lunes, 24 de septiembre de 2012
Depilación definitiva
La depilación definitiva, consiste en aplicar una luz pulsada intensa en el vello, esta luz viaja a través del folículo piloso hasta la raíz, impidiendo que vuelva a crecer.
La depilación definitiva es el tratamiento de medicina estética que más auge ha tenido en los últimos años. Gracias a los avances en tecnología médica, actualmente es posible practicarse una depilación definitiva que le dé solución al problema del vello excesivo, sin tener que gastar grandes sumas de dinero. Además, los avances tecnológicos hacen que los tratamientos se vuelvan cada vez más eficaces en la lucha contra el vello, obteniendo mejores resultados en menos tiempo.
La depilación definitiva, consiste en aplicar una luz pulsada intensa en el vello, esta luz viaja a través del folículo piloso hasta la raíz, impidiendo que vuelva a crecer.
Generalmente se recomiendan entre 4 y 8 sesiones para obtener los resultados esperados, estos dependen del ciclo de crecimiento del mismo. El crecimiento del vello, al igual que cualquier proceso de la naturaleza, sigue un ciclo biológico, este consiste en crecimiento, maduración, reposo y caída, y vuelta a crecer. Para que el tratamiento sea efectivo el vello debe encontrarse en la etapa de crecimiento. Como este proceso no se da en forma homogénea en todo el vello, sino que este crece a destiempo, son necesarias varias sesiones para que el procedimiento sea efectivo y abarque todos los vellos del área tratada.
Dependiendo del tipo y color de vello, puede ser mas afectivo el tratamiento de luz pulsada o el de laser, esto deber ser siempre evaluado por un profesional y en muchos casos es necesario usar ambos tratamientos combinados para lograr un resultado acabado.
La depilación definitiva, además de eliminar el vello, ayuda a eliminar los pelos encarnados y a mejorar la calidad de la piel de la zona tratada, ya que además incentiva la producción de colágeno y elastina.
Otras ventajas de la depilación definitiva son: es indolora, no quiere anestesia, no deja marcas, no es invasiva.
Es fundamental que el tratamiento sea aplicado por médicos especializados en salud estética y en consultorio. Es la mejor garantía que tiene la paciente sobre la seriedad y profesionalidad de quien realiza el procedimiento.
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miércoles, 12 de septiembre de 2012
Problemas con la lactancia.
Te voy a contar mi historia con mi 2do hijo, por ahí te ayude.
Si los pezones están preparados durante el embarazo no vas a tener problemas. El problema surge cuando no los preparamos durante el embarazo, no importa si es el 2do o el 3ro; en cada embarazo hay que prepararlos, salvo que tengas la suerte de tener unos pezones muy justos para la boca de tu futuro hijo; aunque igualmente la piel al estar seca, se pueden lastimar, por eso hay que lubricarlos y prepararlos.
Se recomienda hacerlo desde el 3er mes en adelante ya que en los últimos meses, tocar los pezones puede provocarte contracciones.
Paso a contarte mi historia personal; cuando nació mi 1er hijo, me preparé los pezones con crema de caléndula y tuve una lactancia espectacular. Me dolió solo cuando me bajó la leche, que lo hizo al 5to día de haber tenido familia; me bajó muy de golpe y tenía que deshinchar mis pechos porque me dolían mucho y para que no me agarre la bendita mastitis. Para eso, me metía en la ducha y me ordeñaba…si si…tal cúal vaquita, me ponía paños calientes (con la plancha) en los pechos y me sacaba. Eso duró un día. Luego se regulariza sola.
Con mi 2do hijo, pensando que ya tenía preparados los pezones por ser el 2do embarazo no hice nada. El día que nació, gracias a mi experiencia de madre, la bebé prendió sin problemas al pecho, ese día comió re bien. A los días siguientes los pezones se me empezaron a lastimar y me dolían mucho. Al 5to día tuve la bajada de leche y me saqué con un saca leche q me prestaron más la toma de la niña, pero tenía los pechos muy lastimados y lloraba del dolor, por lo que estimo no me saqué lo suficiente y me agarro mastitis: fiebre, escalofríos y pechos duros. El ginecólogo me dio un remedio para eso y me dijo q me siga sacando leche. Me puse almohadillas de gel calientes en el pecho para que afloje la leche que tenía dentro.
