”, expresa. Desayunaba en su casa y en la oficina, almorzaba milanesa con papas fritas y tomaba gaseosas todo el tiempo.

En agosto de 2004, mirando un video del bautismo de su ahijada, Emilse se dio cuenta de que su cuerpo había cambiado, que tenía sobrepeso y decidió hacer algo. “No me sacaba fotos, ni me miraba al espejo. Me tapaba en todo sentido. Incluso iba mutilando mi femineidad”, recuerda. Consultó con una nutricionista que le indicó una dieta de 700 calorías. Su mamá le preparaba especialmente la vianda para que se llevara a la oficina para no tentarse y, si el fin de semana tenía alguna fiesta, no probaba bocado fuera de lo prescrito por su nutricionista. “El plan consistía en desayunar un té con dos tostadas, una fruta a media mañana (naranja, melón o sandía); hígado o carne y mucha ensalada sin condimentar; mucho té y nada de café. Además comencé a hacer spinning, de una a tres horas, todos los días”, afirma. Hoy, Emilse pesa 68 kilos, pero llegó a los 60. “Me faltaba energía. Creo que es necesario regular el peso de acuerdo a cómo se va sintiendo uno”, comenta. El entrenamiento con spinning la llevó a entusiasmarse con las carreras. “La primera vez que corrí fue en 2004 y no paré. Llevo 128 carreras corridas”, detalla. Hoy hace seis horas diarias de ejercicio: corre a la mañana, al mediodía y a la noche, y además, continúa con el spinning combinado con streching. “Me peso todos los días. Y si me paso algún kilo, lo manejo con ejercicios”, explica. Cuenta que uno de sus mejores días de su vida fue cuando en un local de ropa tomó una prenda talle L, se la probó y descubrió que le quedaba enorme: “Cuando me entró el talle S, me di cuenta de cuánto había adelgazado”.


[ Texto Daniela Fajardo
Fotos Claudia Martínez/ Maxi Didari/Paul Roger ]

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Elevá tu autoestima

Quererse, valorarse, aceptar el propio cuerpo es un trabajo cotidiano que se puede aprender.
Aquí, algunos consejos para lograrlo; tomá nota.
Todo aquello que configura nuestra personalidad está permanentemente siendo sometido a la mirada de un "evaluador" que luego procesa esa información y la traduce en una emoción, sensación u opinión de nosotros mismos. Eso es lo que conocemos como autoestima: estimar es apreciar, poner precio, evaluar, juzgar, creer. Es la sensación de cuánto valemos para nosotros mismos. ¿Mucho, poco, nada? ¿Cómo se mide ese valor? No hay fórmulas matemáticas, pero podríamos pensar que esta sensación surge de la relación entre las pretensiones que tenemos y los éxitos reales que obtenemos.

La autoestima se aprende y evoluciona a lo largo de las etapas de la vida. Si nosotros cambiamos, entonces es perfectamente lógico que nuestra autoestima cambie con nosotros. Un día te levantás y te sentís Dolores Barreiro, y te animás a ponerte una pollera un poco más corta que de costumbre, y al día siguiente no hay nada que te haga sacarte las pantuflas y esa remera ancha de cuando estabas gorda. Aceptar el hecho de que lo que pensamos de nosotros mismos puede ser tan variable como el clima, nos soluciona gran parte de los problemas. Hoy podés sentir que nunca vas a lograr lo que querés, que no servís para nada y que todo te sale mal.

Ese es el juego que tenemos que aprender a jugar: saber entender las reglas del "sube y baja". Hoy podés estar abajo pero con un empujoncito de tus pies podés estar arriba de nuevo. Sólo hay que decidir cuándo es el momento para darnos el impulso.
Autosuperarnos: Podemos ir cada vez por más. Si hace diez años que venís haciendo lo mismo, esa no-dificultad seguramente no te reporte ninguna satisfacción a nivel personal. Y tus días pueden ser percibidos como algo chato, plano, poco adrenalínico. Y el sube y baja puede inclinarse hacia abajo. Ponerse pequeños desafíos es ir subiendo, peldaño a peldaño, una escalera que no tiene límites. Es expandirnos creativamente y afirmarnos en nuestras capacidades.

Cambiar las posturas corporales: La postura encorvada o de hombros caídos no va más; se impone el estar erguida –y acá no importa si tenés mucho, poco o nada que mostrar–. No es un "me llevo el mundo por delante", sino un "acá estoy yo". Esta postura favorece la confianza en uno mismo y en sus potencialidades.

Cultivar las emociones positivas: Nos genera cierto alivio pensar que eliminando de nuestras vidas las emociones negativas –el temor, la tristeza, la ira– automáticamente crecen las emociones positivas. Pero lamentablemente esto no sucede: tenemos que aprender a cultivar y desarrollar esas emociones que nos hacen sentir bien.

Los seis pilares de la autoestima
Nathaniel Branden, el gurú de la autoestima a nivel mundial, define los seis pilares en donde se apoya una autoestima sana.

1) Vivir conscientemente: si vivimos en piloto automático, no registramos aquellas cosas que hemos logrado y, al no hacerlo, no las incluimos en el concepto que tenemos de nosotros mismos. Tampoco irnos al extremo de la autoobservación continua, porque eso conduce al aumento de cada mínimo defecto y nos vuelve torpes (y obsesivas).

2) Autoaceptación: asimilar las malas noticias sobre nosotros mismos –fracasos y rechazos– como algo de poca importancia en nuestra vida y enfocarnos en aquello que debemos hacer para mejorar (si consideramos que corresponde).

3) Responsabilidad: implica hacer juicios realistas sobre qué puedo o no puedo hacer, qué recursos tengo y cuáles no. Hacernos cargo de aquello que no nos salió bien, pero también felicitarnos por lo que sí.

