viernes, 26 de junio de 2020

Alergia a la proteína de la leche de vaca. Hija recuperada

Hola!!! Buen día,
Como había escrito en mi último post, mi hija tenía APLV, alergia a la proteína de la leche de vaca. hoy, con 25 meses que tiene, puedo decir que se ha curado! pero esta noticia no es la mejor; se curo hace 9 meses. Exactamente cuando tenía 1 año, la gastroenterola Guillermina Leidi (la cuál recomiendo en Bahía Blanca, Bs. As, Argentina) me hizo hacerle análisis de sangre, de su caca (en varias tomas) incorporando alimentos con lácteos. Ahí me dio valores bajos, pero aún seguía, por lo cual me hizo seguir nuevamente la dieta y en 2 meses volver a probar.
Gracias a Dios, fue ahí que se curo!
Por eso, escribo este post! para contarles que pese a que es dura la alergia, difícil de detectar, etc...la mayoría de los niños antes de los 3 años deja de tenerla. El secreto está en hacer bien la dieta, sin contaminación.
Si tu bebé llora demasiado, no es normal, consulta, algo le pasa y puede ser esto, aunque solo tome teta, como lo hacía la mía; pero los lácteos los consumía yo.
Te ando un abrazo!

jueves, 13 de septiembre de 2018

Alergia a la proteína de la leche de vaca.


Hola! Te cuento que mi hija tiene casi 4 meses y cuando tenía dos le diagnosticaron alergia a la proteína de la leche de vaca.
Jamás había escuchado hablar de eso, si intolerancia a la lactosa, pero nada más. Tengo más hijos, no lo había escuchado.
Mi beba nació y era muy llorona, solo se calmaba con mi teta, sin ella lloraba. No aguantaba a upa de nadie. Solo la calmaba la teta (hoy me doy cuenta que la calmaba la succión, sus dolores de intestinos)
Tampoco engordaba; cuando salió del hospital descendió 180 grs. normal, y su peso era bueno. Pero en el mes que siguió, tomando teta todo el día, no engordó.
Debido a eso, el pediatra me dijo que le agregue una mamadera de leche de fórmula, para ver si engordaba. A partir de ahí y gracias a dios, porque si no los síntomas pueden ser muchos y detectarlo tarde; empezó hacer caca con hilos de sangre.
Cuando llamé al pediatra me suspendió esa mamadera de leche de formula y me dio una hidrolizada, que probé por 15 días y seguía haciendo caca con sangre. Para todo esto, ya casi 2 meses era una niña que lloraba continuamente. Sus cacas eran tipo líquidas, con moco e hilos de sangre. El olor es como ácido.
Ahí la llevé a una gastroenteróloga y como solo tomaba teta me hizo empezar una dieta estricta, sin lácteos.
La verdad que entre el pos parto que es complicado y esto…andaba como perdida y depre…pero ahora que ya casi tiene 4 meses y la dieta dio resultado, estoy más tranquila.
Mi gorda ahora sonríe, no llora ni la mitad. Pero los cuidados son extremos. Contaminación cruzada: deje para mí 1 cuchara, taza, tenedor, cuchillo, etc…que uso solo yo. La esponjita también. Leer cada etiqueta que no tenga caseína, ácido láctico, suero láctico, lactosa, lactoalbumina. Y todo lo que diga que contiene trazas de lácteo (es contaminación: hicieron en la misma máquina de producción, algo con lácteo).
Me ayudaron mucho las páginas: www.redinmunos.org; y los grupos de Facebook como APLV ARGENTINA.
Como soy muy dulcera, empecé a comprarme productos veganos. Hay mucha gente que se dedica a cocinar y vende.
Ahora queda esperar al año de la gordita para darle algún tipo de lácteo, ya que dicen que hasta los 3 años pueden tenerlo, pero luego se va. Aunque hay un porcentaje de niños que le queda de por vida.
Espero que las ayude mi historia!