Los pechos seguían lastimados ya que la bebé tenía la boca muy pequeña y succionaba mal, entonces empecé a cambiar las posiciones y ponerla acostada vertical sobre un almohadón, ahí cuando tomaba me dolían menos. Pero mi hija empezó a vomitar coagulitos de sangre de mi pecho lastimado, entonces el pediatra me recomendó 2 cremas para los pezones (cicatrizante y caléndula), aire en ellos, y que trate de sacarme más leche y menos de la boquita hasta que se me curen un poquito. Encima mi hija no engordaba y se debía a mi estrés por esta situación; ya que cuando se regularizo todo, empezó a engordar de a 1 kg por mes.
No les puedo mentir y no decirles q la pasé muy mal, me deprimía porque no podía darle la teta bien, estaba dolorida, y las cremas me tenían arta. Todo este proceso en total, duró un mes. Luego los pechos se me cicatrizaron y hoy mi hija toma exclusivamente pecho y está muy gordita y sana.
No sé si será verdad o no, pero gracias a Dios no se me ha enfermado aún y eso q mi hijo de 5 años se enfermó varias veces por el jardín de infantes.
Si les tengo que dar un consejo es que tengan paciencia, que la lactancia al comienzo como todo, puede ser complicada, pero que vale realmente la pena insistir.
Lo fundamental mamá, es preparar los pezones.
Éxitos y paciencia!!!!
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miércoles, 22 de agosto de 2012
Éxitos a nuestra medida
Mariela Dabbah da las claves para convertirnos en mujeres “poderosas”. Esta escritora argentina radicada en Nueva York presentó un libro que indaga cómo hicieron muchas mujeres (tanto famosas como desconocidas) para llegar a posiciones estratégicas, y a la vez propone una guía práctica para crear un éxito a la medida de cada una de nosotras. ¡Vamos que se puede!
“¿Qué es el éxito para mí? Poder tener el control creativo de mis proyectos. No se trata de seguir creciendo en mi carrera tanto como darle de comer a la necesidad de mi vocación como comunicadora.” CRISTINA SARALEGUI. Cubana, periodista y conductora durante 21 años de El show de Cristina.
Que no decaiga. ¿Las cosas no salieron como esperabas? ¿Jamás volvieron a llamarte después de esa entrevista para el trabajo soñado? ¿Te sentís estancada en un puesto que no parece hecho para vos? A no desesperar, porque es un hecho que todas somos capaces de alcanzar el éxito personal. Lo único que se necesita es ir por él. Y lo de “él” no se refiere a salir a buscar un marido con plata. Se trata de trabajar por un sueño, un objetivo, un ideal de vida que muchas veces puede parecer esquivo, pero en realidad no lo es si se lo identifica y se rema en pos de su concreción. “La idea es que puedas pensar en el éxito profesional y personal más como un camino que como un destino. El camino que cada uno se forja para experimentar aquello que lo satisface y obtener en el proceso aquello que desea. Es decir que si este libro te ayuda a descubrir qué quieres para ti profesionalmente, también te ayudará a encontrar la manera de alinear tu deseo con las acciones que deberás llevar a cabo para cumplirlo”, es el mensaje principal de Poder de Mujer (C.A. Press), el nuevo libro de Mariela Dabbah (48), escritora y consultora, sin hijos por decisión propia, nacida en Argentina y radicada desde hace más de veinte años en Estados Unidos –donde colabora con CNN, Univisión y Telemundo, y asesora a empresas como Citigroup, American Express, McDonald’s Corporation– dedicada a bucear en el alma de mujeres (algunas famosas, otras desconocidas) que luchan a diario por su realización personal. ¿El resultado? Una guía de trabajo individual que incluye entrevistas y consejos y que, aunque no tiene intención de brindar soluciones mágicas, aporta herramientas para iniciar el largo y sinuoso camino que supone el éxito.