4) Autoafirmación: el sometimiento es bueno cuando el enemigo es poderoso, pero no puede ser una estrategia a largo plazo, porque hace mal a la salud física y mental. Hay que animarse a molestar y aguantar que la armonía se rompa (aunque sea por un rato).

5) Vivir con propósito: para no sentir que la vida nos pasa por delante y nosotras nos quedamos paradas mirándola, es importante pensar en nuestros objetivos. La zanahoria que nos vuelve conejos, que nos determina el foco y la dirección de nuestras conductas.

6) Integridad personal: implica encuadrar lo que hacemos y lo que somos en un plan más amplio, sostenido con valores. Da un poco de trabajo, pero rinde mucho.

Más info: www.nathanielbranden.com

Por María Eugenia Castagnino

lunes, 8 de septiembre de 2008

Hoy: los alimentos que se deben incluir para una dieta saludable


Aunque las mañanas siguen frescas, la tarde ya empieza a proponer ropa más liviana: justamente este es el momento en el que se toma conciencia de los kilos que, durante el invierno, se disimularon bajo la ropa de abrigo.

Pero, a no desesperar, porque para la malla todavía falta un poco y en ese tiempo se puede iniciar un camino para llegar al verano en mejor forma y con mejores hábitos de alimentación y actividad física.

Siendo lunes, y después de haber comido más de la cuenta el fin de semana, o de haber pasado muchas horas frente al televisor, conviene optar por un plan más saludable. Y para que empieces a organizarte.

El desayuno es la comida más importante del día, por eso no hay que saltearlo: desayunar bien cada día te brinda toda la energía y los nutrientes necesarios para realizar las actividades diarias y te ayuda a mantener un peso saludable.

Consumí diariamente seis porciones de cereales y derivados. Una porción incluye:

2 pancitos blancos o de salvado, o
1 plato mediano de pastas, polenta o fideos cocidos, o
8 galletitas de agua o salvado, o
1 taza de té de arroz integral cocido.

Los cereales son ricos en fibra, vitaminas del complejo B y hierro.

Elegí alimentos ricos en fibra, como cereales enteros como arroz integral, pan de salvado, verduras, frutas y legumbres. Esto te ayudará a prevenir la constipación y a disminuir el colesterol elevado en sangre. No te olvides de tomar mucho líquido.

Los aceites vegetales (sobre todo, el de girasol) son ricos en vitamina E: agregando diariamente al menos 2 cucharadas soperas de aceite a los alimentos le damos a nuestro cuerpo las armas para atacar a los radicales libres y detener el envejecimiento celular.

En materia de aceites no hay que confundirse con la leyenda "libre de colesterol". Ningún aceite lo contiene porque todos son de origen vegetal. Pero que estén libres de él no significan que no engorden cuando se consumen en exceso.

La ingesta adecuada de calcio es esencial para el desarrollo y mantenimiento del esqueleto normal. El calcio natural puede obtenerse de distintas fuentes alimentarias como la leche y los productos fortificados con calcio (yogur, quesos magros, ricota descremada, harinas fortificadas, etc.).

La ingesta de calcio se puede aumentar de varias maneras:

- Agregá leche en polvo a los guisos, sopas, salsas y jugos.
- Agregá queso rallado magro a las ensaladas, sopas y purés.
- Los cereales y mezclas para preparar ñoquis y pizzas pueden enriquecerse con leche descremada en lugar de agua.
- Además agregá mayor cantidad de vegetales de hoja verde oscura, tales como espinaca, acelga, etc.

Sustituir las colaciones habituales por frutas y vegetales; agregar a los alimentos aceites vegetales sin cocinar en lugar de otras grasas, incluir legumbres (como soja, porotos, lentejas) y frutas secas (como almendras, nueces y avellanas) en la alimentación; preferir los lácteos descremados; consumir carne vacuna y de aves magras esporádicamente y pescado 2 a 3 veces por semana.

Con estos cambios y agregando alguna actividad física que se realice regularmente -se puede empezar con caminatas a paso rápido- ya se está iniciando un plan que puede ir ajustándose pero que te va a permitir llegar al verano más sano y, seguramente, un poco más delgado.

Y como de la piel no hay que olvidarse, te acercamos algunas propuestas del Spa Urbano Andrea Peinados para recibir la primavera con la piel radiante

Con la llegada del calor, la piel comienza a exponerse más al sol. Por eso, lo mejor es prepararla adecuadamente con tratamientos hidratantes y nutritivos que la dejen lista para un bronceado progresivo y saludable.


Luego del frío, la piel se encuentra sensible y hasta puede presentar signos de deshidratación o descamación.

Algunos de los cuidados claves post-invernales son la humectación y la nutrición, que pueden realizarse mediante tratamientos específicos en gabinete o por medio de cremas. En este sentido, es muy importante utilizar productos que se adecuen al tipo de piel y que contengan los principios activos que le resulten más beneficiosos. El ácido hialurónico, por ejemplo, es un buen aliado para regularizar los niveles de agua en la piel. Sin duda, también ayudan en este proceso la alimentación sana (libre de grasas y rica en fibras) y la ingesta de agua y otros líquidos.

Algunos de los tratamientos recomendados son:

* Shock de hidratación facial

El tratamiento de humectación y nutrición es la solución para aquellas pieles opacas y secas. Es muy importante realizar una limpieza profunda, una exfoliación con un suave brossage (fluido para eliminar la capa superficial de la piel), dejando la piel permeable para luego ionizar (iontoforesis) con moléculas de colágeno o factores de humectación naturales.
Luego de un masaje mio-relajante o estimulante con cremas nutritivas, se coloca una máscara de colágeno con germen de trigo y, para finalizar, se realiza una hidratación con ADN y citoquinas. Este tratamiento logra mejorar el estado general de la piel del rostro, atenuar las arrugas y dejarla más suave, luminosa y humectada.

