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martes, 23 de septiembre de 2008

¿Cómo controlar los celos?

Incluso puede resultar estimulante si provoca que ambos estén atentos al otro.

Pero si sufres, o haces sufrir a tu pareja por tus celos, es tiempo de reflexionar para cambiar tu comportamiento. Los celos pueden superarse si sabes qué hacer para lograrlo.

• Evita los pensamientos destructivos. Sustitúyelos por otros que te den seguridad y confianza en ti misma.

• Esfuérzate por ser positiva y diferencia los hechos reales de aquellos nacidos de tu imaginación. Guíate por los hechos para ver si realmente hay un conflicto que debas solucionar.

• Confía en tu pareja y evita el deseo irrefrenable de interrogarla acerca de dónde y con quién está cada cinco minutos. Cuando sientas ese impulso, inmediatamente ocúpate de ti y haz algo que te de mucho gusto.

• Habla con tu pareja acerca de lo que te sucede en un momento en que te sientas tranquila. De ese modo mantendrás el contacto contigo misma y podrás expresarte, algo imposible de hacer si eliges hablar en pleno ataque de celos.

• Habla de tu percepción actual. No justifiques tus celos por hechos del pasado, ciertos o no, que ya han sido aclarados.

• Si sientes que la situación te supera, habla con alguna persona discreta y de confianza acerca de lo que te ocurre: una amiga, un consejero, un especialista. Muchos fantasmas se diluyen cuando puedes hablar de ellos y, por lo contrario, se refuerzan cuando los ocultas o los niegas.

• No culpes a nadie de lo que sientes, y mucho menos a ti misma. Recuerda que si bien eres responsable de tus actos, estás intentando sinceramente superar estos celos que te lastiman.

Finalmente recuerda que los celossiempre nacen de algún temor. Conócete a ti misma y potencia tus virtudes. Así contarás con la fuerza y seguridad necesarias para superar los celos y gozar de tus relaciones con libertad y confianza.

22 de septiembre de 2008 (Mujer•Com)

domingo, 21 de septiembre de 2008

Mujeres que dan de mamar recuperan más rápido la figura

La lactancia exclusiva ayuda las mujeres a perder más rápido el peso acumulado durante el embarazo que el uso de mamadera
Las mujeres recuperarían su peso previo al embarazo si optan por la lactancia exclusiva para sus bebés, indicó un nuevo estudio. Así lo dijo a Reuters Health el doctor Alex Kojo Anderson, de la Universidad de Georgia, en Atenas.

El equipo dirigido por Anderson comparó el peso corporal de 24 mujeres de 19 a 42 años antes del parto y en el momento del nacimiento con su peso en la semana 12 posparto. De ellas, 17 usaban lactancia exclusiva y nueve alimentaban a su bebé con fórmula o la combinaban con la lactancia.

Según el estudio, publicado en la edición en internet de International Breastfeeding Journal, las mujeres que combinaban la lactancia adelgazaron más que las mujeres que usaban la lactancia exclusiva en las primeras cuatro semanas posparto.

Pero eso se revirtió entre la octava y la duodécima semana. Cuando el equipo comparó la disminución del peso corporal materno después del parto, en las mujeres que sólo amamantaban era mayor a las dos, cuatro, ocho y 12 semanas posparto que en las mujeres que optaban por la lactancia combinada.

Esa tendencia fue evidente a pesar de un mayor consumo calórico y un menor nivel de actividad física entre las mujeres que usaban la lactancia exclusiva que entre aquellas que optaron por la lactancia combinada.

Asimismo, "la tendencia en el porcentaje de pérdida de peso fue estadísticamente significativa entre las mujeres que usaban la lactancia exclusiva y no en el otro grupo de mujeres", agregó Anderson.

"Estos resultados aportan más evidencia de que la lactancia exclusiva promueve una mayor pérdida de peso materna que la lactancia combinada, aún en la primera etapa posparto", sostuvo el equipo. Promover la lactancia exclusiva es una forma de ayudar a las mujeres a prevenir el sobrepeso o la obesidad, concluyeron los autores.
Fuente: Reuters


jueves, 28 de agosto de 2008

Las claves para encontrar pareja ···y conservarla

Si hay una temática en la que más de uno necesitaría un manual de instrucciones es, sin dudas, en eso de hallar a la persona ideal con la cual compartir la vida.

Basada en testimonios de pacientes a quienes la tarea solía convertirse en una odisea, la médica Psiquiatra María Leonardi (MN 52895) escribió El difícil arte de encontrar pareja, en el cual narra 13 historias de mujeres que, por miedo a la soledad, baja autoestima, temor al desapego, miedo al compromiso etc etc etc no lograban "formalizar" una relación.