Desde su departamento con vista al río Hudson –un ventanal frente al que suele sentarse a meditar para alinear sus propios proyectos–, la autora explica: “La idea del libro es trascender la autoayuda y proponerte que lo leas en grupo con otras mujeres en las que tengas confianza para que puedan darse mutuamente retroalimentación y se ayuden a ir descubriendo cosas que tal vez cada una no vea de sí misma”. Además de compartir sus propias experiencias, Mariela entrevistó a una docena de mujeres famosas para indagar acerca de sus logros.
¿Por qué decidiste escribir sobre el éxito? Me pareció que era hora de dedicarme al tema, sobre todo porque aún en Estados Unidos, donde las mujeres ya constituyen casi el 50% de la fuerza laboral, siguen sin ocupar cargos de alta jerarquía en forma proporcional. Es un libro que les sirve a las mujeres que recién empiezan, a las que están a mitad de carrera y se sienten estancadas, a las que se tomaron un break para tener familia y regresan al mercado laboral y a aquellas que tienen sus pequeños negocios. Pero además es un libro que les hace bien a los hombres para entender mejor a las mujeres de su vida y criar hijas con buena autoestima.
¿Por qué aclarás que no es un libro de autoayuda? Porque muchas veces cuando uno lee un libro de ese tipo termina decepcionado y hasta deprimido pensando que los consejos no se aplican a uno mismo. Esta es una invitación a explorar mandatos conscientes e inconscientes que hemos mamado desde muy temprano y que probablemente aún sigan afectando nuestra capacidad para salir adelante a nivel laboral.
¿Cuáles son las dudas y miedos más comunes de las mujeres que te consultan? A tener éxito, a decepcionar a sus familias, a no encontrar el balance entre vida personal y profesional, a que ya sea tarde para hacer lo que les gusta… Son algunos de los más comunes.
¿Realmente todas podemos alcanzar el éxito? La propuesta es pensar en el éxito como un camino en vez de como un destino o un objetivo impuesto por otros que hay que alcanzar. De ahí que el éxito (del latín exit, salida) sea encontrar la salida que te resulte más satisfactoria a vos como persona. Claro que eso cambia a medida que uno mismo crece y evoluciona. Es decir que la mejor manera de sostenerlo es estar atenta todo el tiempo, para ir haciendo los ajustes necesarios cuando aquello que hacés deja de satisfacerte.
Creá tu éxito
*Identificá viejos mandatos que impactan en tu autoestima y derribalos.
*Descubrí cuáles son tus sueños y el lugar que ocupa tu carrera y tu vida personal dentro de tus prioridades.
*Descubrí qué es el éxito para vos estableciendo objetivos profesionales claros.
*Poné esos objetivos por escrito: el lenguaje es clave para focalizarlos.
*Ordená mentalmente tu energía, pensamientos, decisiones y acciones.
*No dejes que los miedos te bloqueen.
*Visualizate claramente en 5 años, con todos los detalles: casa, familia, tipo de actividad laboral, lugar geográfico, por ejemplo.
*Meditá, hacé yoga o encontrá alguna otra forma personal de conectarte con vos misma.
*Aceptá proyectos que te presenten un desafío.
*Si cometés un error admitilo cuanto antes, dejá de lado tu ego y poné todo de tu parte para solucionarlo.
*Pedí ayuda o asesoramiento a mentores, patrocinadores, simpatizantes, asesores y coaches.
*Expandí tu red de contactos. Una buena herramienta son las redes sociales.
*Identificá qué cosas son negociables para vos y cuáles no lo son.
*Sé auténtica. Modular los rasgos de tu personalidad está en tus manos.
Textos: María Eugenia Sidoti. Ilustraciones: Verónica Palmieri.Para ti
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¿Qué quieren de mi?