Lo que nadie te contó de ser mamá


Por supuesto que ser mamá es uno de los momentos más bellos, cuando uno los tiene en sus brazos se siente indefensa, pensamos …” voy a poder cuidar de el/ella? Qué pasa si le pasa algo? Cómo puede ser lo más importante de mi mundo?”...
Así es, cuando uno tiene a su hijo a upa por primera vez, siente un amor tan inmenso que es imposible de explicar.
Es tanta la alegría y el amor, que creo q compensa el dolor, el cansancio y las pilas que uno saca cuando es mamá. Porque realmente no sé de donde sacamos la fuerza. Somos héroes. Te pusiste a pensar que la cesárea por ejemplo, es la única operación que no tiene post operatorio? UNA OPERACIÓN! Y seguís a full.
El primer día, si tuviste trabajo de parto estás agotada. Si tuviste cesárea…dolorida. Y ese pequeño quiere y tiene que tomar teta y depende de ti.
Recuerdo que con mi cesárea se me llenó de aire la parte del hombro, no recuerdo que nombre tiene eso, pero es un dolor fuerte como contractura de cuello, en esa zona. El dr. pasó y me dijo que debía caminar, tenía que soltar los gases para que se me pasen los dolores, que eran muy fuertes. Por suerte la gordita durmió toda la noche y mi esposo también en la cama de al lado, mientras yo caminaba por los pasillos del hospital con el suero en la otra mano.
La 2da noche fue un poco peor, porque me pasaron a habitación compartida; como era pequeña no deje q nadie se quedara conmigo, había poco lugar y la noche anterior la bebe había dormido bien.
Pues esta noche no era así. Tanto mi bebe como el de al lado no dejaron de llorar 1 minuto, ambos. Nosotras dos estábamos agotadas, doloridas, rendidas de cansancio…pero ahí estábamos, tratando de calmarlos y amamantar. No dormimos en toda la noche y los bebes tampoco.
Lo que nadie te cuenta es eso…que empezar a dar la teta no es fácil, no siempre prenden bien, ni uno sabe cómo hacerlo. La enfermera me explico que el pezón tiene que meterse entero hasta la garganta del bebe, insistir e insistir, porque la succión hace que te salga leche. Mi beba tomaba bien, pero mi pezón era muy grande y me lo lastimó todo.
Lo 2do que nadie te dice es que vas a dormir poco, y que si tenés otros hijos, como es mi caso, ellos necesitaran de vos igual que siempre, por ende, no podes dormir cuando él bebe duerme, porque los otros hijos te necesitan.
Y 3ro por más que tu acompañante sea el mejor hombre del mundo, los primeros meses el bebé depende de vos, por lo cual, mucho no pueden hacer. Y tampoco entienden ni tu cansancio, ni tus cambios de humor, ni tu sensibilidad. Creen que te volviste loca.
Lo bueno del 2do, 3er hijo es que tu físico no te importa, sabes que todo vuelve a su lugar en como mucho un año, pero vuelve. La panza se acomoda. La ventaja de tener experiencia.
Quizás si ahora estás en ésta etapa creerás que nunca más tendrás relaciones, porque no tenés apetito sexual como cuando estabas embarazada por ejemplo. Bueno no…también se vuelve, el tiempo pasa y todo se normaliza. Los primos 3 meses son complicados, luego todo empieza a funcionar.
Quiero contarte que se puede! Que es una etapa y que a todas nos pasa exactamente lo mismo….calmate…no estás loca….fuiste mamá.

jueves, 4 de abril de 2013

Eyaculación femenina: ¿mito o realidad?