Tips para no olvidar:


- Los labios también se resecan y para humectarlos, nada mejor que protegerlos con un bálsamo rico en vitamina E.
- La piel de las manos tiende a perder hidratación y elasticidad, dado que contiene menor cantidad de glándulas sebáceas. Es recomendable para esta zona la realización del mismo tratamiento anteriormente detallado y baños con parafina para recuperarla.

Asesoró Cynthia Cuccaro, cosmiatra, para Spa Urbano de Andrea Peinados.

* Cuidados corporales


No sólo es importante cuidar la piel del rostro. También es necesario invertir tiempo en tratamientos corporales que preparen la piel para recibir el sol, especialmente después de haber estado cubierta durante tantos meses. Para que no luzca opaca o sin vida, el primer paso para tratarla debe ser exfoliarla y despojarla de las células muertas. Como complemento, existen diferentes posibilidades para hidratar la piel y lograr un efecto de luminosidad y renovación en su aspecto. Algunos de los que recomendamos son:


- Chocolate: tratamiento a base de cacao, manteca de cacao y aceite de almendras que, mediante un masaje, hidrata y tonifica la piel. El mismo es indicado para pieles dañadas. Para finalizar la sesión, se aplican aceites esenciales vitaminados para concluir el proceso de nutrición y dejar la piel lista para tomar sol.


- Algas (micro-estalladas): los envolvimientos de algas revitalizan los tejidos ayudando a la liberalización de retenciones hídricas. Aparte de los efectos adelgazantes, reafirman los tejidos y aseguran una remineralización intensa.


- Fango: lipolítico y de activación controlada. Formulado para tratar zonas de celulitis y adiposidad intermedia. Su gran movilización circulatoria y linfática, la suave hiperemia y los activos lipolíticos lo convierten en el tratamiento ideal para zonas mixtas.


Los dos últimos tratamientos (algas y fango) favorecen una puesta a punto general del cuerpo.

Asesoró Verónica Saglio, esteticista, para Spa Urbano de Andrea Peinados.

Andrea Peinados Spa Urbano * Talcahuano 1225 * 4811-1218.

martes, 2 de septiembre de 2008

Cómo y cuándo el ejercicio es bueno contra la depresión

Si bien es sabido que la actividad física disminuye los síntomas de ansiedad, científicos descubrieron que sólo aquellos con determinada predisposición genética se benefician psicológicamente con la práctica
La actividad física está relacionada en las sociedades occidentales con una disminución de los síntomas de ansiedad y depresión. Sin embargo, aparentemente, no sería la adrenalina del deporte lo que aparta a los ciudadanos de desarrollar síntomas negativos en su estado de ánimo. Según publicó el diario El Mundo, es la predisposición genética la que lleva a que las personas se beneficien psicológicamente por la práctica voluntaria de ejercicio.Recientes artículos médicos publicados al respecto ponen de relevancia la influencia positiva del deporte en las personas con tendencia depresiva. Sin embargo, los autores de la investigación publicada en el Archives of General Psychiatry revelaron que las muestras seleccionadas en los estudios precedentes sólo evaluaban a segmentos específicos de la población, más propensos a desarrollar tales efectos positivos en el desarrollo de los síntomas de ansiedad y depresión.Al parecer, los científicos, dirigidos por Marleen H. M. De Moor, seleccionaron una muestra de más de 8.500 personas de 18 a 50 años. En total, evaluaron los casos de 5.952 gemelos, 1.357 hermanos de los mismos (con carga genética emparentada pero no exacta) y unos 1.249 progenitores.La investigación comenzó en 1991, desde cuando los participantes recibieron cada dos años un cuestionario en el que ellos mismos reflejaban su estado de salud, modos de vida y rasgos de su personalidad de un modo detallado. El nivel de las actividades físicas desarrolladas por cada uno de los miembros de la muestra se midió a través de la llamada 'tasa metabólica equivalente' (MET), que contabiliza el gasto energético muscular que se experimenta con cada ejercicio. Mientras que los síntomas depresivos fueron agrupados en distimias, ataques de pánico, fobia social, comportamiento neurótico y ansiedad generalizada.La experiencia con gemelos exactosLos individuos que realizaban ejercicio físico con más carga metabólica manifestaban un leve descenso de los síntomas de la depresión, sin embargo, la causa del buen estado de ánimo no provenía de las actividades en sí, sino de su comportamiento a la hora de realizar un ejercicio y su carácter voluntario.Los datos de los gemelos monocigóticos (los genéticamente idénticos) fueron analizados con especial interés para determinar la importancia del deporte en el mantenimiento de una autoestima favorable. Sin embargo, los resultados arrojaron que el gemelo sometido a un mayor entrenamiento físico no mostró menos indicios de ansiedad o depresión que el que practicó deporte de una forma más moderada. Los síntomas eran los mismos en ambos hermanos y, en ocasiones, incluso eran similares a los demás miembros de la familia. Asimismo, los análisis mostraron, con el tiempo, que no se produjeron cambios de humor significativos en el gemelo que aumentó su nivel de ejercicio.El resultado no fue igual, en cambio, en los gemelos fraternales, nacidos de dos óvulos fecundados de forma independiente. En estos casos, se observó que el hermano físicamente más activo mostraba menos síntomas de tendencia depresiva, cuestión que los científicos holandeses atribuyen a un componente genético distinto que hace que uno de ellos tenga más predisposición a practicar deporte de forma voluntaria, que sí mejoraría el estado de ánimo de las personas.Según el estudio, "el ejercicio realizado de forma voluntaria en el tiempo libre está bajo la influencia de factores genéticos, mientras que el dirigido o supervisado por alguien está determinado por otros factores ambientales que no influyen en el estado de ánimo".Aun así, los autores insisten en que los resultados "no quieren decir que el deporte no pueda beneficiar a aquellos con ansiedad o trastornos depresivos", sino que, éste no tiene efectos similares a los antidepresivos o a las terapias cognitivas.