¿Cómo surgió la iniciativa de escribir el libro?
Creo que de las charlas con amigas, con pacientes, de lo que me pasaba a mí. De tanto hablar más o menos de lo mismo.
Escuchaba mucho que los hombres son "esto o lo otro", aunque también atiendo a hombres que sufren por las mujeres, porque no las entienden.

¿Por qué todos los testimonios son de mujeres? ¿Los hombres no están preocupados por el tema?
Ocurre que tenía la intención de orientar el libro a las mujeres.
Sin embargo, ellos, en general, pese a que también quieren hallar una pareja y formar una familia encaran el tema de manera diferente. Hacen o dicen otras cosas, pero no es que las sientan. Algunos hasta son demandantes y absorbentes (características que suelen adjudicar a la mujeres).

¿Hay una receta para conseguir pareja y conservarla?
No creo que haya una receta, pero sí que hay errores que no hay que cometer. Sobre todo en lo que uno piensa o siente, no tanto en cómo se comporta.

De acuerdo a cómo pensás actuás: si ves a un hombre y te deslumbrás y a partir de ahí lo ponés en un pedestal ya empezamos mal.

Un 'consejo' que siempre viene bien y más en los tiempos que corren es que cada uno se centre en su propia vida (que es lo único que se tiene seguro). Que la vida sea valiosa por lo que la persona hace, por el trabajo que tiene, que esté orgullosa de sus logros. Y después ver cómo se relaciona con un hombre. Pero si el hombre tiene que venir a llenar vacíos y si él no está la mujer no sabe qué hacer, eso pone de manifiesto que no sabe lo que busca.

En la actualidad está todo en un proceso de redefinición: ¿Qué hacemos las mujeres? ¿Por qué queremos casarnos, el nido, la casita? Creo que a cierta edad las hormonas mandan y el reloj biológico tiende a querer una familia, pero a diferencia de la mujer de antes, que se casaba y 'agachaba la cabeza', ahora quieren marido, padre para sus hijos, etc pero no lo quieren dejar que las mande. El imperativo en el hogar sería: O mando yo o los dos. Los modelos están cambiando y lo difícil es ver dónde se ubica cada uno.

¿Cuáles son los errores más comunes que se cometen en la "búqueda"?
El primero es buscar cuando aún no me armé como persona. Buscar a otro que me complete.

Otra de las fallas más comunes es el enamoramiento instantáneo: eso de 'no te conozco y ya siento que sos el hombre de mi vida y me quiero casar'.

Algo muy común también son las mujeres que 'apuran' y después no quieren comprometerse. Las mujeres de antes se casaban y 'bancaban' lo que venía, pese a que no era ideal porque el ideal no existe. No digo que estaba bien que se sometan o 'aguanten', pero me pregunto por qué funcionaban esas parejas...¿por qué se quedaban?

En algún punto pareciera que la libertad sexual inaugurada en los '70 por las mujeres se les volvió en contra: ¿Para qué querría casarse un hombre? Si todo lo que quiere lo consigue igual, ¿qué le agregaría el matrimonio?

¿Cree que las dificultades para relacionarse son propias de estos tiempos o son las mismas de siempre?
Los problemas tal vez eran los mismos. La gente quizá también estaba insatisfecha, en ese sentido la mentalidad no cambió tanto.

Lo que sí se nota es que antes no había tanta desesperación por la felicidad permanente, por la perfección. Ahora cada vez se exige más y da la sensación de que en las relaciones humanas ocurre algo similar que con los avances tecnológicos. Todo es más volátil y eso afecta a la pareja.

Así como un celular todos los meses se vuelve viejo, lo mismo parece estar pasando con los vínculos: ¿Y si me quedo con este y me pierdo algo mejor?
29 de agosto de 2008 (Infobae)

domingo, 24 de agosto de 2008

ADICTAS a los ex

Muchas mujeres no saben o no pueden terminar con su pareja anterior y reinciden en encuentros esporádicos. Esto no les permite avanzar y las deja ancladas en el pasado. Sepa qué hacer.