Muchas mujeres describen la salida de fluidos de su vagina cuando se aproximan al orgasmo, algo que incrementa su placer sexual. ¿Es común? ¿No vivirlo es una carencia? Explica un especialista. Dr. Walter Ghedin El orgasmo puede definirse como una descarga de tensión física acompañada de una intensa sensación de placer (clímax). En el orgasmo femenino, el área localizada de vasodilatación vulvar y vaginal, se contrae con fuerza y a intervalos regulares. La duración y el número de contracciones varían de una mujer a otra y en cada relación sexual. El clítoris es el órgano que está preparado fisiológicamente (por la cantidad de sangre y sensibilidad nerviosa) para desencadenar la respuesta orgásmica, por lo tanto, su estimulación por el coito, manual, vibradores, etc., o el simple roce, genera sensaciones placenteras. Muchas mujeres describen la salida de fluidos del introito vaginal cuando se aproximan al orgasmo, incrementando el placer sexual. La secreción puede confundirse con la salida de orina, lo que puede llevar a cortar la respuesta orgásmica por sentir vergüenza o por no entender qué está pasando. Se la denomina Eyaculación Femenina. Ahora bien: ¿Es una verdadera eyaculación? ¿De dónde proviene la secreción? Se sabe que entre un 10 a un 80 % de las mujeres puede liberar un líquido similar al prostático cuando se acercan al orgasmo. Las secreciones provienen de las "Glándulas de Skene" o "próstata femenina", que se localizan muy cerca de la uretra (el orificio por donde sale la orina) y vierten su contenido al introito vaginal. El líquido que secretan es una mezcla de fructosa, glucosa, antígeno prostático específico (PSA) y fosfatasa ácida prostática. No es orina. El volumen de líquido varía, pero lo habitual es que se libere entre 3 a 20 ml, levemente viscoso, claro o blanquecino, dependiendo de la cantidad de fructosa. La emisión eyaculatoria es una respuesta fisiológica normal, sin embargo muchas mujeres creen que van a orinar e inhiben el orgasmo. Al contraerse los músculos del periné y los perivaginales "exprimen" las glándulas de Skene, dejando que el líquido salga al exterior por los conductos que desembocan a cada lado de la uretra (también denominados Punto U para diferenciarlos del punto G localizado en el interior de la vagina). Es importante que la mujer no sólo conozca la anatomía de sus genitales, sino también las respuestas fisiológicas que acompañan a la excitación y al orgasmo. Saber y compartir el conocimiento de la vida sexual impide la imposición de mitos o de creencias erróneas. Tener "eyaculación" no es parecerse al hombre y buscar la igualdad de género por las similitudes fisiológicas, es entender que existen mecanismos orgánicos que nos emparentan como miembros de una misma especie. Y el resto es dejar de lado los condicionantes y disponerse a disfrutar del sexo. Dr. Walter Ghedin, médico psiquiatra y sexólogo.
entremujeres