miércoles, 27 de agosto de 2008

CUANDO LOS HIJOS SE VAN

Grito porque ahora, que no están los chicos, puedo hacerlo!”, dice Marta enfurecida. Está enojada con su esposo, Leonardo, porque no quiso acompañar a su hija Julia al aeropuerto. Ella se acaba de ir del país para radicarse con su novio en Israel. “Tendríamos que haber gritado antes. Y preguntarnos por qué nuestros hijos decidieron irse a estudiar al exterior, lejos de nosotros”, sigue gritando Marta. El departamento les queda grande y, en ese silencio, los gritos de la mujer resuenan con más fuerza. Ella y Leonardo se casaron muy jóvenes, y Marta tuvo que dejar su carrera de Sociología cuando nació Julia. Después llegaron los dos varones y ella nunca pudo retomar los estudios. Ahora que los tres hijos se marcharon a estudiar al exterior, el matrimonio vuelve a estar a solas, y a la pregunta de “¿Y ahora qué hacemos?” le sigue la crisis. Ella se vuelve hiperactiva, retoma la carrera y llena la casa de amigos y compañeros de la facultad. En cambio, su esposo, que es escritor, cae en una depresión. Y en el borrador de su próximo libro escribe: “Un hombre y una mujer flotando en el agua, ¿están muertos?”. Nada mejor grafica los sentimientos de Leonardo frente a esa mujer con la cual crió a los hijos que ahora partieron. Esta es la situación que refleja El nido vacío, la nueva película de Daniel Burman, con Cecilia Roth en el papel de Marta y Oscar Martínez en el rol de Leonardo. “La partida de los hijos es uno de los grandes cambios de la vida. Pensé en este tema porque tiene que ver con un gran miedo mío. Los miedos son básicos, primitivos y en mi caso motorizan la creación. Confío en que, a partir de la película, mis hijos no se vayan nunca de casa”, bromea Burman. Sus hijos tienen 3 y 5, y faltan años para que partan de su lado. Sin embargo, Burman ya piensa en ese momento que es inevitable en toda familia. “Trabajando en este tema, encontré algo interesante: hay una falsa creencia machista que dice que el síndrome del nido vacío afecta más a las mujeres que a los hombres. En realidad, muchas mujeres experimentan un efecto liberador cuando sus hijos se van de la casa porque llenan el espacio vacío con cuestiones que habían sido postergadas. Con la llegada de los hijos, muchas mujeres postergan determinadas actividades de manera programada y no lo viven de una manera sufrida, entonces, cuando tienen la oportunidad de retomarlas, lo hacen con alegría. En cambio hay hombres, como Leonardo –el protagonista de la película–, que comienzan a llenar ese vacío con melancolía porque quieren seguir atados a las vivencias del pasado. Están perdidos en el presente”, continúa Burman. Y señala que otro aspecto interesante de este síndrome es que se trata de “una crisis que no es contemporánea con la pareja. Es decir, que se resuelve de a uno: en el caso de la película, Marta tiene que esperar que Leonardo resuelva su conflicto solo y que vuelva. El no quiere aceptar esta etapa e insiste en vivir en el pasado. Hay que darse cuenta de dónde uno está parado para regresar. Es como un duelo”.
Sergio Sinay, escritor, especialista en vínculos humanos y autor de La sociedad de los hijos huérfanos, disiente con Burman: “Este síndrome se da menos en las mujeres porque todavía se cree que la crianza sigue siendo una especialidad femenina, y aunque ellas se realicen profesionalmente, se las juzgará por cómo se desempeñen en el rol de madre”. Desequilibrio en la pareja
“Hay una conmoción cuando aparecen los hijos y otra cuando ellos parten –asegura María Marta Depalma, psicoanalista y docente del grupo de pareja y familia de Centro Dos–. La ida de los hijos generalmente coincide con la madurez de los padres”. La psicóloga Beatriz Goldberg, autora de ¿Cómo puedo hacer esto a la edad que tengo?, hace una distinción: “Hay que ver cómo sale de esto el hombre y cómo lo supera la mujer. Siempre se habló de que la mujer es la que se siente sola, pero la realidad es que hoy está más preparada y en esta etapa se dedica a retomar las asignaturas pendientes”. Y aclara que “no es un nido vacío en cuanto a que uno no tiene actividades para hacer, sino que se trata de la sensación de vacío en la pareja. Aparecen los silencios y lo no dicho a tiempo. Uno se encuentra frente a frente con el otro”. Irene Meler, psicóloga y presidenta del XI Congreso Metropolitano de Psicología que se desarrollará del 3 al 5 de julio en el Paseo la Plaza, relata que la denominación “síndrome de nido vacío” fue creada en Estados Unidos por la especialista Rose Oliver, en la década del ‘70. “Refiere a la depresión que suele afligir a las madres que se dedican todo el tiempo a la crianza de sus hijos y a ser amas de casa. En general, hoy la mujer, que está más activa laboralmente y tiene otras fuentes de gratificación, no sufre este síndrome. Tiene que ver con un ciclo vital, con un proceso de la madurez y que requiere redefinir nuevas etapas en la vida. Algo que puede resultar difícil tanto para mujeres como para hombres”, explica Meler.