Pequeñas contradicciones de la vida cotidiana. Educar a nuestros hijos nunca fue sencillo. Sin embargo hoy, las tecnologías, el auge del consumo y la importancia de la mirada del otro parecen complicar aún más la tarea. ¿Los adultos exigimos cosas que ni nosotros podemos cumplir? ¿Son frecuentes los dobles mensajes? Aquí, la palabra de los especialistas que ofrecen un manual de ayuda para salir airosos del desafío.
“No es lo mismo un padreque se dé un gusto a que los chicos tengan ese mismo derecho. El ‘igualismo’ no es buen camino. Porque no es lo mismo haber trabajado y darse un gusto a que ellos tengan tododado de antemano.”MARIA ESTHER DE PALMA, presidenta de la Sociedad Argentina de Terapia Familiar.
No sé qué quieren los adultos de mí” Renata lo vomitó así, sin más. Fue liberador. Pero ni bien lo puso en palabras, le pasó la angustia a los grandes. A los 11 años, Renata venía de protagonizar un incidente en el colegio relacionado con los vínculos entre pares que desembocó en una reunión muy civilizada entre sus padres, la directora y una psicopedagoga. Conclusión: los directivos, preocupados por la formación de los clásicos grupos de chicas en el aula, habían puesto en manifiesto el deseo de que todas se llevaran bien, que todas fueran amigas. Renata era amiga sólo de unas pocas, con las demás tenía una relación digna del cuerpo de diplomáticos. “¿Por qué quieren que sea amiga de todas? ¡Si con algunas tengo cero onda! Si en la vida uno no es amigo de todo el mundo, no sé qué quieren los adultos de mí”, les retrucó a sus padres, cuando estos volvieron del colegio y se sentaron a charlar con ella. Nunca se imaginaron que esa respuesta dejaría en evidencia las contradicciones que cargamos los adultos. ¿Por qué queremos que los chicos sean amigos de toooodos sus compañeros si nosotros tenemos sólo tres? ¿Por qué pretendemos que no digan malas palabras si nosotros las decimos? ¿Por qué les exigimos a ellos que no vivan pendientes del celular o de Internet cuando, en realidad, nosotros hacemos lo mismo? “En general, los adultos les pedimos cosas a los chicos que ni siquiera nosotros mismos cumplimos. De hecho, si mínimamente reflexionáramos sobre lo que hemos dicho seguramente nos daríamos cuenta de los dobles discursos”, dicen Natalia Manuale y Florencia Rodríguez, creadoras de la consultora en educación Blooming Child. “La vida familiar está llena de estas contradicciones. Algunas obedecen al estrés de los padres. Pero si se continúan podrían afectar a los chicos, haciéndolos sentir inseguros y con baja autoestima”, piensa Claudia Amburgo de Rabinovich, médica psicoanalista especialista en chicos y adolescentes de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA). Aquí, algunas situaciones y cómo las analizan los especialistas.
CONEXIONES. Desde hace tiempo los dispositivos tecnológicos e Internet han redefinido el escenario cotidiano. Sin embargo, en muchas familias todavía hay resistencia a que sus hijos estén todo el tiempo conectados a las computadoras o sus celulares inteligentes, aparatos que ellos mismos les han comprado. “Me la pasaba prohibiéndole la computadora y al final tuve que ceder: si la mayoría de las tareas del colegio suponían búsquedas en Internet o hacer trabajos con procesadores de texto”, reconoce atribulada Carola, mamá de una adolescente. Para Laura Jurkowski, directora de re- Conectarse, una institución pionera en el tratamiento de problemáticas asociadas al uso de Internet, este relato se está volviendo cada vez más habitual: “En la consulta, y después de ahondar en el funcionamiento familiar, vemos que los mismos padres que les exigen a sus hijos que apaguen los celulares o las computadoras mantienen prendidos los televisores o sus teléfonos abiertos para chequear mensajes durante la cena”, cuenta Jurkowski, que es psicóloga y especialista en terapia familiar. “Hay una contradicción entre lo que decimos y lo que hacemos frente a los otros. Los padres intentan que sus hijos vayan por el buen camino, pero en lo que a tecnología se refiere no están convencidos de cómo hacerlo. Entonces suelen poner límites poco razonables, como sacarles los