Las zonas erógenas: el misterio del cuerpo femenino

Esenciales para el placer y el erotismo, muchas veces son desconocidas por los hombres y, sobre todo, por las propias mujeres. Un reconocido sexólogo nos deja claves para descubrirlas y aprender a disfrutar. Dr. Juan Carlos Kusnetzoff. Las zonas erógenas son aquellas más susceptibles de producir deseo o placer erótico al ser acariciadas. Su conocimiento es de gran importancia, ya que la adecuada estimulación es decisiva para alcanzar la satisfacción sexual. Existen en la mujer zonas más sensibles que otras. Siempre debe recordarse que, a diferencia del hombre que en este sentido es más genitalizado, todo el cuerpo femenino es una zona erógena. Muy pocos hombres lo perciben y, por eso, es clásico que la mayoría comience el acto sexual directamente con la penetración o, en el mejor de los casos, tocando los genitales de la mujer sin preámbulos. Y eso es, justamente, lo que inhibe o disgusta a las mujeres. Siempre deben tener presentes las enormes variaciones individuales. Las zonas erógenas más importantes son la boca, las orejas, el cuello, la espalda en la parte de la columna vertebral, los pechos, la zona del ombligo e inmediatamente por debajo de él, las nalgas, las caderas y las rodillas. Pero no hay normas para esto, salvo una: cada mujer tiene un deber consigo misma y es el de conocerse, experimentar, elegir y comunicar sus preferencias. Los pechos y la respuesta sexual Han sido –y son- “la obsesión de los hombres”. Las mujeres saben bien eso y muchas de ellas viven también obsesionadas intentando mejorarlos, agrandarlos o reducirlos, según los casos. Contribuye a todo esto la lamentable publicidad que se hace explotando a las mujeres como objeto erótico, o el uso difundido de fotografías o imágenes de “cuerpos ideales”. Pero no sentirse inferior por ser distinta del ideal y recordar que la sensualidad reside en varios factores simultáneos ayuda a la mujer a entregarse sin temores, tensiones ni vergüenza al acto de amar. La mayoría de las mujeres disfrutan mucho de las caricias en los senos, algo que, afortunadamente, también la mayoría de los varones está muy dispuesto a brindar. Para los olvidadizos, siempre queda el recurso de guiar sus manos o su boca, o formularles el pedido expreso. Tampoco debe creerse “anormal” aquella a quien ciertos roces le resultan molestos o, incluso, dolorosos, porque para ser eficaz, el estímulo de la región debe ser delicado y suave debido a su extrema sensibilidad. Si bien toda la estructura de las mamas es sensible, algunas zonas lo son más que otras. Su parte central es, evidentemente, la que más reacciona al tacto, ya que las terminaciones nerviosas de la areola y el pezón están conectadas con áreas especiales en el cerebro medio y la neurohipófisis. La zona genital La parte exterior más visible del aparato genital femenino –que recibe, en conjunto, el nombre de vulva- es hipersensible a las caricias. - El vello pubiano. El vello que cubre el pubis y los labios mayores es altamente erótico. Las caricias sobre esa zona son tan estimulantes como placenteras. - Labios externos e internos. Son sumamente sensibles al roce. - El clítoris. Se encuentra donde se unen los labios vulvares, casi inmediatamente por debajo del pubis. Es un órgano complejo. Estimularlo es fundamental para la excitación sexual y lograr una adecuada lubricación y satisfacción femenina. ¿Qué es el famoso “Punto G”? Es la zona vaginal descrita hace muchos años por un ginecólogo llamado Ernest Grafenberg, de cuya inicial proviene su nombre. Se localiza en la parte anterior de la vagina, algunos centímetros dentro de ella, en su parte superior o techo. Atención: no en todas las mujeres puede ser hallado con facilidad y no en todas tiene la misma sensibilidad. Pero casi siempre se constata que: - La zona es fácil de estimular, en especial, con los dedos del compañero. - Su estímulo, acompañado de todos los mencionados, puede ayudar a tener más satisfacción y orgasmos más intensos. - En algunas mujeres –no en todas- proporciona una calidad de placer diferente. Algunos mitos frecuentes… ¡Para derribar! - Las mujeres con pechos pequeños son frías. Aunque leído así parece que es una tontería, varones y mujeres tendemos a asociar los grandes pechos –y,en general, la figura voluptuosa-con un temperamento apasionado. - Hay penes que no se adaptan a la vagina. Entre adultos, no existe tal incompatibilidad. - Hay vaginas muy cortas. Esta creencia es muy frecuente y ha producido no pocos desastres. A veces, una pequeña molestia durante el coito o durante el examen ginecológico lleva a pensar en una vagina corta o no desarrollada (infantil). Algunos médicos, con ignorancia, contribuyen a la divulgación de cuentos como este. Lo único que puede ocurrir es que se produzca la contracción espasmódica de algunos de los músculos en derredor de la vagina. El problema reside en la imposibilidad de relajar esos músculos y no en la conformación anatómica. Juan Carlos Kusnetzoff es sexólogo, autor de “La mujer sexualmente feliz. Del mito a la verdad científica”, de Editorial Granica, de donde se extrajo esta columna.

martes, 20 de noviembre de 2012

Analfabetos sexuales: los poco habilidosos en la cama


Hay personas que tienen un abecedario abundante, pero otras que no mueven “una letra” o que olvidaron parte de lo aprendido. Para ellos, las claves para ampliar el alfabeto erótico.
Dr. Walter Ghedin
Desde los primeros escarceos amorosos vamos desplegando un “alfabeto” hecho de gestos, palabras, sentimientos, caricias, fantasías, movimientos, que tienen como fin acercarnos a la experiencia de contacto más íntima y placentera. El aprendizaje del alfabeto erótico se basa en la incorporación de modelos culturales generalmente basados en pautas heterosexuales clásicas (“el hombre debe tomar la iniciativa” “mujer pasiva, hombre activo”, “darle prioridad a la penetración”, etc.) para después transgredirlas y construir su propio estilo de comunicación sexual. 
No obstante, quedarse fijado en el modelo tradicional no es ninguna rareza: hay hombres que no mueven “una letra” de su rígido alfabeto y mujeres que no reclaman por novedades, es más, piden que nada cambie. En el extremo opuesto están los buscadores de placer, hombres y mujeres ansiosos de estímulos originales, un abecedario abundante, con infinitas combinaciones de prácticas. Y en el medio de ambas polaridades están los que responden a las pautas clásicas, pero se animan a probar nuevas sugerencias, a veces con reticencia, pudor o poniendo en duda la efectividad del diferente despliegue de habilidades.