Está claro que la partida de los hijos no es sólo un cambio importante para la mujer sino que se produce una crisis en el equilibrio familiar. Las penas, las alegrías, las decisiones y el tiempo ya nunca más se compartirán de la misma manera. La pareja debe reorganizarse y alcanzar una nueva estabilidad a partir del cambio. Hay, al menos, dos cuestiones que se plantean:

el tiempo, antes escaso porque estaba repartido entre las actividades de los chicos y las propias, ahora sobra. Si no se encuentran actividades nuevas para hacer, aparecerán la depresión, la ansiedad y actitudes manipuladoras para que el hijo retorne al hogar;

la pareja pasó veinte años rodeada de hijos que fueron el centro de sus vidas; ahora se reencuentra como al comienzo de la relación pero con más edad. Si el matrimonio no dedicó tiempo para cuidar su espacio, en esta etapa pueden verse como dos extraños.

“A veces los varones necesitan hacer un cambio de pareja. Se separan y buscan una mujer más joven. Es una especie de vampirismo emocional: se nutren de la juventud de la nueva pareja para sentirse más jóvenes”, aclara Meler. Y agrega que “la mujer, cuando tiene intereses, trabaja y es apreciada, es más fácil que no se deprima y que acepte el cambio con dinamismo”. Marta Trica, psicóloga y terapeuta familiar en Orientar, señala que “en el nuevo tiempo libre la pareja tiene que adaptarse y reencontrarse. Si los conflictos estuvieron filtrados por las cuestiones de los hijos, pueden surgir problemas. Y además hay que sumar que a lo emocional se agrega el componente biológico, porque generalmente se trata de parejas que están atravesando la menopausia y la andropausia. Y toda crisis necesita de nuevos recursos para superar la situación”. Depalma sugiere que “toda crisis debe ser tomada como peligro o posibilidad. El peligro sería que la continuidad de la pareja no tenga sentido cuando los hijos se van. La posibilidad, que se renueven las ganas de continuar de a dos y de reencontrarse el uno con el otro”. Según Sinay, “es un duelo que hay que atravesar. Es el cierre de una etapa. Y lo peor que puede pasar es que ese duelo sea negado. Porque permanecer en el mismo lugar más tiempo del necesario es disfuncional. El antídoto es comprender que el nido vacío no es una catástrofe sino una oportunidad para empezar a desarrollar otros aspectos. Y pensar: ‘Si pude criar a un hijo, soy capaz de hacer cualquier cosa que me proponga’”. Y advierte que “consumada la partida de los hijos, sobreviene el reencuentro con la pareja. Si no hubo buena comunicación durante el transcurso en el que fueron padres, existe la posibilidad de que se vea al otro como un extraño”.

Lo cierto es que el vacío que produce la partida de los hijos necesita ser llenado. Y es importante saber aprovechar la experiencia y el tiempo disponible para desarrollar actividades que antes no se podían realizar, reencontrarse con el otro y empezar a disfrutar la vida de otra manera.

[ Texto Daniela Fajardo/Silvina Ocampo Fotos El nido vacío ]