En la ficción ya hemos conocido historias de mujeres que no pueden cortar con sus ex parejas. En “Sex and the city”, Carrie Bradshaw (interpretada por la carismática Sarah Jessica Parker) a los 40 y pico, sexy y soltera, a pesar de que tiene relaciones con algunos hombres, siempre termina cediendo ante la tentación y vuelve a los brazos de su ex, el misterioso señor Big. En “Socias”, Mía Pontevedra, el personaje de Andrea Pietra, tampoco puede terminar la historia con su ex marido (un delicioso Federico D’Elia) y ni siquiera divorciarse, siendo como es, abogada.
En este tema, la vida cotidiana imita a la ficción y no son pocas las mujeres que al igual que estos personajes van y vuelven en una especie de relación adictiva con sus ex. Si no hay hijos de por medio, caen en la trampa del sexo o de una dificultosa amistad y, cuando hay hijos, se convierten en la excusa perfecta para seguir frecuentándose más allá del diálogo.
Al parecer, el problema está en que las mujeres son más sensibles que los hombres y les cuesta más tiempo y esfuerzo desengancharse emocionalmente de una historia sentimental fuerte, especialmente si fue extensa en el tiempo. En cambio, ellos suelen tapar más rápido su dolor y angustia volviendo a viejas actividades, recuperando fútbol y amigos o iniciando una nueva relación.

El eterno retorno
Para la psicóloga Graciela Fernández, terapeuta de pareja y familia, cuando son ellas las que toman la decisión de terminar con la relación, casi no se dan casos de reincidencia o búsqueda de la pareja anterior. En cambio, las que parecen no poder cortar los lazos son aquellas que tuvieron que escuchar el final del amor de boca de sus parejas.
“La razón de volver a estar con el ex puede ser la ilusión de que la pareja se vuelva a recomponer. Se fantasea con que si él acepta esto es porque todavía quiere tener algo, todavía ella le importa y aun, si está en otra relación, no será algo importante”, grafica Fernández. Y agrega: “Es como seguir teniendo algo de él, como que no está todo perdido. A veces pasa que el hombre se fue con otra y se establece, sin darse cuenta, una competencia para ver quién se queda con él”.
Celina (34) estuvo de novia siete años con Walter, con quien convivió desde la mitad de la relación. Sin embargo, ella sintió que el romance no la terminaba de convencer y decidió cortar. “Al poco tiempo, conocí a otro hombre y pensaba que me había enamorado, pero me di cuenta de que seguía muy enganchada con mi ex – confiesa – Actualmente, él está en pareja, nos seguimos buscando y yo sigo sin poder enamorarme. Tengo gente que me ama, pero soy yo la que no me decido. Siento que siempre lo voy a amar a él”.

Trampas entre sábanas
Muchas de estas mujeres son tentadas por sus parejas anteriores y por sus propios deseos e impulsos para mantener relaciones esporádicas, pero, en la mayoría de los casos, estos efímeros encuentros íntimos suelen tener su dolorosa contrapartida en la abstinencia que genera la ausencia de ese otro que supo ser tan importante en la vida.
“El peligro de los reencuentros con los ex es que la sensación de soledad posterior suele ser más intensa. La mujer puede sentir que dejó entrar a su cuerpo y a su vida a alguien que, en definitiva, se está yendo. Obviamente estos encuentros generan cierta adrenalina, en algunas mujeres de manera adictiva”, afirma la periodista Valeria Schapira, autora del libro “Monólogo de una mina sola".
Por lo general, estos reencuentros – a diferencia del romance entre Carry y el señor Big- no llegan a buen puerto y sólo demoran el corte de una relación que no va hacia delante y hasta evitan nuevas parejas que pueden ser mucho más ricas y promisorias.
Cuando Valeria (26) tenía 21 años, estuvo de novia durantes dos con Miguel, un chico que formaba parte de su grupo de amigos. Luego se pelearon, pero cada tanto compartían momentos placenteros con la premisa de pasarla bien y recordar tiempos pasados. “La primera vez yo lo dejé, me arrepentí porque nunca tomé la decisión segura y lo volví a buscar, hace un año y medio. Le dije que lo extrañaba, que quería estar con él, que no me hacía bien el histeriqueo de uno o del otro” -recuerda Valeria- En ese momento me dijo que no quería estar de novio y, cuando le pedí que me mirara a los ojos y me respondiera si no me quería, él argumentó que no me podía decir eso y nos seguimos viendo un tiempo más”.
La trampa más nueva la tiende internet y sus encuentros en los sitios de chateo. “Conectarse y encontrar a alguien que compartía tu cama con vos produce una tentación muy fuerte de hacer contacto. El chat y los mensajes de texto fomentan las relaciones adictivas y demoran el duelo y el adiós definitivo de una relación que, si se terminó, era porque no estaba prosperando”, sostiene Schapira.