Los que nunca aprendieron  
Existen personalidades que tienen dificultades para “aprender” las artes de la conquista y del sexo. La poca motivación sexual los vuelve torpes y con escasas maneras para comunicarse. Su alfabeto erótico se basa en unas pocas letras que aprendieron del grupo de amigos, de ver videos “porno” o de alguna indicación brindada por los padres.
El problema no está en los estímulos del medio, que pueden ser variados o hasta ricos en sugerencias, sino en la pobre motivación que tienen para instruirse en las lides sexuales. Los sujetos con rasgos de caracteres solitarios, indiferentes y obsesivos son los que más dificultades tienen para dar curso a sus deseos.
Viven sin preguntarse demasiado por sus anhelos, parecen “anestesiados” al placer y la búsqueda de incentivos de toda índole, no sólo sexuales.

Los que olvidaron lo aprendido
La baja del deseo sexual, cualquiera sea la causa (aunque una de la más frecuente es el estrés), no sólo distancia los cuerpos del contacto erótico, además hace perder gradualmente las destrezas conseguidas hasta el punto de dudar de ellas o de no saber cómo hacer para recuperarlas.
En las parejas que han dejado de tener sexo (aunque sea por poco tiempo) se instala la incertidumbre sobre las capacidades amatorias (“¿cómo hago para acercarme?” “¿y si me rechaza?”, “¿debo hablar antes o paso directamente a la acción?”, “¿comienzo con un beso?”). La escasez de contacto actúa como un inhibidor de la conducta de acercamiento y como un factor amnésico, como si de un día para otro se hubiera borrado todo lo aprendido.
El rico alfabeto conseguido, con infinidad de frases dichas y por decir, va perdiendo su capital amatorio. A diferencia de los analfabetos primarios (aquellos que son desde el origen de su vida sexual), los analfabetos que aprendieron, disfrutaron y ahora creen que olvidaron sus destrezas, tienen chances de reaprenderlo.

Decálogo para recuperar el alfabeto erótico
* No dejar de acercarse. Caricias, besos, masajes y manifestaciones de ternura vienen bien para restablecer el deseo de estar juntos.
* El alfabeto sexual se restablece practicando y con acciones concretas; no pensando.
* Hablar de lo que les pasa. No dejar que las cosas “las resuelva el tiempo”.
* El contacto no tiene por qué tener un fin sexual. Cualquier tipo de comunicación es fundamental para mantener el vínculo sensorial.
* No dejarse vencer por las inhibiciones o las conjeturas: “me va a rechazar”, “tengo vergüenza”, “no sé cómo empezar”, etc.
* No pensar que la falta de encuentro sexual va a ser para siempre. La proyección futura aleja de la realidad y genera más incertidumbre.
* El “aquí y ahora” ayuda a objetivar el problema y a darle un encuadre actual. Ayuda a buscar alternativas para superarlo.
* Afrontar es mejor que evitar. Es usual que el sentimiento de inhabilidad o torpeza embriague la confianza personal. Por ende, hay que “pasar a la acción”.
* Romper con los esquemas preconcebidos y usar variantes de encuentro. Sorprender al otro.
* Desdramatizar el hecho. Usar el humor ayuda a relajarse.