lunes, 25 de agosto de 2008

Exámenes de embarazo

PRUEBAS BÁSICAS
Biometría hemática. Revela un panorama amplio del estado de salud de la mujer embarazada, porque detecta padecimientos como la anemia e diversas infecciones. Se toma una muestra de sangre y se analizan los glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. La paciente no necesita ninguna preparación, ni estar en ayunas. Debe realizarse en cuanto se diagnostique el embarazo al inicio del segundo y tercer trimestres. No tiene ningún riesgo, la cantidad de sangre que se extrae no afecta ni a la madre ni al bebé. Permite observar cambios importantes que se van produciendo en la sangre materna o a lo largo del embarazo, y además permite detectar oportunamente problemas que pudieran ocasionar complicaciones del embarazo. Química sanguínea de 4 elementos. Detecta alteraciones en los niveles de glucosa, urea, creatinina y ácido úrico, relacionados con el metabolismo de las proteínas y la digestión de los carbohidratos. Se toma una muestra de sangre en ayunas. Cuanto antes se realice mejor, otra vez durante el primer trimestre del embarazo, otra durante el segundo trimestre y una más en el tercer trimestre. Permite detectar oportunamente alteraciones metabólicas, controlar padecimientos como la diabetes gestacional, y prevenir complicaciones del embarazo. Grupo sanguíneo. Detecta el grupo sanguíneo y la existencia del factor Rh en la sangre de la madre. Se extrae una pequeña muestra de sangre de la paciente, para identificar su grupo sanguíneo. En caso de un resultado positivo, es necesario confirmarlo con otros estudios específicos. Debe realizarse apenas se diagnostique el embarazo y se hace sólo una vez. Realizada tanto en la madre como en el padre del bebé en formación, es más fácil predecir y actuar frente a una posible incompatibilidad de Rh entre la madre y el hijo, la cual en el segundo embarazo de la madre podría ser muy peligroso para el bebé. Examen general de orina. Ayuda a diagnosticar padecimientos renales y del tracto urinario, infecciones y otros trastornos relacionados con enfermedades metabólicas o sistémicas. Se recolecta y se lleva al laboratorio la primera orina del día y ahí se hace un estudio microscópico y bioquímico para encontrar sustancias de desecho como glucosa, proteínas, cetonas, leucocitos, eritrocitos y bacterias. Está indicada durante el primero, segundo y tercer trimestre. Al detectar a tiempo infecciones o enfermedades renales o del tracto urinario, se pueden tomar medidas para prevenir complicaciones del embarazo. Urocultivo. Detecta la presencia de bacterias en la orina, y a qué tipo pertenecen. Se recolecta la primera orina del día, para colocarla en el laboratorio ante diferentes medios de cultivo y ver el tipo de desarrollo bacteriano que resulta. Debe realizarse desde el primer trimestre y cuanto antes mejor. Permite actuar con oportunidad frente a infecciones que pudieran ocasionar complicaciones del embarazo. Ultrasonido básico. Es una técnica que utiliza ondas sonoras para ver imágenes del bebé en una pantalla. Puede ser vaginal o sobre el abdomen. Es de gran ayuda para determinar la edad del feto, distinguir un embarazo múltiple, controlar el crecimiento y tamaño fetal, e identificar los principales defectos de nacimiento. También sirve para descubrir el porqué de ciertas complicaciones del embarazo, como hemorragias vaginales. Revela cierta información precisa, pero también puede sugerir alteraciones que necesitarían confirmarse con otros estudios. Se recomienda realizarlo una vez por trimestre: entre las semanas 8 y 12 para calcular la edad del feto, entre las semanas 16 y 20 como guía si a la mujer se le practica una amniocentesis, y cerca del nacimiento para revisar los niveles de líquido amniótico y evaluar los movimientos y el bienestar general del bebé. Si después de realizar un ultrasonido convencional, el médico sospecha que el bebé tiene un defecto congénito, entonces pedirá un ultrasonido más detallado. El ultrasonido proporciona información valiosa para elegir el tratamiento adecuado en caso necesario y mejorar las probabilidades de tener un bebé sano. Tamiz de glucosa. Detecta la diabetes gestacional. Se debe asistir con 10 a 12 horas de ayuno. Una hora después de tomar una solución glucosada, a la paciente se le toma una muestra de sangre que será analizada en el laboratorio. Si el resultado es positivo, deberá practicarse otro estudio confirmatorio, llamado curva de tolerancia a la glucosa oral. Debe realizarse entre las semanas 24 y 28. Aproxima al diagnóstico de diabetes gestacional, padecimiento que puede poner en riesgo la salud de la mamá y del bebé. VDRL. Detecta enfermedades venéreas, principalmente sífilis, mediante un análisis de sangre de la paciente. No es muy concreto, por eso en caso de un resultado positivo, es necesario confirmarlo con otros estudios específicos. Apenas se diagnostique el embarazo, debe realizarse sólo una vez. Orienta al médico sobre cómo manejar a la paciente y sobre el tipo de parto más conveniente. PRUEBAS ESPECIALESPerfil Torch. Detecta anticuerpos formados por el contacto con algún microorganismo que genere infecciones agudas como toxoplasma, rubéola, citomegalovirus, herpes simple y otros. Consiste en buscar anticuerpos contra enfermedades provocadas por esos microorganismos. No es de rutina, sino que se solicita cuando hay factores de riesgo específicos, por ejemplo cuando la mujer embarazada convive con gatos o ha estado en contacto con personas enfermas de rubéola. Permite actuar frente al riesgo de que esas infecciones interfieran con el desarrollo fetal. Amniocentesis. Detecta malformaciones causadas por alteraciones cromosómicas, Trisonomía 21 (Síndrome de Down), Trisonomía 18 y Trisonomía 13, entre otras. Mediante una punción en el abdomen de la madre, con una aguja delgada y bajo guía ecográfica, se obtiene una muestra de líquido amniótico que rodea al bebé. En la actualidad es la prueba más confiable para detectar alteraciones cromosómicas, con un margen de acierto cercano al 100%. Debe realizarse entre las semanas 15 y 18. El riesgo es que se produzca un aborto por ruptura de membranas, infección, lesión fetal, entre otras complicaciones, aunque esto sucede apenas en el 0.5 a 1% de los casos. después Del procedimiento algunas mujeres experimentan dolor, sangrado ligero o pérdida de líquido amniótico. Esta prueba permite conocer tempranamente alteraciones cromosómicas importantes y diagnosticar ciertos defectos cardiacos en el bebé. Determinación de anticuerpos antifosfolípidos. Detecta enfermedades inmunológicas que pueden causar muerte fetal, como las que producen los anticuerpos antifosfolípidos. Se toma una muestra de sangre de la madre, para buscar la presencia de anticuerpos que puedan ocasionar padecimientos como afecciones vasculares, entre otros. Debe realizarse sólo cuando el médico lo determine, ante la sospecha de alguna enfermedad inmunológica, o cuando la madre haya tenido embarazos previos en los que haya habido muerte fetal. Esta prueba facilita el tratamiento oportuno de ciertas alteraciones de tipo inmunológico. Cuádruple marcador. Detecta defectos del tubo neural y alteraciones cromosómicas como Síndrome de Down. Se toma una muestra de sangre de la paciente y se analiza en el laboratorio con cuatro reactivos, que permiten identificar alteraciones. No es una prueba específica, en caso de resultar positiva, la paciente debe someterse a pruebas específicas más agresivas como la amniocentesis para confirmar el diagnóstico. Debe realizarse entre las semanas 15 y 18. Permite saber si hay riesgo de que el bebé padezca Síndrome de Down o espina bífida. Es una prueba muy útil, pero su costo es alto. Doppler. Detecta alteraciones hemodinámicas en el bebé. Es un tipo de ultrasonido con un aditamento especial que permite valorar los flujos sanguíneos de las arterias importantes, entre ellas la umbilical y las cerebrales. Debe realizarse en el primero y tercer trimestres, cerca de terminar el embarazo. No tiene ningún riesgo, pero debe evitarse durante las primeras semanas. Gracias a este estudio es posible actuar oportunamente en caso de sufrimiento fetal u otras alteraciones hemodinámicas.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Estrés, señales