celulares, prohi- birles por seis meses el uso de los videojuegos o de Facebook. Y si prohibís, tal vez pierdas la oportunidad de educarlos en el buen uso de la tecnología”, apunta Jurkowski. Para Mariana Maggio, profesora adjunta de Tecnología Educativa de la UBA, esta contradicción es habitual. “Tal vez esto suceda porque hay cierta tendencia por parte de los adultos a considerar como malo todo aquello en lo cual no participamos. Algunas personas, además, tienen con la tecnología cierto prejuicio: se juzga como mala a la computadora, como también se juzgaba como mala a la televisión”, dice Maggio. Según ella –que es autora de Enriquecer la enseñanza (Paidós)–, así como las redes sociales están instaladas culturalmente, hoy es casi impensable estudiar sin computadoras ni conexión a Internet: “Hasta los padres de los chicos de sectores más vulnerables se dan cuenta del valor cultural que tiene estudiar con computadoras y acceder a Internet. No siempre los chicos están perdiendo tiempo si a las 11 de la noche siguen chateando con compañeros: ¡a veces se están pasando apuntes!”. Sin embargo, no todo es color de rosa. Al igual que Jurkowski, Maggio sostiene que hay que poner pautas. “Lo que los adultos tenemos que hacer primero es reconocer que Facebook es hoy un instrumento de socialización y que prohibirlo es poco realista: ¡se conectarán con otro nombre desde un ciber o la casa de un compañero! Es importante admitir que las computadoras tienen un uso cultural y que por las redes, sus foros y lecturas, pasa la educación contemporánea. Teniendo en cuenta que nuestros hijos son diferentes a nosotros, hay que insistir mucho sobre los temas del cuidado personal (evitar dar datos) para luego establecer acuerdos. Aunque a algunos les convenga, está claro que pasarse quince horas frente a la pantalla no es saludable”, asegura Maggio, y pone como ejemplo una hora de videojuegos y una hora de lectura. A los chicos más dispersos habría que proponerles que se desconecten hasta que terminen sus tareas. Pero para lograr todo eso es preciso adoptar otra actitud: “Construir horas de calidad es un desafío para esta generación de padres. Para garantizarlas, tenemos que poder apagar nuestro celular cuando estamos con nuestros hijos. Si tienen Facebook, hay que exigirles que te acepten como amigo. Y eso no supone invasión a la privacidad, ya que Facebook es un lugar público para compartir, como un restaurante. Si se pasan horas y horas twitteando, la clave es aprender de qué se trata. Es que para generar pautas tenemos que convertirnos en usuarios avanzados”. (…)
Textos: M. F. Sanguinetti.
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Lección de anatomía: 10 mitos de la sexualidad femenina
En el libro “La mujer sexualmente feliz. Del mito a la verdad científica”, de Editorial Granica, el doctor Juan Carlos Kusnetzoff se encarga de negar varias creencias erróneas:
Mito 1: El hombre necesita más sexo que la mujer
No es así. “Biológicamente la mujer está capacitada para vivir con plenitud todas las etapas de la relación sexual (deseos, placer, orgasmo) en forma equivalente, si no similar, al hombre”, aclara el sexólogo.
Mito 2: El himen se rompe al perder la virginidad
Según el especialista, muchos hombres y mujeres lo imaginan como un tabique continuo y cerrado, infranqueable sin violencia. En realidad, es elástico y tiene un orificio que permite, por ejemplo, a las mujeres vírgenes usar tampones. ¿Qué pasa en la “primera vez”? El orificio del himen se agranda.
Mito 3: El punto G es difícil de encontrar
“Casi siempre se constata que la zona es fácil de estimular, en especial, con los dedos del compañero”, alienta Kusnetzoff. ¿Cómo encontrarlo? Deslizar el dedo dentro del conducto vaginal y efectuar una leve presión hacia arriba. Se siente como una pequeña rigurosidad o montañita.
Mito 4: Todo el clítoris está a la vista
Pensar eso es un error. “El clítoris está formado por un tronco y una zona más abultada, el glande, que es lo único visible bajo los labios menores”, detalla el doctor. “La estimulación tanto del tronco como del glande provoca su erección y aumento del volumen”, agrega.