Mejor conocido que por conocer
Uno de los orígenes de esta adicción a la ex pareja parece estar en la inseguridad y se saca del freezer el pasado justo en el momento en que se está conociendo a otra persona para, inconscientemente, boicoteando una nueva oportunidad de ser feliz.
El ex ocupa, entonces, el lugar de lo “malo conocido” por el temor que genera lo bueno para conocer. “No hay que tener miedo de comenzar a salir con otra persona y de abrirse al mundo con un panorama más amplio. Las comparaciones son inevitables, pero no hay que quedarse en eso. Es preciso darse otras oportunidades, probar. Ponerse filtros para observar al nuevo es volver a mirar al ex como idealizado, como si no hubiera ninguno como él”, enfatiza Fernández.
Después de varias idas y vueltas con Miguel, Valeria reconoce que lentamente está logrando sacárselo de su cabeza: “Antes, ningún chico me venía bien, recién ahora estoy más madura para permitirme comenzar una nueva relación”, asegura.

Dudosa amistad
Erika (26) estuvo de novia casi tres años con Gabriel. Ella decidió terminar la relación hace dos, está embarazada de su actual pareja, pero cada tanto chatea o se mandan mensajes de texto con su ex. “Es difícil no saber nada de alguien con quien compartiste tanto tiempo de tu vida. De vez en cuando nos encontramos via internet y sé cómo está, qué es de su vida o nos escribimos mensajitos, pero sin ninguna doble intención”.

El caso de Erika no es una excepción ya que a muchas mujeres les cuesta –aunque ya no haya sexo de por medio- dejar de tener contacto con una pareja anterior. ¿Es posible esta amistad?
“Supongo que es posible retomar una relación cordial (amistad es una palabra demasiado profunda) cuando se desvanece el rencor, el dolor o algún otro sentimiento fuerte.” - explica Schapira - Por lo general, esto se da si las dos partes tienen nueva pareja y no ponen expectativa en estos encuentros. Y, en el caso de la mujer, si el sexo ya es historia, porque las mujeres solemos poner un plus emocional al mero encuentro sexual”.
Alejandro Gorenstein

viernes, 22 de agosto de 2008

La soltería, según pasan los años


Bien sabido es eso de que la falta de pareja no es vivida de igual manera por hombres y mujeres. Menos aún se experimenta de forma similar a los 20, 30 o 40 años. Cómo hacer frente a cada etapa
El sitio En el Zaguán publicó un artículo de la revista Psychologies, que describió las vivencias y los desafíos de cada etapa según la edad y el sexo:Entre los 20 y los 30 años: la despreocupación. A esta edad, no hay diferencia entre las chicas y los muchachos en la manera de vivir la soltería. Soltería es sinónimo de aventuras, diversión.Es la época de las aventuras amorosas, de la vida sexual intensa, de la seducción. Al alargarse la adolescencia, las responsabilidades parecen lejanas. A partir de los 30: la urgencia. Alrededor de los 30 años todo cambia, y la soltería es vivida de diferente manera según el sexo. A las jóvenes mujeres, el deseo de fundar un hogar y tener hijos las apura. El síndrome de la Santa Catalina se manifiesta, con las primeras inquietudes acerca del porvenir sentimental y familiar. "Disfruté bien de la vida, conocí muchos hombres, pero hoy deseo pasar a otra cosa. No quiero encontrarme a los 40 sola", bien podría ser el pensamiento por esa época.Entre los jóvenes varones, la necesidad existe, pero menos masivamente. La soltería es todavía vivida con alegría. "Quisiera tener hijos, pero no todavía", piensan muchos.Entre los 35 y los 45: la resiliencia. Esta franja de edad está preocupada por la soltería llamada "secundaria". Ya vivieron en pareja, se casaron, se divorciaron o se separaron.Allí todavía la línea de separación pasa por los sexos. Las mujeres solas que viven el fenómeno de monoparentalidad son más numerosas que los hombres. Y la soledad las afecta en mayor medida. Sin embargo, las mentalidades se mueven. Son muchos los solteros "a tiempo parcial", que viven en pareja de vez en cuando. Los asalta el miedo de comprometerse o deseo de revivir la adolescencia, pero también la necesidad de realización personal, de vivir lo mejor y de rechazar lo peor.Después de los 50: la exigencia. Entre los seniors, la soltería es una realidad dolorosa, sobre todo para las mujeres. Luego de los 50, están cada vez más solas, y les resulta difícil encontrar un compañero. Mientras los hombres de la misma franja etaria rehacen más frecuentemente su vida con una compañera 10 o 15 años más joven. Respecto de las relaciones amorosas de las mujeres de más edad, las mentalidades no cambiaron. Pero se mueven para ambos sexos en lo que atañe a las separaciones: luego de 30 años de vida en común, cada vez más hombres y mujeres no vacilan a la hora de divorciarse.