Si bien hay personas que están más predispuestas que otras a padecer ciertas enfermedades, los tiempos que corren no dejan exento a casi nadie de este mal.
Un médico especialista en Psiquiatría dijo a Infobae.com que “no hay salud, sin salud mental”.Para poner blanco sobre negro, sería interesante aclarar a priori que el estrés es el "grado de tensión adaptativa que tiene todo organismo vivo". Así lo definió el doctor Roberto Ré, médico especialista en Psiquiatría, quien diferenció entre un estrés bueno y otro malo."Cuando el grado de tensión permite la adaptación y que la persona potencie los recursos propios hablamos de una situación saludable, pero si la tensión es extrema y provoca un bloqueo, resulta desadaptativa, con lo cual la consecuencia va ser negativa", explicó el profesional, que definió como estrés y distrés a las conductas, respectivamente.Consultado acerca de qué señales emite el cuerpo cuando se estresa, el director y fundador de la Red Sanar identificó como las más frecuentes: "Contractura muscular, dolor, falta de concentración y memoria, estado de irritabilidad del sistema emocional con pérdida de la alegría y tristeza acompañante, estado de bronca y miedo, pérdida de las capacidades cognitivas (no resolver problemas que antes resolvía fácilmente), pérdida de sueño, pérdida de patrones biológicos (falta o aumento de apetito, disfunciones sexuales), enlentecimiento psicomotor (disminución de reflejos que puede ocasionar accidentes)"."El distrés es la respuesta negativa a un estresor", explicó Ré, y consideró una pérdida, duelo, pérdida laboral, no reconocimiento social, dificultad económica, agresión, pelea vincular, ruptura o fracaso académico las situaciones más "comunes" que generan estrés negativo.El profesional remarcó que el estrés es "una reacción respuesta", al tiempo que consideró que "el punto central es cómo se toman los problemas; los problemas no son problemas, el problema es cómo me lo tomo".Acerca de si hay personas más propensas que otras a estresarse, Ré aseguró que "cada uno tiene en su desarrollo genético vulnerabilidades que lo hacen proclive a padecer ciertas enfermedades, que muchas veces están dentro del sistema familiar"."No hacemos las enfermedades que queremos, sino las que podemos", remarcó el profesional en ese sentido y destacó que "ante un distrés uno hará pánico, otro infarto, otro depresión".Si bien el estrés es "tratable", como todo en medicina, "lo más importante es prevenirlo". Los tratamientos –explicó Ré- son multidisciplinarios: "No sólo apuntan a mejorar los síntomas corporales, sino lo emocional y mental ya que no hay salud sin salud mental".Burnout, o síndrome de quemazónEs una forma de estrés de los vinculados a la ansiedad, la depresión y el desgaste laboral. Están relacionados con un gran distrés. "La reacción respuesta del animal es emocional-corporal, mientras que en el hombre juega también un rol importante lo cognitivo", subrayó Ré.El burnout se manifiesta en tres claras señales:* Agotamiento emocional: expresado en cansancio, temblores, dolores musculares, irritabilidad, cambios de humor, aumento de la reactividad, nerviosismo, mal humor, movimiento angustioso sin fines concretos, ansiedad, hostilidad y antagonismo, ausentismo laboral, aislamiento social y pobre inclusión en la integración del equipo de trabajo.* Despersonalización: expresado en el desarrollo y actitudes negativas, con insensibilidad hacia los receptores de tales actitudes, dirigentes, alumnos, docentes, no docentes, padres. Un claro ejemplo de esto: resentimiento, desconfirmación del otro o actitud negativa de no asignar importancia a realidades que si la tienen.* Bloqueo de la realización personal: consiste en la percepción de una considerable reducción de las expectativas individuales, acompañados de una permanente evaluación negativa con sentimiento de fracaso, pérdida de autoestima y dificultades en el empleo de recursos sociales asertivos.Esto suele estar acompañado de incapacidad para la toma de decisiones y actitudes rígidas con ausencia de un proyecto y misión vital significativa.¿Las causas?El Burnout es catalogado como una patología laboral y relacional, afectando sobremanera a quien sufre un distrés por una demanda personal que responde con una sobre-exigencia que no es capaz de controlar sana y empaticamente, produciendo el desgaste de la persona y una alteración disfuncional en su actuar ordinario. El distrés laboral originado en demandas en el trato, desempeña un indudable papel en su origen, es pues un trastorno padecido por aquellas personas del mundo del trabajo que se encuentran en contacto con personas algunas veces alteradas, siendo el vinculo disfuncional el principal motivo del desgaste. El desgaste no solo afecta la relación laboral sino también todas las relaciones sociales de la persona afectada.

sábado, 16 de agosto de 2008

Cuando él no quiere hijos

Frente al escenario de que el hombre no quiera hijos, las opciones no son muchas: seguir adelante y realizar el duelo de la maternidad frustrada, intentar revertir la situación o simplemente emprender la retirada.

Hoy nadie se sorprende de que las mujeres posterguen la maternidad, e incluso, que por opción decidan no tener hijos. Pero cuando esta decisión se ve frustrada por oposición de la pareja, el escenario cambia. Sin embargo, no son pocas las mujeres que se involucran en relaciones con tales limitaciones.

En las consultas de psicólogos y terapeutas de pareja la presencia de este tipo de conflicto se ha vuelto un ítem habitual. Se trata de una temática nueva, propia de los tiempos modernos.

Tema común
Según la psicóloga clínica Valeria Sepúlveda, son muchas las mujeres que pasados los 30 deben enfrentar el tema de la maternidad. Aunque la situación más extrema la viven aquellas que sienten que el reloj biológico empezó a funcionar y desean ser madres lo antes posible. "Lamentablemente, quien sea pareja de un hombre mayor que no quiere hijos -porque ya los tuvo- y decide seguir al lado de esa persona tendrá que asumir muchas frustraciones", aclara.