Mito 5: Todo pasa en el mismo orificio
Muchas personas confunden la uretra con la vagina. En realidad, hay dos orificios, “uno que permite la evacuación de la orina (el meato uretral) y otro que comunica la vagina con el exterior (el orificio vaginal o himeneal), por donde se evacua la sangre menstrual, se realiza el parto y penetra el pene en la relación coital”, explica el sexólogo.
Mito 6: El placer pasa por los genitales
El doctor reconoce que el clítoris y los labios menores producen placer al estimularse. Pero hace una aclaración importante: “en la mujer otras partes del cuerpo son erógenas: la cara interna de los muslos, los pezones, la boca, las orejas, el cuello, etc.” No las olvidemos.
Mito 7: Las mujeres con senos pequeños son frías
“Aunque leído así se note que es una tontería, varones y mujeres tendemos a asociar los grandes pechos (y en general la figura voluptuosa) con un temperamento apasionado”, dice el doctor.
Mito 8: Hay penes que no se adaptan a la vagina
“Solo es cierto en casos aberrantes, como hombres mayores con niñas pequeñas. Entre adultos no existe tal incompatibilidad”, aclara Kusnetzoff.
Mito 9: Hay vaginas muy cortas
A veces una molestia durante el coito o durante el examen ginecológico lleva a pensar en una vagina corta o no desarrollada. Pero, en realidad, lo que puede ocurrir es una contracción espasmódica de algún músculo o que se trate de un vaginismo. “De ninguna manera está indicada la cirugía”, alerta el doctor.
Mito 10: Fuimos creadas para reproducir
No es así. “Los genitales poseen, tanto en hombres como en mujeres, la doble función de reproducción y placer sexual”, dice Kusnetzoff. “Los ovarios segregan dos hormonas: los estrógenos y la progesterona, que determinan los caracteres sexuales secundarios femeninos”, agrega el especialista.
Extractos del libro “La mujer sexualmente feliz. Del mito a la verdad científica”, de Juan Carlos Kusnetzoff, Editorial Granica.
¿Creías en estos mitos? ¿Tenés más inquietudes para compartir?
Lección anatomía 10 mitos sexualidad femenina
martes, 3 de abril de 2012
Los diez errores que los hombres cometen a la hora del sexo
La sexualidad masculina está tan influida por una serie de mitos, modelos culturales y errores o falta de información que hacen que una de las actividades más placenteras se vea muchas veces perturbada. El hombre, en general, pretende ser confiado cuando no se tiene confianza, estar cómodo, interesado y disfrutando, cuando en realidad no lo está. ¿Cuáles son sus pensamientos equivocados? Creer que: A todas las mujeres les gusta lo mismo Muchos varones tienden a pensar así. Sin embargo, las mujeres son muy distintas unas de otras: lo que a una le gusta, a otra puede resultarle indiferente o incluso molesto. No necesariamente conocen acerca de la sexualidad femenina; por más relaciones que hayan tenido antes, no tienen por qué adivinar de qué forma reaccionará el cuerpo de la mujer con la cual están. Cada cuerpo tiene sus propias particularidades y éstas deben ser respetadas: a veces lo que a una mujer la excita, a otra la enfría. Acariciarse sólo en la cama En general, los varones desconocen que una mujer, para sentirse sexualmente dispuesta, tiene que sentirse cortejada y seducida: necesita que su pareja le demuestre cariño, la bese y acaricie no sólo cuando busca un encuentro sexual. La cantidad es lo más importante La mayoría de los varones privilegia la cantidad sobre la calidad, porque relaciona la capacidad de tener más de un orgasmo con la juventud y la virilidad. Los hombres más jóvenes pueden repetir el acto sexual varias veces, y con la edad esta posibilidad desaparece. Indudablemente, el concepto masculino de competencia y rivalidad con los demás está presente también en el terreno sexual. Es común que entre ellos se jacten de sus propios récords. Por eso, el número es tan importante para los hombres, porque puede medirse y compararse. Y realmente, a las mujeres les interesa mucho más la calidad del encuentro. Ir demasiado rápido a la penetración Muchas mujeres manifiestan, que para lograr un buen encuentro sexual, necesitan besos y caricias en distintas partes del cuerpo (brazos, piernas, abdomen, glúteos, senos, etc.), para recién después llegar a los genitales. Todo el cuerpo es una gran zona erógena: hay que explorarlo, conocerlo y descubrir diversos puntos eróticos antes de llegar a los genitales. Asimismo, los aspectos emocionales y psicológicos son muy importantes para las mujeres, por lo que no