La nueva crianza: lo que antes se prohibía, ahora se permite

POR MARIANA ISRAEL Hace 25 años no se recomendaba que los bebés durmieran con los padres o que se les hiciera upa cada vez que lloraban. Los pediatras de hoy aconsejan todo lo contrario. Y cuanto más apego, mejor. Hace un cuarto de siglo, los bebés eran como “mini adultos”: no había que hacerles upa porque se malcriaban. Si lloraban, el mandato era dejarlos solos para que se fortalecieran. ¿Las comidas? No más de seis al día, como cualquier régimen estricto. Se respondía solo a necesidades fisiológicas: cambiarlo, alimentarlo y dormirlo. Pero, desde entonces, la puericultura y la psicología infantil impulsaron el apego, una crianza centrada en el contacto permanente entre padres e hijos. Se entendió que los recién nacidos tenían otras demandas. “ La base de la nueva crianza es reconocer las necesidades del bebé. Aprender a ver qué le falta y qué está pidiendo. Es encontrar el lenguaje del chico”, explica la pediatra Carolina Marotta, del grupo Familia y Crianza de la Sociedad Argentina de Pediatría. Esto repercute en el modo de cuidarlo, tan radicalmente que contradice los antiguos manuales de pediatría. Por ejemplo, la posición para dormir, clásicamente boca abajo, ahora es boca arriba. “Sabemos que reduce un 80% los casos de muerte súbita”, explica Silvia Monzón, puericultora del Hospital Fernández. Y si de dormir se trata, los pediatras recomiendan que repose en el cuarto paterno al menos hasta los seis meses, porque también disminuye el riesgo de muerte súbita. “Hace 20 años, a los 20 días ya dormían solos”, recuerda el pediatra Eduardo Peszkin, coordinador general del Area Ambulatoria del Hospital Garrahan. El polémico colecho, prohibido por décadas, es promovido por algunos especialistas. Los detractores argumentan que es poco seguro para el bebé y que atenta contra la sexualidad de la pareja. Otros, como Monzón, lo ven como un “signo de la época”: “Como trabajan ambos padres, si el bebé no duerme bien, es más fácil llevarlo a la cama que pasar la noche sin descansar”. Para Carlos Wahren, jefe de Pediatría del Hospital Italiano, “esta costumbre varía según la cultura y es muy frecuente en los países orientales, cuyas estadísticas muestran menos casos de muerte súbita”. “El contacto directo durante las horas de sueño favorece que el bebé incorpore las distintas fases del sueño, y logra una sincronía en los ritmos respiratorios de madre e hijo”, asegura Soledad Martín, puericultora y directora del Centro de Orientación y Asistencia para la Primera Infancia. ¿Y si el bebé llora? Al contrario de lo que se predicaba hace 25 años, hoy aconsejan contenerlo . ¿Darle el chupete? Sí, pero en algunos casos. “Antes se lo daban a modo de tapón, para que se callara. Ahora su fin es ayudarlo a alcanzar un estado de relajación, sobre todo antes de dormir”, describe Marotta. Peszkin agrega que en el pasado se ofrecía el chupete enseguida después del parto. Hoy se recomienda esperar unos 20 días, hasta que se consolide la lactancia. Justamente, la lactancia fue otro de los grandes cambios . Una mamá de clase media alta, hace 40 años amamantaba solo el primer mes. Hoy, los pediatras enfatizan los beneficios protectores de la leche materna y oscilan entre recomendar la “teta a libre demanda” y una “libre demanda controlada”, es decir, cada 2 horas durante el día y cada 3 de noche, los primeros 6 meses. “La lactancia es “de mutuo requerimiento”: lo que el bebé demanda, pero también cuando la mamá quiere y puede”, dice Marotta. Otro de los pilares del apego es el babywearing (portar al bebé): enlazado en el fular, una tela especial, se fomenta que los padres carguen al niño a todos lados. Se cree que así será más independiente y seguro de sí mismo, al revés de las antiguas suposiciones de que hacer “upa” era malcriar. “Se fue pasando de una postura rígida a un respeto de la demanda del bebé –afirma el doctor Wahren–. Es un patrón mas plástico”. Fernanda Gómez, psicóloga perinatal, coincide con el médico y sostiene que “más que seguir una teoría, hoy los padres se concentran en lo que su hijo necesita y lo que es funcional para la familia”. Gómez difunde esta filosofía en grupos de crianza y desde sus blogs, Gestando Criando y Yo soy mamá canguro. “ El contacto piel a piel es tan necesario como la alimentación . Los bebés necesitan estar a upa”, declara. Esto implica un desafío, en una sociedad donde el tiempo tiene precio. La puericultora Martín concluye que “aceptar que ese tiempo es necesario para el despliegue de la individualidad del ser en desarrollo, es generar un cambio importante en la crianza de nuestra cultura”.