Para la profesional, toda opción implica dejar algo. Una pérdida siempre va a significar tristeza, rabia... rebeldía, pero la mujer no debería sentir la postura de su pareja como un asunto personal. "El hombre debe tener la libertad para decidir si desea ser padre. Desde ese punto de vista es respetable que se niegue. Pero al aceptar las reglas que él impone lo ideal es mantenerse en una línea. Es decir, evitar reproches posteriores por la infelicidad que generó la decisión de no tener hijos".

Un ejemplo
Gabriela tiene 35 años y puso término a la relación con Mario, de 52, hace un año. "Después de tres años de pololeo no me quedó otra opción que terminar. Cuando lo conocí su condición de no tener niños me pareció pertinente, pero después de un año juntos comencé a sentir la necesidad de tener un hijo de él. Ese era mi mayor sueño. Estaba muy enamorada. Ilusamente pensaba que podía hacerlo cambiar de opinión. Además, él no tenía hijos de relaciones anteriores. Pero la señal que me indicó que era tiempo de retirarme ocurrió después de un atraso y la actitud de él fue lapidaria. Eso todavía no se lo puedo perdonar. Al poco tiempo lo dejé, aunque aún sigo sola", explica.

"Para algunos hombres la paternidad no es tan importante como el hecho de tener una pareja que los apoye. Aunque siempre existe la posibilidad de que el amor generoso lo haga cambiar de opinión. Lo fundamental es jamás perder el norte: un hijo es una opción de pareja", aclara la psicóloga.

Sobre la maternidad
La búsqueda de pareja no es un acto azaroso. La persona lo hace en relación a lo que siente que es su complemento. "Para algunas mujeres enamorarse de este tipo de parejas puede resultar normal, ya que de manera inconsciente rechazan la idea de ser madres. Quizás no tuvieron un modelo adecuado que las hiciera desear serlo. Ser madre no sólo significa tener hijos biológicos, sino también entregarse a otros a través del trabajo o proyecto de vida", concluye la psicóloga clínica.

miércoles, 13 de agosto de 2008

El consumo de pastillas anticonceptivas puede afectar la elección de pareja


El consumo de píldoras anticonceptivas podría perturbar la habilidad natural de la mujer para escoger un compañero genéticamente diferente a ella, según indica un estudio publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B.Los seres humanos eligen a su pareja, entre otras cosas, a través del olfato, y tienden a sentir atracción por las personas cuyo olor parece indicar características genéticas diferentes a las propias, para mantener la diversidad genética.Se cree que los genes contenidos en el llamado Complejo Principal de Histocompatibilidad (MHC), que ayuda a construir las proteínas involucradas en la respuesta inmunológica del cuerpo, influyen en el olor corporal por su interacción con las bacterias de la piel, y parecen afectar también a la elección de pareja.Estudios en animales demostraron que las hembras suelen preferir los olores de los machos que tienen un MHC diferente del suyo, posiblemente por el instinto de supervivencia de la especie. Una investigación en humanos en 1995 ofreció resultados en la misma línea, aunque otras posteriores arrojaron datos confusos sobre el papel del MHC en la elección de pareja y la posterior estabilidad de la relación. El estudio de 1995 apuntó por primera vez que, en ocasiones, las mujeres que tomaban la píldora elegían a hombres con una genética parecida, lo que tendría posibles consecuencias para la fertilidad de la pareja e incluso su estabilidad. Craig Roberts, profesor de Psicología evolutiva de la Universidadinglesa de Liverpool, analizó empíricamente junto con colegas de la universidad de Newcastle el efecto de la píldora anticonceptiva en las preferencias olfativas de las mujeres. Para el experimento, un centenar de mujeres indicaron sus preferencias de entre seis muestras de olor corporal masculino (tres con MHC similar al suyo y tres con uno distinto) seleccionadas de entre 97 voluntarios, antes y después de iniciar el consumo de la píldora.Así, las voluntarias participaron en dos sesiones, en un intervalo de tres meses. En la segunda sesión, un poco menos de la mitad de ellas empezó a tomar la píldora.Para "recolectar" el olor masculino, los hombres participantes tuvieron que dormir dos noches seguidas con la misma camiseta. A diferencia del estudio de 1995, Roberts no halló una preferencia significativa de las mujeres por hombres con MHC similar o diferente al suyo en la primera sesión, cuando ninguna había tomado la píldora.En la segunda sesión, "tampoco se detectó una preferencia general, pero lo que sí pasó fue que las mujeres que habían empezado a tomar la píldora registraron un cambio de preferencia hacia los hombres con un MHC similar al suyo", explicó a Efe el experto.Si, como se cree, el olor desempeña un papel importante en la elección del compañero, los resultados de este estudio sugerirían que tomar la píldora puede modificar las preferencias olfativas de las mujeres, apuntó.La similitud en el MHC, prosiguió Roberts, "no sólo puede llevar a problemas de fertilidad, sino que eventualmente podría conducir a la ruptura de relaciones cuando las mujeres dejan de tomar la píldora, ya que la percepción del olor desempeña un papel importante en el mantenimiento de la atracción hacia el compañero". Sin embargo, el profesor británico subraya que "las mujeres no deben preocuparse aún", al menos hasta que estos resultados, que calificó como "sutiles", puedan comprobarse en muestras de parejas reales.Roberts espera conseguir financiación para realizar ese experimento, que conllevaría analizar la evolución de parejas que se conocieron cuando ellas tomaban, o no, la píldora, y analizar índices de divorcio, de fertilidad y salud de la descendencia.