deben ser denegados. La única meta: el orgasmo Para muchos hombres es imposible concebir una relación sexual en la que no aparezca "obligatoriamente" la eyaculación y el orgasmo. A veces, y sobre todo después de la edad media de la vida, aparecen con cierta frecuencia dificultades no orgánicas con la erección o la eyaculación. Y estos hombres en lugar de vivir con placer lo logrado, viven con angustia lo no logrado. A causa de este mito, es difícil concebir que el sexo puede ser algo relajado, con interrupciones, descanso, charla, risas, en fin, algo sumamente agradable y menos ansiógeno. No hay duda de que el orgasmo es muy placentero, pero deja de serlo para el hombre y la mujer cuando alcanzarlo los hace “trabajar mucho”. En muchas ocasiones, una relación puede ser agradable para ambos, aunque alguno no haya llegado al orgasmo. Querer que sea como en las películas porno Por un lado, mirar películas triple X está bien, si los dos están de acuerdo. Pero lo que se ve en ellas no es real, es una fantasía. La pornografía construye mitos de cómo debería ser la sexualidad, creando altos niveles de exigencia que, como consecuencia, contribuyen a la persistencia de conflictos sexuales en los espectadores que padecen cuadros de impotencia, eyaculación precoz, anorgasmia o complejo con el tamaño del pene. Se sostiene, tendenciosamente, que el largo del pene es lo más importante para la satisfacción femenina o que las mujeres se excitan si son maltratadas. Por eso algunas mujeres rechazan la pornografía, quizás porque ha sido concebida desde esa particular manera masculina de entender la sexualidad. No obstante, muchas parejas pueden usarla para dar más intensidad a su vida sexual; pueden incluso intentar imitar algunas posiciones o fantasías. Sin embargo, debe ser un acto de común acuerdo. Pensar que la penetración lo es todo Para muchos hombres el sexo consiste en penetrar. Creencia esta que proviene de aquel mito según el cual “la mujer sólo alcanza el orgasmo con el coito”. Sin embargo, la mayoría de las mujeres no pueden alcanzar el orgasmo sólo por la penetración. Es importante, en la respuesta orgásmica femenina, la estimulación adecuada del clítoris (sea por masturbación, mediante un juguete sexual, sexo oral, etc.). En general cuando los varones conocen esto y están informados, sus exigencias se reducen. Creer que el clítoris lo es todo Si bien el clítoris es importante, centrar la atención exclusivamente en él tampoco es una buena opción, ¿Por qué? Porque el clítoris es muy sensible, por lo que si se le estimula en exceso o con violencia, se puede irritar y producir una sensación molesta. Es importante recordar que el cuerpo de las mujeres alberga una cantidad de zonas muy sensibles y estimularlas enriquecerá la experiencia sexual con nuevas sensaciones. A mayor tamaño, más placer para la mujer Según estudios reconocidos a nivel mundial, el tamaño del pene erecto varía entre los 12,5 y los 17 centímetros de longitud. Y está comprobado que esta medida no se relaciona directamente con la que tiene el miembro en estado fláccido. Por otra parte, las paredes de la vagina están formadas por músculos elásticos, que se adaptan al tamaño del pene. Y la zona más sensible de la cavidad vaginal se encuentra en los dos primeros centímetros y en los labios vulvares. Esto quiere decir que el tamaño del pene no influye directamente sobre la intensidad de placer para la mujer. Si no goza, es por mi culpa Muchos hombres piensan que deben iniciar la relación sexual, guiar a su compañera, garantizar que disfrute y que llegue al orgasmo. Pero esto parte del prejuicio de que la mujer es pasiva en el sexo. A pesar de que esta idea se ha flexibilizado, y a la mayoría de los varones les gusta que la mujer tome la iniciativa de vez en cuando, se sienten inhibidos cuando pierden el control de la situación. Están tan acostumbrados a cumplir el rol dominante que un cambio radical los desubica. Cuando los mitos se identifican, validan y plantean dentro de la pareja, es posible que los temores a ciertas conductas sean afrontados o desvirtuados, generando niveles de experiencia y de descubrimiento que pueden llevar a las parejas a experimentar de manera más libre sus relaciones sexuales. Lic. Diana M. Resnicoff Psicóloga clínica. Sexóloga clínica. TE: (54-11)4831-2910 E-mail: dresni@gmail.com Página Web: www.e-sexualidad.com
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jueves, 22 de marzo de 2012
Pilar Sordo: ¿Qué es la felicidad?
"Seguramente, muchos de ustedes tienen la concepción de que la felicidad está hecha solo de momentos y que, por lo tanto, cuando estos momentos llegan, hay que disfrutarlos porque se acaban".
"La gente que supone esto tiene legítimamente asociado en su cabeza el concepto relacionado con la alegría, ya que asumen que solo se es feliz cuando uno está contento".
"La felicidad no tiene nada que ver con la alegría. Uno puede ser feliz permanentemente en la medida en que le encuentre razón o sentido a lo que hace. Lo que uno no puede es estar contento todo el tiempo".
"Al preguntar cuáles son las condiciones que se necesitan para ser feliz hoy, aparecieron tres: La primera es que ser feliz es una decisión. Esto parece indicar que la felicidad no dependería de las cosas que nos pasan, sino más bien de la actitud con la cual enfrentamos lo que nos ocurre. La felicidad para muchos es algo que se anhela, que se busca, sin tener en cuenta que, como decía John Lennon, `es justo lo que ocurre mientras uno está haciendo otros planes´".
"Parece que no es suficiente estar vivos, tener afectos, algunos trabajo, para poder justificar o explicar que solo por eso y con eso somos felices; siempre estamos esperando que ocurra algo especial para poder conectarnos con esa sensación o esa decisión".
"La segunda condición es que nadie puede ser feliz, si no es agradecido. No solo con la evidente ventaja que tiene el dar constantemente las gracias por todo lo que nos ocurre, sino también al nivel de percepción que una persona debe tener para ver lo cotidiano con una postura de reverencia, de asombro, de aprendizaje y de gratitud permanente".
"Vinimos a estar tierra por tres razones: a aprender a amar lo que más podamos; a intentar dejar una huella para ser recordados por algo bueno cuando ya no estemos; y a ser felices, que no es un derecho, sino una obligación. Estas razones deberían ser el centro de nuestro agradecimiento diario. Tienen que ver con agradecer lo simple, lo cotidiano".
"La tercera condición, clave para poder llevar todo esto a la práctica, es que tenemos la obligación de trabajar para centrarnos en lo que tenemos y no en lo que nos falta. Las personas que tienen la capacidad de centrarse en lo que viven y tienen experimentan mayores sensaciones de bienestar, de placer y de agradecimiento que los que no lo hacen".
"`No es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita´. Este concepto de necesidad involucra todos los aspectos del ser humano, ya que no tiene que ver solamente con lo económico o material, sino más bien con la percepción que se tenga de ello".
"Este concepto devuelve el trabajo al propio ser humano y le permite hacerse cargo de su vida y de los resultados que ha conseguido en ella gracias al buen o mal uso de estas palabras: fuerza de voluntad".
entremujeres
Extractos del libro "Bienvenido dolor" de Editorial Planeta. Es el último título de Pilar Sordo, reconocida psicóloga chilena especializada en temas femeninos, de pareja y de sexualidad adolescente.
Pilar Sordo Qué es la felicidad Aprendé
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